El timo del salario en Cuba (II Parte)

Economía/ Economía Política

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Cubamatinal/ Un principio jurídico universalmente aceptado impide que cualquier ente social se constituya a la vez en juez y parte. Por eso cuando el estado cubano se auto designa como propietario, empleador, gerente de la actividad económica, pagador, financista-acreedor, a la vez que determina los montos salariales y los precios de las mercancías, los servicios, incluso las cantidades de productos básicos que se han de consumir (tal es el caso de la cartilla de racionamiento), cuando todos esos factores y más hacen acto de presencia; ninguna argumentación conciliatoria es suficiente para justificar la violación constante y sistemática de los derechos socio-económicos de la población.

Por Miguel A. Garcia

Fort Pierce, FL, Cómo se llegó en un país como Cuba, con larga trayectoria de economía mercantil a depender de un estado como único empleador-intermediario-expoliador del salario.

La respuesta se encuentra en las RELACIONES DE DOMINIO. Relaciones que comenzaron por el control de los recursos económicos del país junto a los fusilamientos masivos de los primeros y cruciales años de instauración de la actual dictadura.

En la mitología creada por el adoctrinamiento populista social-nacionalista temprano no se hicieron notar las primeras medidas para desbancar el poder adquisitivo de los trabajadores, todo lo contrario; simulaba ser un proceso “de los humildes, por los humildes y para los humildes” como repetía Fidel Castro machaconamente en sus discursos.

La propia puesta en escena para la toma real del poder sobre la nación, mediante el “desfile triunfal” de una tropa guerrillera que demoró una semana en cubrir la distancia
entre Santiago de Cuba y La Habana, de solo 874 Km por la Carretera Central; que llegó a la capital con un crecimiento exponencial de sus miembros, incluidos soldados del ejército regular que se unieron a la tropa y que más tarde fueron despedidos, juzgados y en todos los casos discriminados.

Relaciones de dominio encubiertas desde un inicio con medidas populistas teóricamente beneficiosas a la población que marcaron la “legitimación” de la expropiación forzosa y sin indemnización de numerosas propiedades industriales y agrícolas. Así como el carnaval de la creación de los llamados “salarios históricos”, de la “Reforma Agraria” y otros tantos cambios que apuntaban todos hacia un mismo sitio; la eliminación de la libertad económica para todos aquellos actores sociales que no integraran el núcleo duro del poder.

Los hechos transcurrieron de forma vertiginosa como en toda revolución violenta. Por eso pasó inadvertido el primer impuesto del gobierno en formación.

Para poder entender la evolución de la expropiación salarial a los trabajadores, disfrazada de cambios beneficiosos para la clase expropiada-, es necesario marcar una periodización histórica de las medidas, toda vez que estamos analizando un proceso continuo donde el limitado y exclusivo grupo de los actores dominantes y por ende las relaciones de dominio son las mismas desde hace tres generaciones de cubanos.

Parafraseamos entonces el título de una conocida novela de Julio Verne; Las
tribulaciones del salario en Cuba.

Como el origen y consolidación del Sistema Complejo (Base Económica de un nuevo Sistema Social) que estamos analizando no data de ayer sino de 1960 -concretamente con la intervención de la banca el 13 de octubre de ese año- no podemos ignorar que las condiciones de la economía actual del país y por tanto la depauperación permanente del tratamiento salarial han evolucionado a partir de una CONSTANTE, que se explica por sí sola en el siguiente diagrama:

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Para llegar a conocer a profundidad la situación actual, es necesario conocer desde los
primeros pasos -al margen de las expropiaciones y otras medidas de control social que
analizaremos en esta serie-; que se aprobaron las primeras medidas administrativas en
el orden tributario, en fecha tan temprana como julio de 1959, a saber:

1959: Ley 447. (14 de julio) Impuesto General sobre las Personas Naturales y Jurídicas, así como el Impuesto sobre Utilidades de las Empresas. Se suprimen los impuestos locales y sectoriales, en alegación de racionalización. Ley No. 448, que dispuso la constitución de la Comisión Administrativa Tributaria y el Departamento de Auditoria Fiscal. El 23 de septiembre de 1959, fue puesto en vigor el ‘Decreto 2038′, ‘Reglamento de la Ley Tributaria’. Otras disposiciones, tales como la ‘Ley No. 579 y la No. 580′, que dispusieron la creación del Registro General de Contribuyentes del Estado, y la creación de la Dirección General de Impuestos Internos en el Ministerio de Hacienda. Se dictaron además las Leyes 629 y 639, también sobre materia tributaria, la primera asignando recursos financieros para cubrir los gastos del Departamento de Auditoria Fiscal y la Comisión Administrativa Tributaria, y la segunda, que reguló aspectos relativos al Impuesto sobre las Ventas en los productos”.

