El porvenir de nuestros hijos y nietos está en peligro

Cartas a Ofelia/ Análisis social 

chicamar

Cubamatinal / París, 7 de noviembre de 2018.

Querida Ofelia:

Estimo que hay personas que al haber vivido bajo dictaduras, fueron «programadas » para adorar, obedecer y repetir como cotorras las consignas e «ideas » de los carismáticos líderes máximos demagogos y populistas

Cuando logran vivir en países democráticos, siguen con esas taras. No es culpa de ellas, son incapaces de pensar por sí mismas, de informarse, de reflexionar, de tener una opinión propia, no logran comprender cómo funciona  la Libertad  en un Estado de Derecho.

Y entre esas taras están: la intolerancia, la xenofobia, la homofobia, la aporofobia (ésta última, ya que se consideran como nuevos ricos y por lo tanto creen que deben despreciar y hasta humillar a los pobres) y, el sentimiento de desprecio total hacia las “razas” inferiores, a las cuales estigmatizan. En primer lugar,  en su ignorancia, no saben que la raza humana es una sola, mientras que los orígenes étnicos son numerosos.

Simplemente deben obedecer ciegamente al admirado nuevo líder máximo aunque éste diga disparates de dimensiones cósmicas, que vayan contra toda lógica o contra el Mundo entero. Y como desgraciadamente para ellas no se integran a la nueva sociedad democrática en que viven, sino que residen en ghetti –guetos-  donde casi todos sufren de las mismas taras que ellas, les es imposible comprender los verdaderos valores de la sociedad democrática en la que viven.

Nunca han leído La Declaración Universal de los Derechos Humanos y por lo tanto no pueden entenderlos y caen en la xenofobia e intolerancias más abyectas.

Sus fuentes de “información” son la telebasura, por lo general tienen un televisor en cada habitación de sus hogares, donde los libros son inexistentes. No saben apreciar la prensa de calidad, quizás a causa de que no la comprendan.

Conozco a una de ellas que desea enviar a la cárcel a todo periodista que escriba algo que no agrade a su líder máximo. Otra aprendió a tirar con ametralladora y se compró una por si los negros atacaban su casa, según ella. Otra desea expulsar del país en el que vive a todos los que no sean blancos y católicos. Pero es que ella no es considerada como blanca, sino como de “raza latina”. ¡Qué disparate!

Un señor, refiriéndose a la América Latina” , me afirmó que al sur del río Grande solo vivían “indios” miserables y me expresó que la Santa Biblia se equivocaba, que él le cambiaría muchos párrafos …¡ Qué blasfemia! Lo envié muy lejos cuando osó hacerme un “chiste” sobre los hornos de los campos de concentración nazi. Mientras que su esposa- que llegó a Tierras de Libertad desde el puerto cubano de Mariel con su bebé en brazos-, desea que mueran ahogados en el Mediterráneo todos los subsaharianos que huyen de la represión y el hambre, incluso los niños. Cito sus abyectas palabras : “es mejor que se ahoguen, pues si crecen después serán terroristas”.

Nunca hubiera podido imaginar el recibir tantos insultos de personas que han involucionado en Tierras de Libertad, después de haber logrado escapar del régimen de los Castro. Es como si les hubiese contaminado el virus de la intolerancia. ¡Qué Dios tenga piedad de ellas!

 En resumen, que yo creía, como muchos, que las ideas fascistas, nazistas y comunistas habían casi desaparecido. Me percato que están renaciendo peligrosamente gracias a los nuevos populistas y demagogos. Vivimos una situación muy parecida a la de Alemania e Italia en los años treinta del siglo pasado.

Adolfo Hitler quemó el Reichstag para acusar a los judíos de haberlo hecho y poder perseguirlos, siguiendo el ejemplo de Nerón , al cual incendió a Roma para poder perseguir a los cristianos al acusarlos de haberlo hecho. Siempre estos abyectos políticos buscan un chivo expiatorio causante de todos los males de la nación.

Recientemente una  señora quiso publicar en mi página de Facebook como respuesta a una dama con la cual ella no compartía su opinión: ¡Qué se vaya de aquí! Es decir, que si no comparte su opinión, le propone que se vaya del país que dio refugio a ambas. ¡Qué aberración!

Recordé con tristeza esa frase que gritaba la turba frente a mi hogar en 1980: ¡Qué se vayan! ¡Qué se vayan! Pero nunca pensé que alguien lo repitiera en una gran Nación Democrática.

Gracias a Dios, poco después logramos irnos hacia Francia.

En Europa vemos con preocupación el renacer de esas ideas en: Hungría, Polonia, Italia, Austria, etc. En Nuestra América (como la llamó el gran José Martí), la corrupción izquierdista en Brasil provocó la llegada al poder de la extrema derecha recientemente. Mientras que el populismo de izquierdas sigue destruyendo las sociedades de: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, etc.

Es muy posible que los nuevos inquisidores  me acusen de comunista y deseen hacer un Autodafé con mis libros o me quieran hacer aplastar por una aplanadora. ¡No me importa! Gracias a Dios vivo en la espléndida y tolerante  París, capital del país más culto del mundo, donde reina la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

El porvenir de nuestros hijos y nietos está en peligro. ¡Qué Dios los proteja!

Félix José Hernández.


© Félix José Hernández

© Cubamatinal

 

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