Auto de fe de los nuevos inquisidores

Cartas a Ofelia/ Crónicas cubanas

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Quema de libros llevada a cabo por los nazis, el 10 de mayo de 1933 en La Plaza de la Ópera de Berlín.

Cubamatinal/ París, 2 de julio de 2018.

 Querida Ofelia:

“Allí donde se queman los libros se acaba por quemar a los hombres”. Heinrich Heine

 ¿Quién lo hubiera podido imaginar en pleno siglo XXI? La Historia se repite. La cacería de brujas y las obras de los herejes son destruidas.

 

En el año 1184 la Iglesia católica decidió que había que condenar a los herejes a la hoguera, así el cuerpo no podría resucitar para estar presente en el Juicio Final.

La Santa Inquisición quemó a muchos. Según el historiador Hernando del Pulgar, solo en la actual España fueron quemadas unas dos mil personas en 1490, bajo el reinado de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla… ¡Los Reyes Católicos!

En el siglo XX las bombas incendiarias lanzadas desde unos  600 aviones aliados sobre Hamburgo y Dresde, ciudades donde ya solo quedaban mujeres, niños y ancianos, provocaron un gigantesco Auto de fe, donde murieron quemadas unas 300 000 personas.

Y ahora en pleno siglo XXI los nuevos inquisidores del ghetto, los monopolizadores de “la verdad”, destruyen las obras de artistas que cometen el “pecado” de no  compartir sus opiniones o hacer disfrutar de su arte a las personas que viven en Cuba.

A continuación te reproduzco un mensaje que publicó al respecto en su página de Facebook, mi hermano desde Italia:

“La intolerancia y la llamada intransigencia las lleva el cubano en el DNA a fuerza de tanto oírlo día a día por todos los medios imaginables en Cuba. ¿Por qué motivo no puede el cubano que vive en la isla escuchar y ver a Laura Pausini? ¿Por qué esos que están afuera abanderando la intolerancia hacia la Pausini no tuvieron lo que habría que tener para protestar públicamente en Cuba cuando venía un cantante del este de Europa a Cuba y nos lo daban por todos los medios habidos y por haber como la medicina para el catarro? No por favor, es muy fácil hablar desde afuera.

Me fui de Cuba y no ‘tuve lo que hay que tener’ para sublevarme, como la inmensa mayoría de los casi tres millones de cubanos que vivimos afuera. Me prohibieron la música extranjera y me quedé callado como todos los cubanos que hoy gritan e insultan a la Pausini en el extranjero.

La directora del preuniversitario del Vedado nos cortaba las patillas a los varones y descosía los dobladillos a las hembras y nos quedábamos callados. Oíamos la WQAM de Miami y la KAAY de Little Rock con su famoso Beaker Street der Clyde Clifford a medianoche por la onda media repleta de interferencias, con miedo a que se supiera que oíamos esas emisoras. Nos quitaron la música en inglés y me quedé callado, me prohibieron a Julio Iglesias, a José Feliciano, a Luis Aguilé, a Roberto Carlos, y nunca supe por qué me los quitaron, y me quedé callado, como la inmensa mayoría de los cubanos.

Me alegré cuando Billy Joel, Rita Coolidge, Roberta Flack, el grandísimo Gipsie Gillespie, cuando vinieron una noche a cantar a Cuba en el teatro Mella, antiguo Rodi, en la calle Línea, y pude entrar porque trabajaba entonces en el Ministerio de Cultura, y me alegré, canté y bailé. Me alegré cuando vino Sergio Endrigo al Festival de Varadero 67, cuando vinieron Los Mustang, cuando vino Massiel entonces, cuando vino Serrat, en fin, me alegré cuando supe que vendrían los Rolling Stones, quienes me habían sido prohibidos cuando era joven, tenía pelo negro y ganas de bailar.

Si nunca protesté públicamente en Cuba y simplemente traté de sobrevivir hasta que me subí al avión para siempre con mis hijos y mi esposa, lo menos que puedo hacer es respetar a todo el que se inmoló literalmente y lo hizo. Opté como la inmensa mayoría por callarme e irme, para que quien ama aquello estuviera a sus anchas y feliz a su manera, pues yo necesitaba pensar, opinar, expresarme y respirar otros aires, era lo que me faltaba en nuestro país.