Es importante constatar, que siempre y en toda época los impuestos a los productores (empresas, contratistas etc.) son repercutidos por estos en el valor final (precio) del producto o servicio ofertado al consumidor, es decir; el cliente final de la producción y servicios.

Esta repercusión de impuestos será más fácil de entender en otra parte de esta serie cuando analicemos la relación del Salario Nominal -en su expresión como Salario Real- y su incapacidad de asimilar las variaciones del Índice de Precios al Consumidor.

Por tanto es falsa la argumentación machaconamente repetida referente a la no exacción de impuestos por parte del estado revolucionario a los trabajadores. Por ejemplo, desde la llegada de Fidel Castro al poder en enero de 1959, los pasos fundamentales del nuevo régimen se dirigieron a la monopolización estatal del poder económico. De ahí que, junto a las expropiaciones a los ‘cómplices de la dictadura batistiana’ y la creación de los ‘centros de recuperación de bienes malversados’, se procediera, el 13 de octubre de 1960, a la intervención total de la banca, con el pretexto, -entre otros-, de ‘responder’ al embargo comercial norteamericano instaurado en febrero de ese año.

Algo más tarde, en agosto de 1961, se emite la Ley 963 sobre el cambio de la moneda,
que aparte de convertir la moneda nacional en papel mojado, despojó a todos los potenciales inversionistas nacionales —para que no ‘financiaran la contrarrevolución’— de toda su capacidad económica. Se mataron, así, dos pájaros de un tiro: primero, se disolvieron la totalidad de las relaciones mercantiles a partir del valor del dinero; y segundo, se privó no sólo a los opositores, sino a toda la sociedad civil de sus medios de financiamiento. Sin embargo, la mayor operación de disminución del salario real del trabajador cubano no llegó hasta 1962.

Con el recrudecimiento del embargo, la crisis de los misiles y el incremento paroxístico del bombardeo mediático, pasó, sin recibir apenas importancia, la creación de los impuestos para el desarrollo de la industrialización (4%), a los que verbalmente se les irían agregando los de seguridad social, salud pública, educación y defensa, hasta arribar al “impuesto sobre la circulación y ventas”.

Con relación al referido “impuesto sobre circulación y ventas”, en 2010 totalizó la cantidad de 13.462 millones de pesos, alrededor del 31% de todos los ingresos de la población, con la característica de no estar contenido en la por entonces vigente ley tributaria (ley 73 de agosto de 1994).

No hay que olvidar que ya en 1958 -aún sin alcanzar el poder político nacional- , Raúl
Castro diseña un sistema de impuestos por medio de la Orden Nº 39 (14 de julio) y se establece la obligación de pagar un impuesto sobre la producción agrícola, forestal, ganadera y minera, ascendente al 10 % del total de lo producido (bruto). Se aplica en las áreas bajo control del Ejército Rebelde.

Una vez monopolizada la fuerza de trabajo nacional a través del estado (único empleador), se establecen salarios fijos según calificadores de cargos controlados por el Ministerio del Trabajo y se suprime siquiera remotamente la posibilidad de que los trabajadores negocien el monto de sus salarios a partir de las condiciones del mercado, porque de hecho el estado cubano suprime el mercado convirtiéndolo en una caricatura que vale para entregar el equivalente de fichas de play money con las que canjear los productos y servicios bajo cartilla de racionamiento, atando al trabajador como consumidor a determinadas dependencias, donde en esas y solo esas podría efectuar el intercambio.

El dinero perdió así su poder real liberatorio de obligaciones económicas y el consumo
dejó de ser un factor para el crecimiento de la economía.

No bastaba que la población comenzara a ser “estandarizada” a partir de patrones predeterminados, que irían cambiando según la evolución de la dictadura y los planes del dictador en jefe. En la primera parte de esta serie proporcionamos al lector el vinculo a un documental de archivos de época para tener acceso a una serie de disparatados y contradictorios discursos de Fidel Castro (“Fiel” Castro) .

