A propósito del Día de los Inocentes

Paquete Informativo / Infografía histórico-religiosa

 

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Antependium con bajorrelieve que representa la Masacre de los inocentes, obra de Dionigi Bussola, ubicada en la Capilla de san José, en la Cartuja de Pavía.

 

Cubamatinal/ Hoy es 28 de diciembre y como cada año se conmemora el “Día de los Inocentes” . En Cuba, -al menos a nivel popular- no pasa de ser un dia de guasa y bromas entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. Es casi seguro -excluyendo a los religiosos y amantes de la historia informados- que muchos de los bromistas que terminan llamando “inocente”  al que cae imprevistamente en las redes de una broma, desconocen el origen del evento.

Por Miguel A. García 

Fort Pierce, 28 de diciembre de 2018/ CM/ Todavía recuerdo -hace ya la friolera de casi 30 años- la broma que me hicieron mis compañeras de trabajo. Resulta que el año anterior y por iguales fechas de diciembre las embrome haciendo estallar unos minúsculos petardos de sonido que herede de los ancianos de la familia y que eran muy utilizados en las fiestas populares anteriores a la era de los Castro. 

Como suele decirse, “la venganza se sirve fría“. Por entonces trabajamos a marcha forzada en un importante proyecto de desarrollo con destino a la red de información científico médica del país y era mi responsabilidad como director del proyecto, hacer la presentación del informe final de ejecución en el Consejo Científico Asesor.

A las dos de la tarde, correspondía explicar con lujos de detalles cómo se trabajaría en el próximo año para aplicar los cambios tecnológicos en el Sistema de Información Científico Médica, los resultados esperados, el cronograma de aplicación y los múltiples rubros que un proyecto de tal envergadura implica.

Debían estar disponibles los materiales impresos en soporte papel y los discos con información digitalizada, ambos para la entrega a las personalidades del mundo científico médico del país y de organismos internacionales  que darían su  opinión definitiva sobre el proyecto.

A las 12 meridiano no encontré a persona alguna en las oficinas. Baje a la imprenta para verificar la impresión de los materiales ordenados la tarde anterior, allí por poco me da el infarto. Según los empleados de la imprenta alguien de mi departamento orientó que los materiales debían estar concluidos para el próximo lunes (que por demás era dia festivo nacional) y que aún no habían comenzado a ejecutar la orden de trabajo.

Excusas similares recibí en cuanta área vinculada a la presentación visite para verificar la disponibilidad de los recursos. Para colmo vi a través de los cristales de una puerta, que  ya en la antesala de la dirección conversaban animadamente -mientras tomaban café- algunos invitados de la Organización Panamericana de la Salud.

Debo confesar que de pronto me sentí mal, supongo que a punto de un ataque hipertensivo – por entonces aún desconocía que padeciera esa enfermedad- ; de ello me salvó la aparición de todo el pequeño gran grupo del Dpto de Desarrollo, -seis especialistas de nivel superior y una secretaria ejecutiva- todas mujeres y profesionales donde las haya, gritando “inocente”. De más está decir que todo estaba a punto para el inicio y los invitados entusiasmados con el ambiente festivo.

Justo en nuestra área de trabajo – después de muchos años de prohibiciones- y sin que ninguna “instancia superior” lo hubiera autorizado, brillaba nuestro Árbol de Navidad, con toda seguridad el primero en décadas adornando  las instalaciones del Ministerio de Salud cubano. Apenas un mes antes  había caído el Muro de Berlin. Se respiraba ilusión por el cambio. 

Historia del Dia de los Inocentes

Según National Geographic

Según Wikipedia:

El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

La matanza de los Inocentes es un episodio relatado en el Nuevo Testamento con carácter singular: de los cuatro evangelios canónicos, el único que lo relata es el Evangelio de Mateo (Mt 2, 16-18). Tampoco aparece en ningún otro manuscrito de los primeros siglos de la era común. Si bien se presenta nuevamente en uno de los evangelios apócrifos, el Evangelio armenio de la infancia de autor desconocido, la fecha de composición de esa obra es muy tardía, no anterior al siglo VI.1​ El relato trata sobre la orden dada por Herodes I el Grande de ejecutar a los niños nacidos en Belén y menores de dos años. Según el pasaje de Mateo, Herodes dio esta orden al verse engañado por los sabios del oriente que habían prometido proporcionarle el lugar exacto del nacimiento de Jesús. Mateo dice que este acontecimiento cumple con la profecía de Jeremías (Jer 31, 15).

