Boguí, el niño malgache de Tamatave

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros 

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Cubamatinal / París, 6 de mayo de 2019.

Querida Ofelia:

Uno de los momentos inolvidables de nuestro reciente viaje por las islas del Océano Índico, ocurrió en Madagascar el pasado 1 de marzo.

Estábamos en el puerto de Tamatave esperando la piragua que nos llevaría por el río Panganales hasta una aldea en la jungla. Nos percatamos que un niño descalzo, con pantalón y polo de mangas largas – a pesar del gran calor que hacía – nos observaba.

Mi esposa le dijo en francés: Hola. ¿Cómo te llamas?

-Boguí – respondió.

Comenzamos a conversar con él. Pero algo curioso es que aquel niño no sonreía, ni cuando mi esposa le dio los caramelos que llevaba en el bolso, ni cuando yo le ofrecí los bolígrafos de tinta roja y azul que suelo llevar para tomar apuntes.

Al llegar nuestro turno para subir a la piragua, Boguí nos dijo que iba a esperar nuestro regreso. Así fue, pues cinco horas después, al bajar en el muelle, allí estaba él a una distancia prudente de los guías y los policías.

Teníamos varias horas libres y deseábamos ir a recorrer la ciudad, pero Boguí nos invitó a ir a su casa. Le dio la mano a mi esposa y nos guió por un barrio de chabolas con calles de tierra, sin aceras, electricidad ni alcantarillado, verdaderamente impresionante. Su casa, como todas las demás es una choza con paredes de bambú y techo de paja – lo que nos recordó los bohíos cubanos -.

Nos presentó a su madre, una mujer de unos 30 años envejecida prematuramente y a sus siete hermanitos. En el interior de la choza no había muebles, todos duermen en el piso de tierra, se bañan en el río, donde también la madre lava la humildisima ropa de todos. Como no hay servicios sanitarios, para sus necesidades fisiológicas también van al río.

Los únicos objetos que existen en aquella cabaña de unos doce metros cuadrados, son una rústica Cruz de madera y una gran caldera de hierro negra, en la cual cocinan al exterior con leña, los alimentos que les proporciona la católica Caritas y que comen con las manos, pues no tienen cubiertos. Los vasos consisten en jícaras de cocos.

La madre hablaba un francés combinado con algún dialecto local, pero logramos entendernos.

Te haré un resumen de nuestra conversación: su esposo y su cuñado partieron hacia Europa hace un año cada uno con el hijo mayor – de 13 y 14 años -, a la búsqueda de un mundo mejor. Cito sus palabras: “para lograr vivir nosotros y nuestras familias como los blancos, no como los animales como ahora vivimos”. Lograron cruzar por toda el África Subsahariana, pero cayeron en manos de bandas militares en Libia y fueron vendidos como esclavos.

Su cuñado fue matado a latigazos, cuando descubrieron que se trataba de escapar con su hijo. Al chico después de torturarlo salvajemente frente a los demás esclavos, para dar el ejemplo, lo montaron en un vehículo que partió hacia el desierto y no se supo nada más de él.

Su esposo y su hijo lograron escaparse y llegar hasta la costa, desde donde lograron zarpar en un bote inflable hacia Europa, pero éste se hundió y ambos se ahogaron a pesar de la cercanía de un barco. Ella supo toda la historia gracias a un vecino que fue recatado por aquel barco de una ONG con el que logró llegar a Europa y que, por medio de Caritas hizo llegar una carta con toda la historia a su esposa.

En aquel momento recordé las palabras de la “distinguida” señora Rodríguez, cuando a bordo del Costa Mágica en un crucero por el Mediterráneo en abril de 2016. Llegué a la mesa apesadumbrado y dije: “es terrible, acabo de ver en el noticiero de la televisión que una embarcación de emigrantes africanos se hundió aquí cerca y todos murieron ahogados, incluso muchos niños”. La distinguida Sra. Rodríguez – la cual llegó a Tierras de Libertad desde el Mariel con un bebé en brazos- exclamó: “pues mira, es mejor así, pues si esos niños llegan vivos a Europa, cuando crezcan se volverán terroristas”. Ya podrás imaginar mi reacción indignada.

Su esposo, el “distinguido” Sr. Rodríguez, para calmar mi indignación me hizo un chiste antisemita con respecto a las cámaras de gases de los campos de concentración. El puñetazo que di sobre la mesa, hizo saltar las copas. Te puedo asegurar que desde entonces para mí y mi familia ambos dejaron de existir.