Hoy facilitamos el enlace a un paquete informativo cuyo título “El discurso oral y uso
de los medios de difusión masiva, para la manipulación política de la población
cubana” se explica por si mismo.

Era necesario pues borrar la memoria sobre la estructura del salario, para ello en 1967
se promulga la Ley 1213. Acorde con el Sistema de Cálculo Presupuestario vigente desde 1964, se suprimen los impuestos al sector estatal y supuestamente a las personas naturales que trabajan para este tipo de empresa (la inmensa mayoría de la población), pero se establece el Salario Nominal que dejando vigente el “Impuesto sobre Ingresos Personales”, el “Impuesto sobre Ingresos Brutos”, el “Impuesto sobre Transmisión de Bienes Inmuebles”, y el “Impuesto sobre Utilidades” eterniza la exacción -junto a la congelación de salarios- a varias generaciones de trabajadores y hasta la actualidad, creando la imagen idílica, según la cual «los trabajadores cubanos no pagan impuestos”.

Por supuesto muy pocas personas recuerdan que era el Cálculo Presupuestario. Con unas autoridades conscientes de que la función de empresario total de la economía nacional debía ser asumida por el Estado (si como era el caso, se pretendía controlar de forma absoluta la nación) incluidas sus relaciones económicas.

La clásica fórmula Dinero-Mercancía-Dinero incrementado [D-M-D’] a la que se refiere Marx en el tomo I de El Capital es aplicada en el caso cubano no por un empresario capitalista ‘sediento de ganancias’; sino por la única empresa del país, es decir, el Estado.

Se procedió entonces a suprimir las relaciones monetario-mercantiles entre empresas estatales. Comenzó la etapa de las ‘órdenes de servicios’ entre las diferentes empresas de la ‘economía socialista’. Empresas que por demás pretendían funcionar en una economía pseudo-mercantil al margen de la Ley del Valor.

A esto habría que añadirle, por otra parte, que muchos incrementos de los hoy astronómicos precios del “mercado libre” comenzaron nada más y nada menos que por ser contribuciones ‘temporales’, como por ejemplo el aporte para los damnificados del ciclón Flora, allá por el lejano 1964, cuando se subieron los precios de los cigarrillos y la cerveza. ¿Habrá terminado ya medio siglo después de ayudar a los susodichos damnificados?  (Continuará)


Nota: Si se desea profundizar más de lo que se abordará en la presente serie se puede
acceder al ensayo del mismo autor: Las retenciones y los impuestos al salario en Cuba. 1959-2016 Análisis crítico

Ⓒ Miguel A. Garcia

Ⓒ Cubamatinal (Libre descarga citando la fuente)

 

 

Cuba quiere más petróleo de Rusia, pero en Moscú quieren saber cómo lo pagan

Fuente/ Marti Noticias

Igor Sechin, presidente de Rosneft junto a Raúl Castro

Cubamatinal/ El régimen de Raúl Castro quiere que Rusia aumente el suministro de petróleo y productos petrolíferos, pero en Moscú afirman que primero se debe de resolver el financiamiento de la venta, informa la agencia de prensa rusa TASS.

Según el ministro ruso de Energía, Alexander Novak, «Cuba realmente quiere más suministros, pero la cuestión está en las fuentes financieras, si se encuentran recursos financieros, las compañías entregarán, no es caridad», dijo. Continúe leyendo AQUI

El timo del salario en Cuba (I Parte)

Economía/ Economía política

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Cubamatinal / A modo de preámbulo: Hace muchos años cuando era profesor de la enseñanza postgraduada en un importante instituto de investigaciones -del que no se conservan siquiera las piedras de los cimientos del edificio en que radicaba 1- desarrolle un sistema para inducir el análisis y conclusiones propias por parte de los Residentes Médicos de la especialidad Administración de Salud.

Por Miguel A. García Puñales

En un país donde la definición sobre la materia Economía Política se limitaba a tópicos dogmáticos de manuales de propaganda soviética; era muy difícil dictar un curso donde se comenzara por demostrar que la Economía Política como ciencia histórica no fue construida exclusivamente por Carlos Marx y peor aún; que su principal obra económica, El Capital, desmentía en su tomo tres la principal teoría “demostrada”  en el tomo uno: La Teoría de la Plusvalía.