{{cita|Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen cosas artísticas, en particular en la pintura y escultura, y su difusión en la cultura universal tornó la figura de Herodes en el arquetipo de los opresores, que no dudan en cometer crímenes —incluso el asesinato múltiple de víctimas indefensas— por miedo a perder el poder.

Análisis de su historicidad y significado

El trágico episodio de los inocentes no se menciona en ningún otro escrito, canónico o profano; esto suscita serios problemas sobre el carácter histórico del incidente. Raymond Edward Brown indicó que el historiador judío Josefo no aludió a la matanza de niños en Belén, a pesar de haber documentado minuciosamente los hechos brutales cometidos por Herodes I el Grande en los últimos años de su vida. Si se tratase de un hecho histórico, la matanza no fue lo bastante notoria como para que llegara a oídos de Josefo quien, si la hubiera conocido, la habría mencionado dado su interés por denigrar a Herodes.2

La brutalidad del episodio está en armonía con el carácter de Herodes, tal como Josefo lo describió (Antigüedades judías, 15.3, 3 § 53-56). Josefo presentó a Herodes como un ser patológicamente celoso de su poder: varios de sus familiares fueron asesinados por orden suya, ya que sospechaba que trataban de suplantarlo. No cabe duda de que Josefo quiso describir a Herodes con los tintes más oscuros que le fue posible, y resulta difícil de explicar la ausencia de la matanza de Belén en Josefo, excepto suponiendo que no tuviera noticia alguna de ella.2​ En consecuencia, habría que tomar en consideración la posibilidad de que los incidentes del capítulo 2 del Evangelio de Mateo sean una presentación simbólica de la mesianidad regia de Jesús, a la que se oponen los poderes seculares. La oposición a Jesús terminaría por lograr sus fines con su pasión y muerte.

Antonio Piñero señaló que muchos estudiosos dudan de la «historicidad» del relato en el sentido moderno del término, y que se suele considerar una reelaboración de otras narraciones del Antiguo Testamento.3

Herodes que busca cómo liquidar a Jesús y la matanza de los inocentes sería una aplicación a los tiempos primeros de Jesús de la historia del malvado Faraón que quiso acabar con Moisés niño y que mataba a los recién nacidos varones de los israelitas (Éxodo 2 y siguientes). […] No hay que extrañarse de este procedimiento para nosotros hoy tan singular que se ha denominado «historia teológica»: existían en la Antigüedad muchos modelos y precedentes para ello. Una vez que pasados los años se conocía la grandeza de tal o cual personaje, se confeccionaba a base de tradiciones más o menos fiables, o incluso de leyendas, una historia de su nacimiento en la que se ponían de relieve las circunstancias prodigiosas, maravillosas, divinas, del tal nacimiento. Así ocurrió con el rey persa Ciro (narración compuesta por Heródoto), con Alejandro Magno (por Plutarco), o con el filósofo, predicador ambulante y taumaturgo Apolonio de Tiana (por Filóstrato).3​  Antonio Piñero

En el Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo se señala que, si bien existe la posibilidad de que el relato no sea histórico, posee cierta verosimilitud y recuerda el decreto del faraón de matar a todos los primogénitos varones israelitas (Éxodo 1, 16), un clásico ejemplo del genocida abuso del poder.4​ En el caso de que el relato sea histórico, el número de niños asesinados no tendría que haber pasado de veinte.45

José María Cabodevilla sugirió el significado que este crimen pudo tener para Herodes I el Grande:

Pero los clamores de Raquel no llegaban a oídos de Herodes. Acababa de retirarse, presa de terrible enfermedad, a las caldas de Callirhoe, junto al Mar Muerto. Su corazón, además, no era sensible a clamores de esa naturaleza. ¿Qué podía importarle a él la muerte de veinte o treinta hijos de pastores sin nombre? La ejecutoria de su reinado se compone, sobre todo, de hazañas criminales. Apenas conquistó Jerusalén y se instaló allí como rey, ordenó matar a cuarenta y cinco partidarios de Antígono, su contendiente. Mató a su cuñado Aristóbulo, a los dos esposos de su hermana Salomé, a su propia suegra Alejandra, a su mujer Marianne, a sus hijos Alejandro y Aristóbulo. A sabiendas del terror y hostilidad que su persona despertaba, con el fin de evitar la alegría del pueblo en el momento de su muerte, ordenó a sus más íntimos colaboradores que, cuando él muriera, pasaran por las armas a incontables judíos ilustres que previamente habían sido concentrados en el hipódromo de Jericó.
¿Que suponía para este monarca, sanguinario como nadie, la sangre de treinta niños? Quizá verdaderamente supuso mucho. ¿Para bien o para mal? Los más sagaces historiadores, que quizá descubran aún nuevos crímenes a cuenta del famoso rey, no podrán jamás revelarnos los últimos minutos de aquella vida atroz […]6

José María Cabodevilla

Véase también

Referencias

  1.  Piñero, Antonio y colaboradores (2009). Todos los Evangelios: Traducción íntegra de las lenguas originales de todos los textos evangélicos conocidos. Madrid: Ediciones Edaf. p. 300 y siguientes. ISBN 978-84-414-2116-5. Consultado el 21 de marzo de 2014.
  2. ↑ Saltar a:a b Brown, Raymond E. (1982). El nacimiento del Mesías: comentario a los relatos de la infancia. Madrid: Ediciones Cristiandad. p. 230. ISBN 84-7057-302-0. Consultado el 20 de marzo de 2014.
  3. ↑ Saltar a:a b Piñero, Antonio (2011). Guía para entender el Nuevo Testamento (4ª edición). Madrid: Editorial Trotta. pp. 160-161. ISBN 978-84-8164-832-4.
  4. ↑ Saltar a:a b Viviano, Benedict T. (2004). «Evangelio según Mateo». En Brown, R. E.Fitzmyer, J. A.; Murphy, R. E. Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo. Nuevo Testamento. Estella, Navarra: Verbo Divino. p. 75. ISBN 84-8169-470-3.
  5.  de Tuya, Manuel (1977). Biblia comentada—Va Evangelios (3ª edición). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. p. 26. ISBN 84-220-0830-0. «No se sabe cuántos serían. Tomando como base un Belén de mil personas y teniendo en cuenta todos los datos demográficos, índice de natalidad y mortalidad, etc., se puede calcular en unos veinte niños.»
  6. ↑ Saltar a:a b Cabodevilla, José María (2004). Señora Nuestra – Cristo Vivo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. p. 350-352. ISBN 84-7914-700-8.
  7. ↑ Saltar a:a b c Fraile Yécora, Pedro Ignacio (2000). «Inocentes (Santos)». En Leonardi, C.; Riccardi, A.; Zarri, G. Diccionario de los Santos, Tomo I. Madrid: San Pablo. pp. 1090-1092. ISBN 84-285-2258-8. Consultado el 21 de marzo de 2014.
  8.  Grün, Anselm (septiembre de 2009). Administra tus miedos (3ª edición). Buenos Aires: Editorial Bonum. pp. 15-16. ISBN 978-950-507-839-4.
  9.  Migne, J. P., ed. (1857-1866). Patrologiae cursus completus. Series Graeca. Vol. 36. París. pp. 311-344.
  10.  Migne, J. P., ed. (1857-1866). Patrologiae cursus completus. Series Graeca. Vol. 46. París. pp. 1127-1150.
  11. ↑ Saltar a:a b c Holweck, Frederick (1910). «Holy Innocents»The Catholic Encyclopedia (en inglés). Vol. 7. Nueva York: Robert Appleton Company. Consultado el 22 de marzo de 2014.
  12.  Margoni-Kögler, Michael (2013). «North African Liturgical Readings: The Augustinian Legacy and Some Western Parallels». En Hans-Jürgen Feulne. Liturgies in East and West: Ecumenical Relevance of Early Liturgical Development (Acts of the International Symposium Vindobonense). Berlín: Lit Verlag. p. 264. ISBN 978-3-643-90412-6. Consultado el 22 de marzo de 2014.

Bibliografía consultada

Enlaces externos


© Miguel A. García

© Cubamatinal

© National Geographic

© Wikipedia

 

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