Pero volvamos a Tamatave. Mi esposa le propuso a Gisèle – así se llama la mamá de Boguí- ir con ella al mercado que se encuentra cercano al puerto, pero no aceptó. Ante la insistencia de los niños, ella los dejó ir con nosotros. Pero solo llevábamos cien euros en efectivo, como solemos hacer al bajar del barco, por si nos roban.

No puedes imaginar la cantidad de ropa, sandalias y comida que pudimos comprar para los niños y la madre, ya que los precios son ridículos para un europeo. Ej. Un par de sandalias de cuero vale 1 euro, un jeans idem, una camiseta 20 céntimos de euro, etc.

Regresamos a la choza y cuando Gisèle vio a sus hijos cargados con nuestros modestos regalos, nos quería besar las manos.

Querían ver las fotos de nuestros hijos y nietos, les mostramos las que llevamos siempre en nuestras billeteras. Estaban asombrados, uno de los niños decía : “mira que zapatos tan lindos”.

Antes de entrar al mercado nos habíamos informado cuánto costaba el taxi tuk-tuk para regresar al barco y por ello nos quedaban los 5 euros de reserva.

Todos nos acompañaron hasta el tuk-tuk. Boguí se despidió diciéndonos: “yo quiero ir a vivir a Europa para poder ir a la escuela, tener zapatos y después poder llevar para allá a mi mamá y mis hermanitos”. Pocas veces he visto a mi esposa tan emocionada como en esa despedida.

Ahora estamos tratando de buscar a alguien que vaya a Tamatave como turista para ayudar a la familia de Boguí, pues por correo es inútil. Una señora francesa que iba cargada con regalos para una familia malgache, nos dijo que lo que ha enviado por correo nunca ha llegado a la familia que ella ayuda.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Escala del Costa Victoria en Antsiranana, Madagascar

Cartas a Ofelia / Crónicas de Cruceros 

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Chica malgache en el mercado

Cubamatinal / París, 5 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

A las 7 a.m. del domingo 10 de marzo de 2019, con marejadilla, cielo un poco nuvoloso y a +23° c, entraremos en la bahía de Antsiranana entre Cap Minè, visible a babor, y la isla de Nosy Volano, visible a estribor. La llegada al muelle se produjo a las 8 a.m.

Antsiranana (conocida hasta 1975 como Diego Suárez y algunas veces llamada “La Perla del Norte”), es la ciudad más grande del norte de Madagascar y la capital de la provincia homónima, es el tercer puerto más importante del país. En efecto, el nombre Antsiranana significa puerto. Se encuentra en el extremo norte de la isla, en una bahía natural (la segunda más grande del mundo) llamada Bahía de Antsiranana.

El explorador portugués Diego Suárez llegó a la Bahía de Antsiranana en 1543. Después de muchos años llegó el portugués Hernán Suárez y continuó llamando a la isla de la misma manera que cuando se descubrió.

Antes de bajar al muelle nos dieron una hoja de papel con las siguientes recomendaciones:

“A fin de permitir una visita completamente satisfactoria, se pide a nuestros huéspedes de considerar que Madagascar es un país extraordinario y no desarrollado completamente pero es rico en naturaleza y tradiciones, donde el standard de los transportes o de vida cotidiana no son aquellos a los que estamos acostumbrados. Por ello recomendamos una atención especial al agua potable. En los hermosos lugares que visite, nunca use agua del grifo, y mucho menos lo que se podría ofrecer en las aldeas, solo agua mineral embotellada y sin hielo. También les invitamos a prestar especial atención a las reglas de higiene esenciales, lavarse las manos antes de las comidas y evitar comer verduras crudas y carne cruda.

Se aconseja, de manera particular a los huéspedes que deseen hacer una visita por las zonas forestales y reservas naturales, ponerse zapatos cerrados y cómodos y utilizar un repelente de insectos.”

Dejamos el puerto en un minibús local incómodo, vetusto, sin aire acondicionado. En Madagascar los medios de transporte utilizados son de pequeño tamaño y en general sucios.

Hicimos una primera parada en un punto panorámico desde el cual pudimos contemplar la hermosa bahía. Con sus 156 km de línea costera, es la segunda más grande del mundo. Al centro de ella se destaca el islote de Nosy Lonjo, conocido como Pan de Azúcar, que emerge del espejo de aguas azules y donde pueden avistarse delfines y tortugas marinas.