El sistema era bien simple; facilitar las fuentes de información que mediante cotejo y contraste de datos y sus diferentes análisis permitieran  al estudiante arribar a sus propias conclusiones, que en casi todos los casos guardaba para sí mismo dado lo “sensible” del tema. Miradas y sonrisas cómplices por parte de los Residentes me permitían retro-alimentar la efectividad del método. Solo que avanzar algo más por ese camino habría sido una actitud suicida.

Algunos conceptos imprescindibles: El esquema de dominio del sistema totalitario comunista pasa indefectiblemente por la creación de un complejo conceptual  propio; formado de manera permanente mediante la utilización de todas las fuentes de transmisión de información a la sociedad, es decir, la enseñanza regular y la no reglada, los medios masivos de difusión, la literatura y cuanta manifestación cultural sea posible controlar. De ahí el miedo -como el Vampiro a la cruz- al más importante de todos los sistemas de señales contemporáneos; Internet.

Tan efectivo es el sistema de “formación” por todas sus vías que convierte en irreconocibles las principales trampas y estafas; incorporadas como conceptos subjetivos durante el proceso de formación de ideas por parte de las víctimas.

Los nacionales cubanos difieren entre sí, según su nivel cultural, posibilidades económicas y sobre todo prominencia social (determinada básicamente por la relevancia política del individuo). Sin embargo conservan de forma generalizada paradigmas conceptuales inducidos, con independencia de los elementos que los diferencien a unos con otros.

El área base donde se asientan estos paradigmas conceptuales, pertenece a la esfera  de la Libertad Económica.

Recientemente ha sido publicado el estudio “Índice Mundial de Libertad Económica”  por Heritage Foundation. Link: Paquete Informativo sobre Índice de Desarrollo Humano

Evaluados a partir de numerosas variables; de un listado de 178 naciones participantes del sistema ONU, Cuba figura en la posición 177. Solo superada negativamente por Corea del Norte en lo referido a libertad económica de la población.

La presente serie de artículos que me permito someter al criterio del lector, aborda básicamente cuatro conceptos imprescindibles; Salario, Impuestos al Salario, Canasta Básica y el Índice de Precios al Consumidor.  

Las diferentes partes de la serie pretenden reivindicar la Economía Política como ciencia no necesariamente marxista; utilizando el método histórico-documental de análisis para deconstruir el sistema popular de conceptos económicos inducidos por más de medio siglo de  adoctrinamiento estatal cubano y que radica ya en el subconsciente de la población.  

Algunos de esos conceptos inducidos motivarían a risa  si no estuviéramos hablando de los niveles de miseria y depauperación general  de la nación.

Un ejemplo clásico lo constituye la sinonimia improcedente entre los términos, “Libreta de Abastecimientos” (realmente una cartilla de racionamiento)  y la llamada Canasta Básica.

La Canasta Básica es considerada por los expertos como el conjunto de productos de primera necesidad y servicios que necesita una familia promedio para subsistir durante un determinado periodo de tiempo -en general por un mes-, ya sean alimentos, higiene, vestuario, salud y transporte, entre otros.

Se utiliza como referencia para fijar el salario mínimo; así como herramienta para monitorear los precios de los principales productos. De esta forma se calculan -con un aceptable índice de certeza objetiva- los resultados económicos del trabajo para la población en la relación final del trabajo con la distribución de los bienes de consumo y los servicios de todo tipo. Es además la principal base de cálculo para los pronósticos sobre algunos fenómenos del mercado como la inflación.  

La continua degradación del salario en Cuba

La inmensa mayoría de la población laboral cubana trabaja por cuenta ajena; que en las condiciones de la Isla significa trabajar para el estado.

Si en vez de trabajadores cubanos, el análisis versara sobre los trabajadores estatales de otros países del entorno cercano a Cuba (Estados Unidos) o de ascendencia étnico-cultural (España); nos estaríamos refiriendo a una clase trabajadora considerada en buena posición laboral por trabajar para un empleador estable, que suele aportar beneficios y el respeto a las leyes laborales.

En el caso cubano obviamente no es así. Dar por buenos y afirmar como justos los cambios de la política laboral del estado cubano; es hacer de antemano una concesión a la tendencia del análisis “políticamente correcto”, según el peculiar punto de vista del entramado dictatorial isleño. En la presente serie nuestros argumentos serán demostrados utilizando estudios longitudinales y transversales a partir de la propia documentación oficial del estado cubano sobre el tema.

