El reglamento, de Tony Peake

Cartas a Ofelia / Crónicas literarias

relados

Cubamatinal / París, 26 de junio de 2018.

Magnífica novela sobre la vida de un grupo de chicos en un internado de África del Sur en los años sesenta, bajo el apartheid. La pluma brillante de Tony Peake nos ofrece una novela magistral sobre la formación de la personalidad de su personaje en un entorno poco favorable, entre manipulaciones y deseos de ser, de madurar, de encontrar un puesto en medio del grupo.

“Y todo por si se les ocurría decir cosas que el gobier¬no no deseaba que se supieran. O creer en cosas que el gobierno no deseaba que la gente creyera. Como, por ejemplo, hacer extensibles los derechos civiles a todos los ciudadanos del país.

—¡Simon, por favor! —exclamó el padre Ashley—. ¡Ya sólo falta que la emprendas contra la Ley de Supresión del Comunismo!

—Sí, y espero de todo corazón, hijo mío —afirmó Peggy—, que no estés insinuando que debamos dejar de luchar contra el comunismo. Sería muy estrecho de miras por tu parte.

Entonces Douglas desvió la conversación hacia un tal Nelson Mandela, un prófugo de la justicia por lo que parecía, al que hacía poco habían detenido en una carretera de la provincia de Natal y estaba a punto de ser juzgado por salir del país ilegalmente, sin pasaporte, además de por incitación a la huelga.

—No olvidemos —dijo— que ese CNA suyo apo¬ya actos de sabotaje. Como lo de aquella bomba que explotó en el centro de Johannesburgo a principios de año, por la que acaban de condenar a ese tal… ¿cómo se llama?

—Turok —intervino Simon—. Benjamin Turok. —El gobierno no puede quedarse de brazos cruzados. No queremos una anarquía.

—De acuerdo, señor Harvey, pero esa huelga que organizó, y desde una forzosa clandestinidad por si fuera poco, sólo pretendía ser una protesta contra la nueva república y nuestras leyes raciales”

Durante una intensa semana de octubre de 1962, la crisis de los misiles en Cuba trajo consigo un aumento de la tensión política mundial. En la otra cara del planeta, en un prestigioso internado de Pretoria, los colegiales escrutaban el horizonte en busca de signos de que el mundo se acababa. También entre ellos hay tensión, luchas y crueldades, un reflejo de la Sudáfrica profundamente dividida, sobre todo en vísperas de que se inicie el juicio contra Nelson Mandela. Uno de los alumnos, Paul Harvey, sensible, solitario y ansioso por integrarse en el internado, hará lo que sea para complacer al líder de la clase y poder entrar en el club que éste capitanea y cuyo reglamento tendrá que aceptar. Una experiencia simultánea a su despertar sexual.

“—Perdone, señor Spier, pero antes de que apague la luz, ¿nos haría el favor de explicarnos qué es lo que está pasando, por favor? ¿Por qué está todo el mundo tan raro?

Spier bajó la mano y paseó la vista por el dormitorio, saltando de una cama a otra, como sopesando el efecto que podrían tener sus palabras. Luego dijo, en tono tan claro como serio:

—Esta mañana nos hemos enterado de que el presidente Kennedy salió anoche en televisión anunciando que se habían descubierto misiles soviéticos en Cuba.

La revelación fue recibida con un silencio expectante, roto finalmente por Eedes.

—¿«Soviéticos», señor Spier? —preguntó.

—¡Sí, rusos, Eedes, rusos! Ya tendrías que saberlo. —Lo siento, señor Spier.

—Misiles balísticos de varios tipos, tanto de alcan¬ce medio como intermedio, según parece —añadió, con la misma claridad y seriedad de antes.

—¿«Balísticos»? —se atrevió a preguntar Strover—. ¿Qué significa eso, señor Spier?

—En suma, que se trata de proyectiles con cierta potencia nuclear. —Spier recorrió de nuevo las camas con la mirada—. Y Cuba, para quienes ni siquiera sepáis eso, es una isla del Caribe, muy cercana a Estados Unidos, pero amiga de la Unión Soviética.

—Señor Spier, cuando dice «nuclear» —insistió Strover—, ¿quiere decir como la bomba atómica? ¿Cómo Hiroshima?

—Lamento decir que sí, a eso me refiero exactamente —respondió Spier—. Parece que hay bastantes posibilidades de que alguien apriete el botón. Lo siento.”

«Una hermosa y conmovedora novela.» Edmund White

«Un retrato fascinante de una infancia y de un país.» The Bookbag

«Una novela de aprendizaje aguda y absorbente.» A life in Books

«La nueva y fascinante novela de Tony Peake hace de lo político algo personal. … Elegíaca, una obra lograda, llena de encanto, a la que su quieta ira y sus so¬breentendidos la vuelven muy poderosa.» Shena Mackay

Tony Peake nació en Sudáfrica y, tras licenciarse en la Rhodes University, se mudó a Londres, donde trabajó como productor en el Open Space Theatre. Además de agente literario, es autor de la biografia del director de cine Derek Jarman, de tres novelas y de varios relatos publicados en antologías. En El re¬glamento, una maravillosa novela de formación, Peake narra las vicisitudes de un adolescente de origen inglés que, pese a vivir protegido de la realidad, se verá salpicado por la enrarecida atmósfera de la Sudáfrica del apartheid.

El reglamento. Tony Peake. Traducción de Victoria Alonso Blanco, 2018. Novela literaria. Reservados todos los derechos de esta edición para Tusquets Editores, S.A. Colección Andanzas. Diseño de la colección: Guillemot-Navares. Ilustración de la cubierta : Cricket (2011), de Andrew Macara, óleo sobre lienzo. Private Collection. © Bridgemen Images. Rústica con solapas. 15 x 22,5 cm. 256 páginas. 17.00€.
ISBN: 978-84-9066-518-3

Félix José Hernández.

 

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