No me fui de Cuba por tener pitusas o vaqueros, pues nada de eso me faltaba. ¿Por qué motivo tendría que llenarme ahora la boca para gritar, para aplaudir la destrucción de discos, para insultar a una cantante italiana que es una persona decente, valiosa estrella del pop en el mundo? ¿Por qué razón tendría que aplaudir la prohibición de cosas y más cosas a los cubanos que viven en Cuba? Me alegra mucho, muchísimo que los cubanos que viven en Cuba hayan podido ver a Laura Pausini, quien desde muy joven siempre había soñado con cantar en nuestro país, que es nuestro, que se sepa, para los que están dentro y para los que están fuera de él. Dudo que muchos de los que gritan de ese modo hoy en día desde el extranjero tendrían «lo que hay que tener» para coger un avión de los tantísimos que viajan día a día a Cuba desde los Estados Unidos para manifestar de ese modo en las calles de La Habana.

Me da vergüenza, sabiendo que Laura es una persona decente, que se haya levantado esta nube de polvo en torno a su presencia en Cuba. Estoy muy feliz al ver que ha abrazado nuestra querida bandera, que es de todos los cubanos. Es un espectáculo amargo y repugnante el que vimos ya con los discos aplastados en plena calle en Miami, lo cual demuestra ante el mundo civilizado solamente una ignorancia abismal, y punto, es horrible que ese espectáculo haya llegado hacia todas las televisiones del mundo, qué pensarán de los cubanos.

Gracias a Dios, lo único que comparto con esas personas es el lugar de nacimiento, pues no se puede decir ni el idioma, pues muchos de ellos ya el español que hablan da hasta pena, amén de la horrenda ortografía, digna de la más profunda ignorancia e incultura. Es una caricatura de la Noche de Cristal del nazismo alemán contra los hebreos, es una macabra repetición de las quemas de libros por los fascistas, no hay palabras para describir una vergüenza de tal envergadura, gravísima vejación a la cultura.

Me horroriza pensar que el pensamiento del Maestro, José Martí sea pisoteado de modo infame. Recuerden, si les queda algo de cerebro, que el Maestro murió en Dos Ríos soñando con una Cuba CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS. Realmente me entristece la idea de que tal intolerancia y barbarie sea el futuro que la vida prepare para Cuba. Ninguna persona decente podría sentir placer al ver semejante derrumbe, que Dios nos ampare.” Juan Alberto Hernández

Como alquilar una pequeña aplanadora no debe de ser muy económico, me pregunto si llegará el momento en que se utilizarán unas botellas de alcohol y fósforos, para realizar un espectacular Auto de fe en plena calle Ocho, con la quema de libros de escritores que no les sean de su agrado a los nuevos inquisidores. Las imágenes que serán vistas en los noticieros de las televisiones europeas, seguirán confirmando la ya  detestable y falsa fama de los cubanos exiliados, creada por esta minoría intolerante.

Pero al igual que pasó con el desfile de Chanel en el Paseo del Prado de La Habana. Quizás me quede esperando, pues si las damas cubanas no llevaron a la calle Ocho sus trajes, joyas, pieles, perfumes, carteras, etc.,  de la lujosa marca gala, para ser destruidos por la aplanadora, creo que los amantes de la gran literatura, tampoco llevarán sus libros a la hoguera.

A los nuevos inquisidores, para la gran hoguera,  solo les quedaría la posibilidad de comprar en ediciones de bolsillos obras de:

Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Garcؙía Lorca, Jean-Paul Sartre, Françoise Sagan,  Marguerite Duras, Simone de Beauvoir, Emile Zola, Louis Aragon, Jules Michelet, Charles Péguy, André Malraux,  Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Octavio Paz, Miguel Angel Asturias, Leonardo Padura, Gabriela Mistral, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Pablo Neruda, Sibilla Aleramo, Giuseppe Bartoli, Giorgio Bassani, Piero Calamandrei, Giovanni Capuzzo, Giuseppe Colzani, Franco Fortini, Alfonso Gatto, Natalia Ginzburg, Egidio Meneghetti, Velso Mucci, Pier Paolo Pasolini, Micu Pelli, Giorgio Piovano, Salvatore Quasimodo, Raffaello Ramat, Gianni Rodari, Umberto Saba, Edoardo Sanguineti,RoccoScotellaro, Girolamo Sotgiu, Pietro Tajetti, Giuseppe Verduci, Renata Viganò, Paolo Volponi Alberto Moravia, Elsa Morante y un largo etc.