El salario sigue siendo el principal indicador de vida de la población y no resulta válido sumarle gastos (insuficientes) en sectores como salud y educación. Esos gastos evidentemente tienen como fuente la parte del salario justo, que no se paga a los trabajadores y que el estado ingresa a sus arcas como empresario.

Damos por sentado que el aparato estatal facilita o entorpece la generación de riquezas -según su tipo de gestión administrativa-  pero nunca es fuente de por sí de la riqueza misma. El inmenso aparato político-administrativo cubano, sus disparatados planes económicos condicionados por aventuras políticas globales  y los altísimos testimonios de corrupción imperantes en el país -desde la cúpula gubernamental  hasta la base – constituye un ejemplo de libro de como no se puede dirigir un país. Recomendamos a priori que el amable lector visualice el documental “Fiel Castro”, de Ricardo Vega. Prueba testifical mediante documentales del Noticiero ICAIC sobre cómo  el estado cubano no solo NO genera riquezas, sino que las destruye con planes “económicos” propios de orates.

Documental

Uno de los principales argumentos que utiliza el régimen para justificar los ínfimos salarios son los bajos niveles de productividad del país, de los cuales en primera y última instancia son responsables los organizadores de la actividad económica de la nación; es decir el Estado y su cuerpo empresarial en las finanzas, la producción, la comercialización y los servicios.

Los altos niveles de productividad son inalcanzables porque demostradamente en las condiciones de ínfimos índices de libertad socio-económica; la iniciativa se pierde, el incentivo muere y prolifera la marginalidad consolidada de la población nacional.

La madre de todas las trampas salariales: Mediante un acto de prestidigitación propio de Houdini o de Fu Man Chu, el gobierno totalitario cubano hizo desaparecer los registros visibles de Salario Bruto, Salario Neto e Impuestos al Salario.

Aparecieron entonces dos nuevos “conceptos”, a saber; Salario Nominal y “ en Cuba no existe el impuesto al salario” (Continuará)

1- El autor se refiere al Instituto de Desarrollo de la Salud. Disuelto por orden de Fidel Castro el 1 de enero de 1986.

2- Si se desea profundizar más de lo que se abordará en la presente serie se puede acceder al ensayo del mismo autor: Las retenciones y los impuestos al salario en Cuba. 1959-2016 Análisis crítico

Ⓒ Miguel A. Garcia

Ⓒ Cubamatinal (Libre descarga citando la fuente)

Cuba: La disonancia cognitiva y el impuesto sobre los ingresos

Economía/ Impuesto sobre los ingresos personales

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Cubamatinal/ Un arma fundamental de dominio social sobre grandes grupos de personas -e incluso de naciones- lo constituye la mala memoria proverbial del ser humano con relación a hechos y detalles sociales de la vida cotidiana pasada.

Por Miguel A. Garcia. Edición de Hemeroteca, Cubamatinal 2008 con actualizaciones

Es un mecanismo demostrado de defensa ante el volumen de información que diariamente se genera y bombardea al ser humano en la percepción del mundo que lo rodea. No en balde, el plazo de un lustro –desde el presente y hacia el pasado- suele ser el tiempo promedio en que grandes grupos de encuestados son capaces de rememorar con detalle, acontecimientos importantes vinculados al devenir histórico del medio al que pertenecen.

En la medida que se retrocede en el tiempo histórico, esa memoria social pierde precisión y difumina los contornos de las causas o motivos de los efectos que padece. Conservando eso sí, memoria de los detalles –muchas veces distorsionados- promocionados como relevantes por los Medios de Comunicación Social, llamados “Medios Masivos de Difusión” o sencillamente “Medios”.

El propio estudio del fenómeno de los Medios de Comunicación Social y su influencia en el devenir histórico no puede ser abordado desde una sola ciencia; sin embargo, dada la dinámica funcional, las ciencias de la comunicación se enmarcan dentro de la psicología social y por extensión a la sociología.

Se ha dicho y con razón, que la Revolución cubana ha sido ante todo el asalto al poder mediático de una nación con claros fines políticos de dominación totalitaria. Desde un inicio el bombardeo propagandístico desde los medios monopolizados y un coordinado plan de desinformación sistemática de la realidad desde un centro rector único* permitieron el borrado sistemático de la propia realidad social del devenir histórico del régimen totalitario.

