En el Costa Favolosa desde Marsella hasta Río de Janeiro

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros

brasil

 

Cartas a Ofelia / París, 18 de diciembre de 2018.

Querida Ofelia,

Acabamos de llegar de Sao Paolo, después de pasar 22 días de vacaciones en el muy bien llamado Costa Favolosa, el cual nos llevó desde Marsella a: Málaga, Casablanca (Marruecos), Sta. Cruz de Tenerife (Islas Canarias), Funchal (Madeira), cruzamos el Atlántico y… ¡Brasil! (Recife, Maceió, Salvador de Bahía, Ilhèus, Río de Janeiro y Santos).

Nos enriquecemos mucho culturalmente. En cuanto pueda comenzaré a editar las fotos y a escribir otras crónicas. Esta es la primera.

Deseo comenzar por darle las gracias a la Srta. Clédia Amelin de Costa France, la cual me organizó este excelente crucero. En el Costa Favolosa hay dos personas que son verdaderos Embajadores Costa por su profesionalismo, disponibilidad, cortesía y eficiencia, ellos son: Salvatore Gallea (maître del Ristorante  Duca d’Orléans) y el cultísimo Simone Vani (del Tour Office).

Debo destacar la calidad del servicio, la disponibilidad y la cortesía de : Patricia Almeida, Sonia Montermini y Rhady Burdelak, los tres de Tour Office. También Bárbara Nieviadonski del Hospitaly  Service Desk, la cual fue muy amable y profesional. Se destacó por su atención y simpatía la camarera del Bar del Atrium Joanna Rose Ramos.  Francine, la discreta camarera de nuestro camarote, nos ofreció un servicio de gran calidad.

Sin embargo, el nuevo « Diario di Bordo » es lamentable, por calificarlo de alguna forma. Las letras son muy pequeñas, es difícil encontrar la información. Además en el anterior aparecían datos que hacían agradables el viaje, como : temperaturas de la mañana y la tarde, horas del alba y el crepúsculo, información del Capitán sobre el recorrido que haría el barco por la noche, datos históricos y geográficos sobre el puerto en que desembarcaríamos al día siguiente. Ojalá vuelvan al estilo anterior. El que toda la información (incompleta)  se obtenga por la pantalla de la televisión del camarote o gracias a los teléfonos celulares, resulta muy impersonal.

En las excursiones  tuvimos muy buenos guías: Cleide en Ilhèus, la hermosa y brillante Inés Previtera en Río de Janeiro, Olinda en Recife, Tania y Edilson en Maceió, el excelente Joao Carlos Guimares en Salvador de Bahía.

La amabilidad del joven Otavio Filipe Batista, camarero en Salvador de Bahía del restaurante escuela SENAC, fue extraordinaria.

Partimos de casa el 22 de noviembre en un taxi a las 5 a.m., pues temíamos ser bloqueados por los “chalecos amarillos”. Sin embargo no hubo ningún contratiempo, en solo veinte minutos llegamos al aeropuerto de Orly. Tomamos el vuelo Air France que despegó a las 8 y 30 a.m. y a las 9 y 50 a.m. aterrizamos en Marsella. Tuvimos que esperar tres horas a que varios aviones procedentes de París llegasen, pues faltaba una señora. Un cómodo ómnibus nos condujo al puerto en donde embarcamos en el Costa Favolosa. Almorzamos en Il Ristorante Bufé Cà d’Oro del puente nueve. Nos dieron un camarote amplio y cómodo y nos asignaron mesa para la pensión completa en el  elegante Ristorante Duca d’Orléans del puente cuatro, donde nos atendió impecablemente, como te escribí anteriormente el maître siciliano Salvatore Gallea.

Participamos en el ejercicio obligatorio de evacuación del barco.

A las 5 y 30 p.m. el Costa Favolosa partió rumbo a Málaga, bajo un sol radiante mediterráneo.

Esa primera noche tuvimos el placer de asistir al recital de canciones de la sudafricana Talia Alexis en Il Teatro Hortensia y posteriormente a la fiesta “Party con noi” en el Atrio dei Diamanti del puente tres.

Entre los 3800 turistas había numerosos brasileros, los cuales habían volado hasta Italia y ahora regresaban a su bello país en este barco. Tuvimos la oportunidad de conversar con varios de ellos, personas agradables, cultas y educadas. Entre ellos se destacó por su alegría de vivir, sentido del humor  y simpatía, la señora Marisa Biasia Caramielo (de Sao Paolo)… ¡La Reina del Mar!

Tuvimos la oportunidad de conocer y conversar con franceses muy simpáticos, persona agradables y educadas:  Jack y Danielle ; los marselleses Katia y Daniel (lo llamábamos el Kaporal debido a que gastaba camisetas de esa marca); Marie Noëlle y Pascal (de Orléans) los que viajaban con  Paule y Jean Pierre ( de Mónaco) , suelen hacerlo juntos  desde que se conocieron en un crucero; Eric y Patricia, simpáticos y cultos jóvenes que ocuparon siempre la mesa de al lado a la nuestra; la inolvidable y simpatiquísima Nicole (de Perpiñán), etc.

Debo destacar la profesionalidad y amabilidad de Mauricio, del servicio de asistencia del aeropuerto de Sao Paolo.

Esa noche la cena fue dedicada a la cocina de Campania.

Escuché el sonido de las panderetas y vi gente bailando en círculos, escuché ruido y risas y vi hablar y gesticular como en una música de expresiones y un baile de manos.

Si se piensa en Campania, una tierra llena de contradicciones, viene en mente la felicidad, el movimiento y el color.

La característica principal de los habitantes de Campania es que te hacen sentir como en casa, dándote la bienvenida con la sencillez del calor humano.

Los platos, transmiten la misma alegría desbordante de vivir en la unión de los distintos ingredientes tradicionales: desde mejillones a mozzarella degustada en su verdadera esencia o fundida al horno junto a las berenjenas en estilo parmigiana. Una delicia inolvidable para su paladar.

Pero es sólo al probar los espaguetis all’amalfitana que se puede decir que se conoce el alma de la cocina de Campania, ya que este plato se inspira en los mariscos.

El menú estuvo a cargo del Chef Ejecutivo Gennaro Balzano. Nosotros cenamos:

-Mozzarella de Búfala con tomates cherry y aceite de oliva extra virgen.

-Espaguetis a la Amalfitana con gambas al limón.

Nos dejamos  envolver por el sabor sureño de este plato, nacido de la unión armoniosa de los espaguetis y el intenso sabor de los mariscos. Sabores simples y genuinos a los que no pudimos renunciar.

-Babà : dulce al ron con salsa de sabayón y fruta fresca.

-Vino Taurasi Feudi di San Gregorio

Así comenzó nuestro gran viaje hacia el Nuevo Mundo, hacia Nuestra América, como tan bien la llamó el gran José Martí,

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares,

Félix José Hernández.

 

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