Manifestación espontanea de habaneros exigió y obtuvo servicios de agua y electricidad

Noticias de Cuba/ Manifestaciones 

Vecinos obstruyeron la Calzada de Diez de Octubre, cerca de la Esquina de Toyo: “No nos iremos hasta que nos den agua y luz”

 

Por Jaime Leygonier

Cubamatinal/ Unos 300* vecinos del habanero barrio de Santos Suarez, y el vecino de Luyanó, se concentraron espontáneamente a exigir el restablecimiento de los servicios eléctricos y de acueducto y protestaron contra las autoridades por sus 5 días de privaciones sin esos servicios básicos.

La Habana, de septiembre, 2017./Ocurrió en la Calzada de Diez de Octubre y Santa Emilia, cerca de La Esquina de Toyo, en la tarde del miércoles 13 de agosto. Desde la mañana hubo protestas.

“No nos iremos hasta que nos den agua y luz”- decían – “Dieron agua y luz a los turistas y a nosotros se nos pudrió la comida”. ”La radio dijo que ya tenemos electricidad y es mentira.”

Esos servicios básicos estatales, los interrumpieron a la 1:30 P.M. del sábado 9 de septiembre, como medida preventiva por la cercanía del huracán “Irma” y, después, informó la Radio nacional que la red eléctrica colapsó, por los vientos de tormenta y penetraciones del mar.

En días anteriores a la manifestación, fue usual escuchar en el barrio a algunos transeúntes o vecinos, quejarse de sus penalidades y proferir insultos al Gobierno. El martes, escuché a un joven decir a otros: “Lo que hay que hacer es tirarse “pa” la calle con pancartas”.

El miércoles por la mañana, aumentó. Ya eran grupos de vecinas: En la calle Rabí y Santa Emilia, un grupo protestó. Arrojaron a la calle sus alimentos podridos.

Militares, policías, autoridades del Gobierno municipal, acudieron, intentaron en vano calmar, primero, a los pequeños grupos y luego a la multitud que engrosaba con voces que decían: ”Vamos a plantarnos en el Parque”. “No, vamos a cerrar la Calzada de Diez ce Octubre”.

A toda autoridad, la acallaron con protestas y abucheos cada vez que intentaba hablar. En la manifestación en la Calzada, a un hombre de quien dijeron era Secretario del Partido Municipal, lo callaron coreando: “El pueblo unido jamás será vencido” y “Palabras no, hechos”. ”Agua, agua, agua”.

Una anciana dijo: “Si Fidel – Castro – estuviera vivo, no pasaría ésto”. Y una media docena de personas de cabeza cana, corearon: “Fidel, Fidel”. No los secundaron, dos jóvenes comentaron su desaprobación y una mulata dijo, junto a mí: “¿Que Fidel ni Fidel? Ya Fidel, se murió”.

Galería de imágenes

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Los manifestantes, ya en la céntrica Calzada, que obstruyeron a ratos, afluyeron desde la calle Santa Emilia y se les sumaron los de las casas y solares cercanos de la Calzada y de la frontera calle de San Nicolás, del barrio de Luyanó.

Los policías, acudían y se concentraban, se apostaban cerca de las bocacalles, delante y detrás de la manifestación. Aumentaba su número.

También agentes de civil, distinguibles por su constante comunicación telefónica y su mezclarse entre la gente y acercarse de cuando en vez a hablar con los de uniforme. Una señora saludo a un policía gordo, quien sonrió, dio tres pasos y ambos se besaron en la mejilla.

“Había un camión de la Policía Especial en Diez de Octubre y Santos Suárez – relata Julia, joven ama de casa – Pasábamos en la guagua – ómnibus – y vimos la protesta. Un policía “boina negra” dio varios pasos atrás, sin ver que venía un motociclista que lo empujó accidentalmente. Lo tumbó redondo. Me dio risa como cayó: ¡bum!. Un grupo de policías se abalanzaron hacia el motociclista.