Ahora bien, no estoy seguro de que estos señores encuentren libros de estos autores en el ghetto, donde dudo de que haya librerías. Tendrían que viajar a los EE.UU., a ciudades cultas como: Boston, New York, San Francisco, Washington, Filadelfia, etc. Lo cual encarecería el costo del Auto de fe.

Claro, me he limitado solo a algunos escritores, a los cuales se podrían añadir: periodistas, pintores, escultores, arquitectos, bailarines de ballet, cantantes  de ópera, músicos, directores y actores de cine, etc.

Si estos señores leyesen alguno de los libros de estos grandes autores, quizás lo podrían salvar de la hoguera o la aplanadora.

¿Tendremos aplanadoras y/o Autos de fe para rato?  ¿Acaso el resto de los cubanos exiliados no se percatan de que estos señores siguen dañando la imagen de todos nosotros en el mundo y que por lo tanto le hacen el juego al régimen cubano?

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández


© Felix Jose Hernandez

 
Ⓒ Cubamatinal 2006-2018


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Publicación católica que difamó a disidentes y emigrados, no rectifica

Opinión / “Vida Cristiana”, no retira lo dicho, pero balbucea “misericordia” para prostitutas y disidentes

del cesar y de dios
«…Entre procurar la Gracia de Dios o la del César…»

Cubamatinal / La publicación católica “Vida Cristiana”, en aparente respuesta a reclamaciones por sus insultos a emigrantes y disidentes cubanos, intentó “arreglarlo”, en su número 2777, del 11 de febrero. De forma indirecta, sin pedir perdón, ni desdecirse, ni reparar el daño a quienes difamó.

Por Jaime Leygonier

La Habana, 13 de febrero, 2018/ Exhortó vagamente a “misericordia” para con “los mal vistos”. Sin emplear la única forma de reparar a los calumniados: Reconocer que no merecen esos insultos, que las descalificaciones que publicó son falsedades.

Coincidentemente, ese domingo 11 de febrero, en las misas de la Arquidiócesis de La Habana, los sacerdotes predicaron sobre ser misericordiosos con los marginados.

“Vida Cristiana”, es una hoja impresa que la Iglesia católica, entrega cada domingo en toda Cuba a los asistentes a misa. La dirigen los jesuitas. Y en su número 2769, difamó a los disidentes y emigrantes cubanos, deshumanizándolos con descalificaciones que ideara Fidel Castro para su propaganda.

Los insultos aparecieron en un comentario contra la política migratoria estadounidense hacia Cuba, bajo el título “El amor todo lo espera” y la firma Julio Pernús. Cito: “/…Como muchos miembros del pueblo cubano tengo familiares allí – en E.E.U.U. – que por cierto no son gusanos, lumpens ni disidentes. Son personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar…/”.

El católico periodista independiente, Dr. René Gómez Manzano, destacó, en “Ni “gusanos ni disidentes”, que esa clasificación segregacionistas, no la utiliza ya desde hace años ni la misma prensa de la Dictadura.

No es mal nuevo: En el 2015, el Arzobispo de Pinar del Río, Mons. Jorge E. Serpa, en la revista del Arzobispado de La Habana, “Palabra Nueva”, difamó mediante libelo a los presos de conciencia conocidos como “los 75”, afirmando, sin argumento alguno: “algunos de ellos no eran presos políticos, sino comunes”.

Y ni Mons. Serpa, ni dos directores de la revista, ni el actual arzobispo de La Habana, Mons. Juan de la C. García Rodríguez, respondieron a reiteradas peticiones de aclaración o de otorgar derecho de réplica.

Sobre la actual difamación a disidentes y emigrados, el director de “Vida Cristiana”, P. Eduardo García Tamayo, s. J., publicó algo que parece ambiguo “soplar en la herida”, el domingo 11 de febrero, sección “De la mesa del Director”, título: “Amigo de mal vistos (Marcos 1, 40-45)”.

