Mi inolvidable Mina

Cartas a Ofelia/ Crónicas íntimas 

ninita600

Cubamatinal / París, 2 de noviembre de 2018.

Querida Ofelia:

Te envío esta bella y emocionante carta que me mandó ayer desde los EE.UU. nuestra vieja y adorable Amiga , Cecilia. Sé que la vas a apreciar.

“San Francisco, 31 de octubre de 2018.

Amigo Félix:

 Te envío esta carta sobre una persona que fue   muy importante en mi vida, así como una foto. 

Te cuento, someramente, su significado. En 1961, tenía yo 9 años y mis padres se mudaron a una nueva casa. Ya vivía, para entonces, en un hogar muy disfuncional.

En la casa vecina vivía un matrimonio con sus seis hijos. Cuatro de ellos contemporáneos conmigo. Una de las pocas familias de raza negra del Batey del Central. Era una familia trabajadora y unida. Se dedicaban también a la música los fines de semana y días festivos por contrato.

Por el patio, que colinda con ellos, conocí a la Sra. Paulina  que por las mañanas y en la tarde  alimentaba su cría de gallinas, regaba sus plantas, tendía al sol sus ropas mientras me saludaba y conversaba a través de la cerca sobre sus flores, sus aves, recogía las frutas maduras y me ofrecía algunas. Si yo no iba alguna vez a la cerca, ella me las dejaba en una cesta colgada de una rama.  Así poco a poco fui sintiendo afecto por ella. Le llamaban “Minina” y yo le decía “Mina”. 

Para entonces, las discrepancias entre mis padres llegaron al extremo y mi madre un día se marchó con mis hermanos de la casa. Yo no quise irme con ella, salí corriendo y le pedí protección a Mina en su casa donde me encerré en un baño por no sé qué tiempo hasta que localizaron a mi padre que vino a buscarme.

Así nació mi admiración por ella. Era una mulata, alta, gruesa, de andar lento, impecablemente limpia con olor a pétalos de violeta, un amplio delantal, ojos grandes que dejaban ver su alma, voz dulce y un corazón maternal muy especial. Me quedé a vivir sola con mi padre hasta por unos dos años que mi madre regresó por mí.

Mina, se ocupaba de mí como una hija más e influyó  positivamente en mi formación como mujer y madre. Su ejemplo y valores me han acompañado hasta hoy en día. 

Era modista y me hacía mis vestidos, me peinada con paciencia mi cabello largo y descuidado, me ponía lazos, me sacaba a pasear con sus hijos, siempre pendiente a si había comido o no hasta que se convirtió en costumbre que mi plato estuviera como el de sus hijos en la mesa.

Cuando me fui a vivir, a Cienfuegos, con mi madre y mis hermanos sólo resistí menos de un mes. Mi padre nos fue a ver y desde que llegó me colgué de su cuello todo el tiempo y me tuvo que traer de vuelta con él a la casa del Central.

 Mi madre nos maltrataba mucho y yo sentía tristeza y pánico. Prefería  estar con mi papá, que aunque alcohólico e indiferente a mis necesidades era mi héroe porque no me maltrataba físicamente. Crecí con gran rebeldía, con miedos y muy callada, solo hablaba cuando me sentía agobiada por los tira y jala legales entre ellos, con Mina para llorar,  desahogarme y escuchar sus sabios consejos.

 Cuando estaba obstinada hacía mi bultito y me iba a su casa buscando paz y armonía donde me  sentía protegida y amada: el hogar esa querida familia. Mi padre lo consentía porque sabía que con ella estaba feliz.

Así… transcurrió mi infancia y  adolescencia hasta que me dieron una beca al finalizar 6to grado para continuar estudiando.

Cuando salía de pases de la beca, iba a donde Mina, allí ella me recibía con sus brazos abiertos y su mirada iluminada. Me tenía siempre vestida de limpio, una camita personal, en el cuarto de sus hijas, Angelita y Claudina en su amplia y acogedora casona. Los demás eran varones a quien yo tenía como también mi familia: Anselmo, Pedrito, Carlitos y Reinaldo. Ellos también cuidaron de mí y me respetaron. Dos de ellos hoy descansan en paz junto a  Mina y a su querido y buen  esposo y padre de la familia don Félix Reyes.

Todos los varones tocaban instrumentos musicales, componían canciones, cantaban y formaban un grupo llamado “El combo de Reyes” Fue un grupo reconocido en el lugar y los pueblitos aledaños al Central. El grupo también lo integraban hermanos de Mina.

Podrás imaginarte entonces por qué elegí la imagen que te envio.  Aparece una niña en piedra y de espalda (me fue dura la infancia) con su bulto y en una terminal (como el hogar de Mina, que era siempre mi destino) y un reloj (que significa el tiempo de esa etapa tan importante de mi vida que deseaba que pasara volando).

Deseé confiarte esto, a grandes rasgos ahora que se acerca el final de mi tiempo, porque forma parte de uno de los grandes logros de tu amistad. El que yo logre expresar mis sentimientos. Nunca me ha sido fácil, por pudor.

Un abrazo inmenso, amigo mío.

Cecilia » 

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares,

Félix José Hernández.

 

Esta entrada fue publicada en Cartas a Ofelia, Cultura, Otros temas de interes, Paquetes Informativos, Selecciones de Cubamatinal, Sociedad y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mi inolvidable Mina

  1. Pingback: Paquetes Informativos (Importados de Cubamatinal) | Bibliocuba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.