Nos dirigimos por una carretera repleta de huecos y un calor sofocante que hacía que el sudor corriera por mi espalda hasta la Montaña de los Franceses, para fotografiar los majestuosos baobabs, típicos de Madagascar, que crecen allí. Numerosos niños nos pedían que les sacáramos fotos con sus monitos y camaleones a cambio de unas monedas. Muchachas con sus bebés en brazos nos pedían limosnas o vendernos caracoles.

Regresamos al casco antiguo y llegamos a la Rue Colbert, donde los antiguos edificios coloniales se alternan con construcciones más modernas, dando vida a un ambiente cálido y alegre, pero donde abundan los limosneros, fundamentalmente mujeres y niños.

La visita al animado mercado central nos puso en contacto con la vida cotidiana de la población local, había muchas frutas, vegetales y carnes (estas últimas cubiertas de moscas), mientras que una parada en los talleres de artesanos nos ofreció una oportunidad de conocer cómo trabajan las maderas, tejidos, caracoles, pinturas, etc.

Nuestro recorrido incluyó asimismo un agradable descanso con un tentempié en la bella playa de Ramena , para reponer fuerzas a base de zumos y fruta fresca. Pero no osamos tomar ni comer nada.

Entré a una farmacia que consistía en un largo mostrador de madera con estantes de maderas sin puertas (como en las bodegas del Camajuaní de mi infancia), para comprar una caja de Lysopaine (pastillas para la garganta). El farmacéutico buscó en un gran cuaderno el precio y me cobró 14 euros (casi cuatro veces el precio de que se paga en una farmacia en París).

Le pregunté al guía que me había acompañada que cómo era posible ese precio en un país donde los habitantes ganan un promedio de 15 euros al mes. Me respondió que solo los ricos iban a las farmacias, que los pobres se curaban con yerbas.

Durante la excursión, al recorrer el hermoso Jardín Botánico, pudimos conversar con una pareja de alsacianos muy cultos, agradables y educados: Françoise y Henry-Paul.

Concluimos nuestra excursión con una última parada en la Place de la Musique, donde asistimos a un espectáculo folclórico antes de regresar al puerto.

Zarpamos a las 6 p.m. hacia el sur, con destino a Tamatave.

Nuestra cena en el Ristorante Club Victoria fue con platos típicos de Campania.

He oído sonar las panderetas y he visto a la gente bailando en corro, he oído bullicio y risas, he visto hablar y gesticular como en una música de expresiones, una danza de manos. Si se piensa en Campania, una tierra llena de contradicciones, se piensa en la alegría, el movimiento y el color. Los campanos se distinguen por su capacidad de hacerte sentir como en casa y saber acogerte con la sencillez de la calidez humana.

Cenamos:

-Mozzarella de búfala fresca con tomates madurados al sol.

-Lubina entera al horno rellena de almejas, mejillones y gambas guisadas servido con patatas en rodajas.

-Milhojas de fruta fresca con crema de yogurt.

– Vino Taurasi Feudi di San Gregorio.

Fue La Noche Blanca, por tal motivo se pidió a todos los turistas que llevaran alguna prenda de vestir de ese color.

El Teatro Festival ofreció “The Voici of The Sea”, en el que se eligió la mejor voz del barco.

Nosotros asistimos a la fiesta “La Notte Bianca” alrededor de la piscina, con la Warning Band y el Latin Dance Group.

En la próxima carta te contaré sobre nuestro último día en Madagascar antes de continuar hacia la isla francesa de La Reunión.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Llegada del Costa Victoria a Saint Denis de la Reunión y regreso a París

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros 

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Vista aérea de Reunión

Cubamatinal / París, 12 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

En un día como hoy fue llamado por El Señor en 1953, mi inolvidable y querido abuelo materno Don Claudio Valdés Yera. Su funeral es el recuerdo más lejano que poseo. Le deseo que descanse en paz por la eternidad muy cerca de Dios junto a la mujer de su vida, sus padres y sus doce hijos.

Hoy terminaré de contarte nuestro hermoso viaje de 17 días por las islas del Océano Índico a bordo del lujoso Costa Victoria.

En la mañana tardía del miércoles 13 de marzo, con marejadilla y +26°c, era visible ya desde la proa la Isla de Reunión. Llegamos al muelle Saint Denis a la 1 p.m.