Comentario del Evangelio del día: La curación de un leproso por Jesús. Se extendió sobre el rechazo a los leprosos, que el pueblo creía en pecado, y declaró como moraleja:

“La capacidad para descubrir la imagen del Hijo de Dios en los rasgos borrosos del que sufre y es excluido y salir a su rescate es un rasgo distintivo de Jesús. Muchos de los que optaron por seguirlo y vivir a su manera/…/también se acercaron con misericordia más que con temor a los excluidos, infectados, pobres, presos, prostitutas. Cada época produce una nueva cosecha de excluidos: emigrantes, disidentes, independientes…Y cada cosecha de mal vistos requiere una nueva visión misericordiosa de Jesús”.

Lo apropiado tras difamarnos, ¿es exhortar a una neblinosa “misericordia” para con las prostitutas, emigrantes y disidentes? ¿Hablar sin decir nada, con doble lectura?

Tras descalificar a miles de cubanos, como “gusanos”- despreciables no-personas – “lumpens” y “disidentes”. En el lado opuesto a las “personas honestas y que trabajan”. No necesitan inventar ninguna “nueva visión de Jesús”.

Basta la vieja, la única: Darles la reparación que mandan la Palabra de Dios, la Doctrina de la Iglesia, la moral universal y la hombría.

La difamación contra el prójimo se enmienda con:

Arrepentirse, reconocerse responsables de la falta, hacer propósito de enmienda, pedir perdón a los calumniados y reparar la calumnia con divulgar que no es conforme a la verdad. A un cura… ¿Hay que enseñarle ésto?!

Querer arreglarlo con sofisterías lo empeora: Como a imitación de Jesús, podemos usar de misericordia para con personas despreciables y nos categorizó como “mal vistos” en el mismo saco con las prostitutas…

Diga claramente el director de “Vida Cristiana” si opina que a los disidentes e inmigrantes es correcto o no clasificarnos como a despreciables “no-personas”, en pecado como los leprosos.

Retiren sus insultos, reconozcan “la dignidad de la persona humana”, pidan perdón. Doctrina cristiana y no evasivas edulcoradas.

Imposible retirar la difamación sin retirar el halago al Poder, que significaron esos insultos. Pues “Vida Cristiana”, tiene que reconocer que es incorrecta la “clasificación oficial” de los cubanos. Y ahora la suya de clasificarnos como “los mal vistos”. Diga: ¿”Mal vistos” por qué?

Si su exhortación a “misericordia” con “los mal vistos” tiene un ápice de seriedad, lo hará, y:

A los disidentes, las autoridades nos privan de empleo. Que los pastores de la Iglesia, nos empleen, según nuestra calificación, para que podamos ganarnos el pan.

En los mismos puestos de sus parroquias, fundaciones benéficas y escolares, de los cuales nos excluyen, como a los leprosos de antaño, y reservan para “conversos” que siguen respondiendo al Partido mientras medran en la Iglesia.

Pues hablan de “diálogo” constantemente, que los obispos no nos marginen más. No nos cierren sus puertas y oídos, ni siquiera responden una carta. (Ud., tampoco responde, P. García). Que nos reunamos algunos con Ud. y Pernús, para dialogar civilizadamente sobre lo qué pasó.

A eventos de “diálogo nacional”, invitan a profesores extranjeros y del Gobierno, a cubanos de la diáspora y jamás a nosotros. Hasta en los templos hay párrocos que temen saludarnos.

Devuélvanle las oportunidades a Dagoberto Valdés Hernández, cuya obra cívico-cultural aplastaron.

No releguen a rincones del País, al P. José Conrado Rodríguez. No repriman internamente a sacerdotes y fieles que disienten.

Y si el director de “Vida Cristiana”, no es hipócrita en su prédica de “misericordia”, que nos publique colaboraciones a los católicos periodistas independientes. Sobre Moral y Religión. Jamás le haríamos un libelo como el que nos ocupa.

Próximamente, les presentaré mi Curriculum y solicitudes de empleo. El P. García Tamayo. y S. E. R. el Arzobispo de La Habana, tienen mi correo electrónico, mis peticiones de años, sin responder, conocen mi parroquia.