Precisamente el actual “debate” sobre la posible exacción de impuestos sobre el salario en Cuba transita por esos cauces.

A partir de la ocupación del poder real por parte de Fidel Castro en enero de 1959 y en medio de las maquinaciones para hacerse con el poder absoluto – descrédito de enemigos políticos de cualquier bando, fusilamientos, monopolización de los medios de comunicación, destrucción de todo el andamiaje de la sociedad civil etc.- los pasos fundamentales iban dirigidos a la monopolización estatal del poder económico.

De ahí que, junto a las expropiaciones a los “cómplices de la dictadura batistiana” y la consecuente inserción populista de los “centros de recuperación de bienes malversados”, se procede el 13 de octubre de 1960 a la intervención total de la banca; con el pretexto entre otros de “responder” al embargo comercial americano –parcial- de febrero de ese año.

Algo más tarde, -en agosto de 1961- se emite la Ley 963 sobre el cambio de la moneda que aparte de convertir la moneda nacional en papel mojado; despojó a todos los potenciales inversionistas nacionales –con el pretexto de que financiaban la contrarrevolución– de toda su capacidad económica**.

Más tarde en 1962, con el recrudecimiento del embargo americano, la crisis de los misiles y el incremento paroxístico del bombardeo mediático –ya en fase desenfrenada desde finales de 1960- así como las constantes movilizaciones de la población, pasó en puntillas -sin dar mayor importancia- la mayor operación de disminución del salario real del trabajador cubano, es decir; los impuestos para el desarrollo de la industrialización (4%) –a los que verbalmente*** se le irían agregando seguridad social, salud pública, educación y defensa hasta arribar al actual “impuesto sobre la circulación y ventas, que grava todas las mercancías y servicios que oferta el Estado, salvo la exigua cuota normada.

Este impuesto totalizó en 2010 la cantidad de 13 462 millones de pesos, alrededor del 31% de todos los ingresos de la población; con la característica de que no está contenido en la actual ley tributaria (ley 73 de agosto de 1994).

Dos años después de la aplicación de los primeros impuestos sobre el salario, en 1964; se implanta en Cuba uno de los tantos desastrosos experimentos económico-sociales, el llamado “Calculo Presupuestario”. No es que fuera el primero de los experimentos y tampoco el último, solo que esta vez el experimento afectaba a la propia estructura de la gestión contable del país.

Conscientes en su fuero interno de que el estado totalitario asume la función de empresario total del entramado económico nacional, (la clásica fórmula Dinero-Mercancía- Dinero [D-M-D’] a la que hace constante referencia Carlos Marx durante todo el tomo I de su obra El Capital, es aplicada en el caso cubano, no por un empresario capitalista “sediento de ganancias”, sino por la única empresa del país, es decir, el Estado****), se procede a suprimir las relaciones monetario-mercantiles entre empresas estatales.

Ya en 1967 con la Ley 1213 del 7 de julio, se suprimen todas las “trabas burocráticas” reflejándose en la nómina de los trabajadores solo el Salario Neto sin registro contable visible del Salario Bruto, pasando por arte de magia a convertirse en Salario Nominal. Con lo que la práctica totalidad de las generaciones de trabajadores en activo en la isla desconocen los componentes ¡y descuentos! del salario nominal que perciben y los que lo conocieron y aún viven, ¡ya no se acuerdan! o es sólo un término anecdótico.

Si a ello sumamos que en la práctica, la isla-feudo fue gobernada desde 1959 hasta 1977 mediante Decretos-Leyes; que la propia Constitución de 1976 y el cuerpo de “Leyes Complementarias” y subsiguientes que han sido “aprobadas” en el “Parlamento” se cumplen a discreción del círculo superior del estrato gobernante y como último sumando, el medio siglo de gobierno mono-familiar con sus marchas y contramarchas constantes. Comprenderemos por qué aparece el fenómeno de la Disonancia Cognitiva Masificada en la población cubana, no sólo en el tema que nos ocupa sino en la práctica totalidad esfera de la actividad social.