Se encuentra al este de Madagascar y no muy lejos de la República de Mauricio, a unos 200 kms al suroeste, forma parte del archipiélago de las Mascareñas. Administrativamente constituye una región y un departamento de ultramar de Francia. La capital es Saint-Denis.

Saint-Denis posee 146.708 habitantes, prefectura del departamento y de la región de ultramar de la Reunión, en el Océano Índico. La moneda es el Euro.

Como sé que te encanta la cocina exótica, te contaré que ese día el Ristorante Club Victoria la dedicó a los platos de Calabria.

El mar cálido y brillante y, a pocos kilómetros, la montaña sombría y áspera. Una región a la que es difícil llegar por tierra y completamente abierta al mar. Dos realidades netas y separadas de una tierra que no conoce matices sino valores absolutos, reflejados en sus gentes reservadas y hospitalarias, capaces de amar profundamente y de odiar visceralmente. Experiencias que se reflejan también en la tradición culinaria, expresión de muchas influencias y de almas contrastantes. Los sabores son fuertes e intensos como las emociones que te suscita la guindilla, presente en todos los platos, que al principio te engatusa con su aroma, después te acomete con su fuerza y por último te complace con su armonía. Probamos la sopa de legumbres con pan tostado y ‘nduja (embutido preparado con las partes grasas del cerdo y la guindilla), spaghettini bucati con pimientos asados y gambas y pasta strascinati con salsa de carne blanca y puerros estofados.

Nuestro almuerzo consistió en:

Pasta spaghetti bucati con pimientos asados y gambas.

– Carne ara picurara con queso pecorino, cebollas y berenjenas salteadas.

-Flamarie de polenta.

-Vino Contessa Entellina La Fuga Donnafugata.

En total recorrimos en este viaje 2769 millas náuticas :

Saint Denis – Port Louis :132

Port Louis – Port Victoria: 946

Port Victoria- Nosy – Be: 730

Nosy – Be – Antsiranana : 173

Antsiranana -Tamatave: 413

Tamatave – Saint Denis: 375

Nuestro último almuerzo a bordo fue con platos de la región de Friuli.

Tierra de frontera en donde la pertenencia marca también la elección. Tierra de sangre y lucha, donde sopla un viento frío, las plantas crecen entre las piedras y las ciudades se construyen sobre el curso vital de los ríos subterráneos y en donde el mar es casi un desahogo al fondo de las montañas y de los valles. Sentados en las plazas saboreamos un café y esperamos el futuro con una cierta nostalgia del pasado. El aroma del aire es limpio, fresco, casi nuevo.

En esta tierra centroeuropea sigue predominado el campo sobre la ciudad, un mundo rural con pocos recursos pero con propuestas siempre interesantes. Cebada y alubias a la triestina, el pan de maíz rústico y casero, preparado sobre todo en los pueblos de montaña, en donde se añadía a la harina blanca, dosis variables de harina de maíz y la riqueza de sabor del simple hígado de ternera frito.

Almorzamos:

– Pasta orecchiette con berenjena y romero.

– Filete de atún a la parrilla con salsa de tomate y aceituna negra, patatas aplastadas al limón y brócoli.

– Tarta frangipane de almendras.

-Vino Friuli Colli Oriental Friulano Livio Felluga.

Salimos del muelle a las 5 p.m., hacia Saint Gilles hasta llegar al hotel Relais de l’Hermitage, para disfrutar de una cena y de un espectáculo de danzas Sega y Maloya. El hotel es muy bello, situado a orillas de una espléndida playa. Nuestras mesas estaban situadas entre palmeras, alrededor de una pista de baile y su gran escenario.

Pero los músicos eran solo tres y el grupo de danzas anunciado estaba compuesto por una sola chica rubia, la que hacía lo que podía por entusiasmar al público. Es decir: ¡Fue un rotundo fiasco! Lo más agradable fue nuestra guía, una señora francesa muy educada y con mucho charme.

El jueves 14 de marzo fue nuestro último día de vacaciones. Tuvimos el Alba a las 6 y 20 a.m. Desde el balcón del camarote estaba contemplando las numerosas bellas palmeras de Saint Denis. Y como me ocurre a menudo cuando veo algo que me recuerda a mi lejana Cuba, sentí nostalgia. Esa nostalgia que me hace recordar, revivir los momentos, las experiencias que han formado parte de mi vida. Etimológicamente nostalgia proviene del griego “νοστος” (nostos) que significa regreso y del sufijo “algia”, del griego “αλγια” (algia) que quiere decir dolor o pena. Y para mí es una enfermedad incurable.