A los 45 minutos de manifestar allí. Llegaron dos camiones-cisterna con agua, en presumible intento de que todos se retiraran para recibir en baldes lo que tanto necesitaban.

Pero la multitud les hizo paso por Santa Emilia, abucheó y no se retiró: “Queremos agua, no pipas”. “No nos iremos hasta que nos pongan el agua y la electricidad”.

Cuando el gentío dejó de obstruir la Calzada, la Policía Nacional Revolucionaria, desvió el tráfico a calles laterales. Según uno: “No quieren que sepan de nuestra protesta”.

Las más activas eran las mujeres, algunas acudieron con niños pequeños, muchos expresaban sus quejas a los extraños cercanos:

“Son unos descarados, tenernos así desde el sábado ¡y eso que el huracán sólo nos hizo sentir vientos de tormenta!”. ”Tengo un loma de pañales sucios”. ”Estamos sin bañarnos y sin comer, con niños y se pudrió la comida”. “Tengo una anciana postrada, cagada y no conectan el agua”.

“Dicen que darán agua a las 6 de la tarde, pues estaremos aquí hasta que la den”. “Esto es lo que hay que hacer”. “Aguantamos demasiado. ¿Hasta cuándo?” Juzgaban a las autoridades: “Esa que habla con el policía- decía una señora mayor- es la Presidenta del Gobierno Municipal, ¡otra buena descarada!”

“En Santa Emilia, vino un subteniente del Minint a hablarnos, otro que dice que es Mayor, uno que dijo ser de la Empresa Eléctrica; ninguno se identifica y todos dicen que tengamos paciencia. ¿Cuánta más paciencia?”.

Allí, un vecino, pequeñito, discutió tan fuera de sí con un militar, que dos mulatos gigantescos cargaron con el indignado y se lo llevaron para evitarle el arresto.

El militar, en Santa Emilia y San Benigno, tras fracasar como apaciguador del tumulto, informaba por celular e insistía: “Manden gente”.

Y que era rumor en el barrio, que un empleado de la Empresa Eléctrica informó que mientras no quitaran el gran árbol caído en el Parque de Santos Suarez, no podrían restablecer la electricidad en la zona. Argumento que rechazaban todos: “No tiene sentido”.

Cerca de las tres de la tarde, empezó a funcionar el servicio de agua corriente, un camión militar de la Policía Especial “boinas negras”, se estacionó en la esquina del Parque de Santos Suarez, en Santa Emilia y San Indalecio. Donde se alinearon una veintena de uniformados.

A las 3:20 P. M. restablecieron el servicio eléctrico, se escuchó en todo el barrio un “¡Heee!”, risas y otras voces de alivio y alegría. Los últimos manifestantes se retiraron a sus casas.

En Diez de Octubre y Santa Emilia, quedaron aun los autos patrulla con su nutrido grupo de policías y en el Parque de Santos Suarez, el camión y el grupo policial especial. Al pasar por la acera de enfrente unas vecinas, un policía negro, alto, les anunció, feliz: “Ya pusieron la luz”.

Ⓒ Jaime Leygonier Fernandez

Ⓒ Cubamatinal (Libre descarga citando la fuente)


Nota: *Al autor lo arrestaron violando todo requisito legal, el 14 de septiembre, agentes de la Seguridad del estado de la Sección 21, para impedirle entregar ésta crónica, fotos y videos, y le levantaron “un acta de advertencia” “por difusión de noticias falsa”. Al protestar de lo mentirosa de tal acusación.

El agente que se hace llamar “Raúl” alegó que no podía haber contado si eran 300 los manifestantes y que debió escribir “se aglomeraron” y no” protestaron”. El autor sostiene que 300 es un cálculo bajo, que omite a transeúntes y curiosos y que, en el Mundo y mucho más en la Cuba totalitaria, permanecer parados donde hay una manifestación, significa manifestar.

Esta entrada fue publicada en Columna de Redacción, Noticias de Cuba y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.