Vayamos al concepto: “…el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudesLa manera en que se produce la reducción de la disonancia puede tomar distintos caminos o formas. Una muy notable es un cambio de actitud o de ideas ante la realidad…”

La forma más usual de escapar a la Disonancia es; ignorando aquello que genera conflicto o contradicción. La población privada de información fidedigna y contrastable durante muchos decenios, bombardeada constantemente por la propaganda oficial que muestra “su realidad” en todos los medios; crea también su propia “realidad alternativa” y queramos o no, esa ficticia realidad alternativa conlleva de cierta forma un implícito Síndrome de Estocolmo.

Una frase cubana en boga desde hace muchos años reza: “El estado finge pagar los salarios y el pueblo finge trabajar para el estado” donde se reconoce explícitamente por una parte la miseria salarial a que es sometido el trabajador y por otra la bajísima productividad de la empleo-manía cubana.

La frase en sí misma es una expresión de Disonancia Cognitiva; en una alternativa que no ha resultado lo satisfactoria que se pensaba, se puede encontrar ventajas que antes no se habían detectado. Es decir, “no me pagan ergo no trabajo”, que de hecho es una “solución” a la contradicción, ¡solo que una solución falsa!

Si la plusvalía sigue siendo –según criterio marxista- “el nuevo valor creado del que no participa la clase trabajadora”, entonces no es necesario dar más vueltas de hojas; absolutamente todos los fondos de los que dispone el estado cubano provienen de la expropiación de aquella parte del fruto del trabajo del cual no da participación al trabajador, con el pretexto cansonamente argumentado que el estado se encarga de «redistribuir socialmente» la plusvalía, a la cual por cierto no llaman por su nombre.

De esta forma sólo sabe el trabajador la cantidad que le pagan –neto- pero nunca cuánto le retienen del salario bruto; en algunos casos hasta el 40 %. Por supuesto que ¡además! realmente cree que no paga impuestos. El propio andamiaje burocrático estatal, integrado por miles y miles de trabajadores tan explotados como el resto de la población; sufre de los síndromes descritos anteriormente, ellos también sufren Disonancia Cognitiva y padecen el Síndrome de Estocolmo.

Más de medio siglo de bloqueo informativo interior, doble moral consolidada, escapismo institucionalizado y “realidades virtuales” cambiantes, -pero en el fondo siempre la misma-, llevarán a no dudarlo a una nueva vuelta de tuerca en la ya gastada rosca del “garrote vil” que atenaza la garganta del trabajador cubano, con la casi probable aplicación del “novísimo” impuesto sobre los ingresos.

Lo peor del caso es que cuando eso suceda, aparecerán tres o cuatro chistes de amplia difusión popular –quizás en alguno de los espectáculos de los “nuevos humoristas” de la cada vez peor y más chabacana factura- se pondrán de moda dos o tres “reggaetón protesta” y Raúl Castro se lamentará del pueblo que no trabaja como debiera a partir de los sacrificios de la “generación del Moncada” y al final el nuevo impuesto será aplicado.

Por su parte la prensa extranjera que no suele enterarse de lo que realmente pasa en Cuba -a pesar de sus corresponsales con largos años de estadía en la isla- disertará sobre si realmente con “las nuevas medidas” cambiarán las cosas en Cuba; entretanto como en el corto Brainstorm ¡se aceptan apuestas!

*Cualquier nombre o estructura que tomara en estos 53 años, siempre bajo la férula directa del jefe de estado.

**Mataba dos pájaros de un tiro, primero disolvía la totalidad de las relaciones mercantiles a partir del valor del dinero y segundo privaba no sólo a los opositores sino a toda la sociedad civil de sus medios de financiamiento.

***Los discursos y largas peroratas en los más disimiles medios por parte de Fidel Castro, eran tomados al pie de la letra como Ley, al punto que durante años en la Universidad de La Habana se enseñaba en la Facultad de Derecho que “la palabra orientadora del Comandante en Jefe constituía fuente de derecho”

****Sin contar que algunos incrementos de los hoy astronómicos precios del “mercado libre” comenzaron por ser contribuciones “temporales” por ejemplo para los “damnificados del ciclón Flora”, allá por el lejano 1964 cuando subieron los precios de los cigarrillos y la cerveza. ¿Habrán terminado ya en 2011 de ayudar a los susodichos damnificados?

Información relacionada:

Las retenciones y los impuestos al salario en Cuba. 1959-2016. Análisis Crítico

Ⓒ Miguel A. Garcia

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