Saint Denis es una ciudad sin encanto especial, todo es moderno sin más. Miles de casas como las del barrio habanero Nuevo Vedado que se extienden por las laderas de las verdes colinas. No hay centro histórico colonial. El nivel de vida es alto y los precios más altos que en Francia.

Una carretera a orillas del mar y junto a una montaña cubierta de mallas de acero, nos condijo hasta el moderno aeropuerto, desde cuyo techo cuelgan enormes ventiladores de paletas que refrescan agradablemente el ambiente. Tomamos el cómodo Airbus de Air France que once horas después llegaría al parisino aeropuerto de Orly. Una hora después estábamos en nuestro hogar, con la mente llena de recuerdos de tantos lugares que acabábamos de recorrer.

Ya tenemos reservado nuestro próximo crucero con la compañía Costa, el cual haremos con nuestro hijo, esposa y nuestros nietos. Ya podrás leer las crónicas y ver las fotos en mi página de Facebook: Félix José Hernández Paris.

Acabo de hablar por teléfono a Miami con mi Amiga del Alma Magucha, para desearle mucha salud en su cumpleaños. Se rió, pues le hice escuchar para comenzar, “Las Mañanitas” interpretada por el gran Nat King Cole.

Mañana será el 22 sábado consecutivo de manifestaciones y protestas a todo lo largo y ancho de la Nación, por parte de los chalecos amarillos.

Entre las noticias de esta semana recuerdo:

-26 policías se han suicidado desde que empezó este año.

-Habrá desayunos gratis y almuerzos a solo un euro en las escuelas para los niños de familias pobres.

-Se otorgaron 2 000 becas universitarias a estudiantes refugiados.

-La tarifa de la electricidad aumentará en +6%.

Y así van las cosas por estos lejanos lares.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Escala del Costa Victoria en Tamatave, Madagascar

Cartas a Ofelia / Crónicas de Cruceros 

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Foto:En el río Paganales, frente a la aldea Tapakala, Madagascar

Cubamatinal / París, 7 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

Pasamos todo el lunes 1 de marzo de 2019 navegando desde Diego Suárez hacia Tamatave. Tuvimos muchas actividades a bordo: el “Súper Bingo de 5 000 euros”, la elección de “La pareja Rock’n Roll”, “El Gran Baile de los Oficiales” en el cual el capitán Gianfranco La Fauci sacó a bailar a mi señora; el espectáculo “Retro”, la “Rockmantic Night” “Il Salotto del Té” y…a la hora de ir a dormir, encontramos en el camarote una caja de bombones con una tarjeta donde se podía leer: “Nunca es demasiado tarde para el beso de buenas noches”.

Tengo que contarte una anécdota curiosa. Estábamos tomando un café en el Atrium Planetario, cuando escuchamos la siguiente conversación entre un malagueño que ya conocíamos y una señora catalana, con respecto al espectáculo de Flamenco “Fuego” que habíamos visto.

La catalana expresó –Siempre nos representan con esa gitanería, estoy harta. A lo que el malagueño replicó: ¿Y qué quería usted, que bailaran la Sardana en lugar del flamenco? ¿Quién carajo conoce en el mundo lo que es la Sardana?

La señora catalana lo miró muy enfadada de arriba abajo, se levantó y se fue.

A las 6 p.m. se produjo un espectacular crepúsculo.

En el Ristorante Club Victoria fuimos atendidos durante la cena por el amabilísimo maître Erwin y los eficientes y gentiles camareros asiáticos : Komang Sekali, Karin Lastimosa y Kevin Resnera.

El martes 12 de marzo de 2019, a las 6 a.m., poco después del inicio del Alba, llegamos a la estación del piloto de puerto con marejadilla, +23°c y, una vez que cruzamos el corto canal de entrada, atracamos en el puerto de Tamatave. Toamasina, anteriormente conocida como Tamatave, es una ciudad situada en el este de Madagascar. Es la capital de la provincia homónima y el puerto más importante del país. Tiene una población aproximada de 200 568 habitantes.          

Al descender al muelle pudimos conversar con el simpático y eficiente Andrea del Rosso, del Tour Office, así como con Antoine Malzac, amabilísimo responsable de los turistas franceses.