Pueden citarme para ejercer en mí su misericordia y para dialogar. Todos podemos convertirnos. La Cuaresma nos invita a ello.

“Por sus obras los conoceréis”, nos enseñó Cristo. Los profesionales de la Fe, no ven que están entre los peores “mal vistos” por el pueblo y necesitan predicarle Misericordia con obras y no con palabras.

Ir del ejercicio espiritual de Loyola, a escoger en la práctica entre “el Ejército de Satán y el de Cristo”. Entre procurar la Gracia de Dios o la del César.


2) Portal de Diez de Octubre 818, año 2013 - Foto J. Leygonier.
Jaime Leygonier Fernandez

 

Periodista independiente, con una amplia producción en diferentes medios de la prensa independiente y el exilio. Escritor, ex profesor (expulsado por sus acciones políticas), fue condenado a tres años de privación de libertad en 1990 por el supuesto delito de “propaganda enemiga”, con anterioridad expulsado de la carrera de Historia en la Universidad de La Habana por no renegar del catolicismo.

Reside en Cuba y se mantiene activo en la prensa independiente, incluido el periodismo de investigación.

La Libertad de Expresión en la Constitución cubana

Fuente/ Primavera Digital en Cuba

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Por Nelson Rodríguez Chartrand

Los Pinos, Arroyo Naranjo, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) El mayor enemigo de las dictaduras, sin lugar a dudas, es la libertad, y dentro de ella, la libertad de expresión. Es a la que más le temen, al punto de que no se cuidan en ocultarlo.

“…Hay que tener presente que antes del periódico están los intereses de la Revolución. Primero la Revolución y después el periódico. Los intereses del periódico deben estar subordinados a los intereses de la Revolución…” Estas fueron palabras dichas por el artífice de la dictadura cubana, Fidel Castro, en el acto de homenaje al periódico “Revolución”, el 25 de marzo de 1961.

Un descarado ataque a la libertad de expresión. “Primero la Revolución y después el periódico”, ¡qué barbaridad!

Como es de suponer, la Constitución cubana fue diseñada bajo estos conceptos anti-libertarios.

El artículo 9 de la Constitución expresa que el Estado, ” encausa los esfuerzo de la nación en la construcción del socialismo”. Éste postulado legitima la imposición por parte del estado de una forma de pensamiento excluyente, lo cual se patentiza en la letra del artículo 53, en virtud del cual, ” se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista…”

De ello podemos apreciar, en primer lugar, que la única libertad de expresión admitida para los cubanos es aquella coherente con las ideas del socialismo, por lo que contradice la propia esencia de la libertad en general y de la libertad de expresión en particular, lo que contrasta con los principios de libertad que garantizan los pactos internacionales, y en segundo lugar, que el monopolio por parte del Estado de los medios de comunicación sólo garantiza el control de la información y la comunicación por parte de una élite gobernante.

Para garantizar los postulados constitucionales que atentan contra la libertad de expresión, el Código Penal cubano sanciona con penas de tres meses a un año de privación de libertad o multa a aquella persona que confeccione, difunda, haga circular, reproduzca, almacene o trasporte publicaciones sin indicar la imprenta o el lugar de impresión o sin cumplir las reglas establecidas para la identificación de su autor o de su procedencia, lo que demuestra las claras intenciones de los dictadores cubanos de controlar al máximo la libre emisión del pensamiento.

El artículo 144 del tenebroso Código Penal cubano también reprime la crítica a las gestiones y procederes de los gobernantes, al reprimir con penas de privación de libertad de tres meses a un año o multa a quien, amenace, calumnie difame, insulte o de cualquier modo ultraje u ofenda, de palabra o por escrito, en su dignidad o decoro, a una autoridad, funcionario público o a sus agentes o auxiliares en ejercicio de sus funciones. Cuando se trate del presidente o miembros del Consejo de Estado, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, o del Consejo de Ministros, la pena de prisión se eleva de uno a tres años.

Esto sólo es concebible en mentes de quienes andan en el camino de la maldad y la injusticia.

nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand
Una página del periódico Revolución.