Baviera pone freno al populismo y hunde a la socialdemocracia

Internacionales / Los grandes beneficiados han sido Los Verdes

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Elecciones en Baviera ©EFE

 

Cubamatinal / En el fútbol y en la política hay dos verdades aceptadas por todos, pero que no tienen que ser del todo ciertas y no son eternas: el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania, y Baviera es un lugar en donde se celebran elecciones y siempre gana la CSU. Si bien la primera verdad es más que cuestionable, la segunda sigue vigente, aunque ya no de forma tan manifiesta.

Por Roberto Inclán

Madrid, 18 de octubre de 2018/ Boletín FAES/ El pasado domingo 14 de octubre se celebraron las elecciones al parlamento regional de Baviera, y la gran noticia fue que la Unión Social Cristiana (CSU) se comportó como un partido terrenal y dejó de ser la maquinaria arrolladora que acumulaba una mayoría tras otra. En ellas, la CSU no sólo perdió la mayoría absoluta, sino que registró su peor resultado desde el año 1950 con un 37,2% de los votos[1] –una caída de más de diez puntos con respecto al año 2013, cuando obtuvo un 47,7%–[2]. Los grandes triunfadores de la noche electoral fueron Los Verdes, quienes doblaron su resultado de los anteriores comicios y lograron una subida de un 8,6% hasta situarse en segundo lugar con el 17,5%. Asimismo, la tercera fuerza política fueron los Electores Libres con un 11,6% –9% en el año 2013–, resultado que les permite ser un actor importante en las negociaciones para formar gobierno.

Uno de los partidos que acudía a la cita con mayores expectativas era el populista de derecha Alternativa para Alemania (AfD), al cual muchas de las encuestas otorgaban una segunda posición, y cuyo desgaste electoral con la CSU les ha limitado a la cuarta con un 10,2%, lo que les lleva por primera vez a entrar en el parlamento bávaro, aunque es un resultado un tanto decepcionante para un partido que venía siendo la estrella mediática en los últimos meses.

Mención aparte merecen los socialdemócratas del SPD, otrora gran partido de Alemania, que han sido incapaces de tener un discurso propio durante esta campaña, a los que la población ha percibido únicamente como una prolongación de la marca que gobierna en coalición con Merkel en Berlín, pero carente de personalidad. Esta caída, del 20,6% logrado en el año 2013 a un 9,7%, les ha llevado al quinto lugar, algo impensable hasta hace muy poco tiempo, y que genera una crisis de la que mucha gente duda de si serán capaces de sobreponerse. Por su parte, el partido de izquierda Die Linke no obtuvo siquiera el mínimo del 5% para entrar en el parlamento regional, y se quedó con un 3,2%.

Sin duda, el gran beneficiado de esta debacle del SPD han sido Los Verdes, quienes han huido de discursos populistas, como los mantenidos por CSU y AfD, y se han mostrado como un partido más amable para la sociedad, con un carácter integrador, conservador, europeísta y más tolerante con el problema de la inmigración. Gracias a ello han logrado canalizar el descontento de la población con los dos partidos mayoritarios. Este éxito de Los Verdes ha sido especialmente destacado en las grandes ciudades de Baviera y en especial en Múnich, la capital del Land. Así, en el distrito del centro de la ciudad, Los Verdes fueron la fuerza más votada con un 42,5% de los votos, por un 16,1% de la CSU y un 13,1% del SPD. En el lado opuesto, AfD obtuvo únicamente un 3,7% de los votos, muy alejado del 10% logrado en el conjunto de Baviera[3]. No obstante, es probable que el gran éxito de Los Verdes no se vea correspondido con ningún tipo de poder a nivel regional y no consigan ser una alternativa real de gobierno a la CSU. Por lo tanto, este éxito se medirá en la capacidad que posea su 17,5% de hacerse oír en el parlamento bávaro y, sobre todo, del efecto que pueda provocar en futuras elecciones para lograr ser el segundo partido más votado de Alemania y pelear esa posición al cada vez más insignificante SPD.

Uno de los principales errores que ha podido cometer la CSU ha sido el de radicalizar su discurso para tratar de frenar el ascenso de AfD. Para ello, tanto su candidato Markus Söder como el actual ministro de Interior y ministro presidente de Baviera entre los años 2008 y 2018, Horst Seehofer, han seguido una línea muy cercana a AfD y han acabado pareciéndose más de lo deseable, algo que sucede a menudo cuando tratas de luchar contra un enemigo. La consecuencia de ello ha sido que en esta ocasión han logrado entre ambos partidos el mismo porcentaje de votos que en el año 2013 obtuvo solamente la CSU, a pesar de la buena marcha de la economía bávara. Como afirma Bernd Ulrich[4], la CSU ha perdido su “poder mágico” que ha mantenido durante décadas y tendrá que aprender a vivir siendo un partido normal, y para ello deberá buscar y pactar con un socio para mantener el control del gobierno bávaro. Como posibles escenarios para formar gobierno destacan dos opciones principales. La primera de ellas sería una coalición de la CSU con los Electores Libres, que sumaría 108 asientos, y otra segunda más mayoritaria entre los dos partidos más votados –CSU y Los Verdes–, los cuales juntarían 121 parlamentarios, y darían una mayor estabilidad al Parlamento de Baviera.

Por su parte, la canciller Angela Merkel ha atribuido los malos resultados de la CSU y el SPD a la pérdida de confianza de los ciudadanos en la política. En este sentido, considera que el gobierno de la gran coalición “ha perdido mucha confianza”, y que la lección que deben aprender del pasado domingo es que “como canciller debo hacer más para asegurar que esta confianza esté ahí”[5].

Esta deriva podría traer serias consecuencias para el partido de Angela Merkel, puesto que el próximo 28 de octubre se celebran las elecciones regionales en Hesse, un Land con gran protagonismo económico, a cuyo territorio pertenece Frankfurt, una de las capitales europeas del mundo de las finanzas y sede del Banco Central Europeo. Actualmente, Hesse está gobernado Volker Bouffier (CDU) –en coalición con Los Verdes–, quien según las últimas encuestas obtendría en torno a un 30% de los votos[6] –frente al 38,3% logrado en el año 2013–, y también se vislumbra un escenario en el que deberá buscar un aliado para poder mantenerse en el gobierno regional. En caso de confirmarse esta dinámica negativa, las miradas se dirigirán claramente hacia el gobierno federal, quien podría tomar medidas sobre una gran coalición que no está resultando beneficiosa para ninguno de sus integrantes, los cuales continúan perdiendo poder e influencia en beneficio de otros partidos como Los Verdes o AfD.

#elecciones #Alemania #Angela Merkel #Baviera #Los Verdes


Autor: 

Roberto Inclán. Es germanista y analista. Coordinador académico del Instituto Atlántico de Gobierno.

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