Salimos de la terminal de cruceros en dirección al puerto fluvial de Tamatave, donde subimos a una de las numerosas piraguas tradicionales a motor.

Navegamos por el río Panganales y los canales; nos cruzamos con embarcaciones locales que transportaban materiales y productos de todo tipo, como bambú, madera o fruta y verdura, hasta el estuario, donde los canales se funden con el Océano Índico.

Durante el trayecto pudimos ver varias aldeas de chozas de bambú, pescadores, mujeres que lavaban sus ropas, etc. Llegamos al pueblo de Tapakala, donde nos recibieron con música y bailes tradicionales. Tuvimos la oportunidad de observar uno de los deportes nacionales: el morenghy, una variedad de boxeo local.

Numerosos niños decorados con flores eran puestos a disposición de los turistas por sus madres para que les sacaran fotos a cambio de un dólar o un euro.

Llegó un momento en que estaba extenuado por el calor y la sed, me senté bajo un techo de paja al centro de un grupo de aborígenes, pero un monito me miraba y amenazaba, lo cual provocaba la risa de todos menos a mí.

A continuación, nos dirigimos al pequeño muelle donde nos ofrecieron un cóctel de bienvenida y un refresco a base de fruta tropical, todo ello acompañado de un espectáculo de folclore típico de la zona. Mi esposa y yo decidimos tomar solo una Coca-Cola fría a pico de botella, después de haberlo limpiado con gel.

Subimos de nuevo a bordo de una piragua a motor y, regresamos a Tamatave. En un minibús sin aire acondicionado, que parecía un horno, hicimos un recorrido panorámico de la ciudad. Mucha pobreza, mucha suciedad, pero las gentes nos saludaban a nuestro paso con grandes sonrisas y gestos.

Visitamos el Bazary Be, literalmente el “gran bazar”, que es el mercado principal de la ciudad, donde se pueden comprar todo tipo de especias y plantas medicinales, además de objetos típicos de artesanía local.

Basta pasar unos días en Madagascar para comprender por qué los africanos arriesgan sus vidas para tratar de llegar a Europa buscando Libertad y una vida decente para ellos y sus seres queridos. Fuimos tan bien tratados por la población, que me hizo recordar las palabras del más grande de los cubanos: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…” José Martí.

Al llegar al muelle, otro grupo de músicos y bailarines nos dio la despedida.

Ya puedes ver todas las fotos que tomé ese día en mi página de Facebook: Félix José Hernández Paris.

En el pasillo nos encontramos con Karen, la eficiente y amable camarera de nuestro camarote y con la encantadora Cruise Director Daniela.

El Costa Victoria zarpó a las 2 p.m. – ya teníamos +27°c – hacia la isla La Reunión.

El Ristorante Club Victoria ofreció ese día platos típicos de la región de Apulia:

Prehistoria, Magna Grecia, Barroco, Renacimiento, Apulia es realmente una tierra en plural. Y después, mar y más mar, que se pierde en el infinito, en esta punta extrema de tierra que se extiende hacia el sur, dividiendo el mar Jónico, calmo y cristalino del mar Adriático, surcado por las rutas de antiguos pueblos. Tierra al final del mundo, como la llamaban antiguamente, que separa Oriente de Occidente, en donde la paleta del pintor se completa con todos los matices del azul oscuro al azul claro. Playas de arena y de roca en donde el aroma de los jardines con flores se mezcla con el salobre.

Nuestro almuerzo consistió en:

Pasta spaghetti a la Tarantina con mejillones y salsa de tomate.

– Escalope de pecho de pavo a la parrilla con queso fundido servido con patatas en rodajas y verduras fritas.

– Tarta al chocolate Fudge con crema Chantilly.

-Vino Primitivo di Manduria Sud, Feudi di San Marzano.

Como se celebraba la Fiesta Italiana, con el grupo de diez amigos suizos, belgas y franceses, nos fuimos a cenar al Ristorante Sinfonía, en donde lo pasamos muy bien.

Hubo música, bailes – los camareros invitaron a bailar a la damas – y risas, además de una excelente cena que estuvo a cargo del Chef Ejecutivo Marcello Deligio , el que consistió en:

Tiras de calamares fritas con salsa agridulce picante.

– Filete de Mahi Mahi al estilo de Otranto servido con col y pedacitos de pan frito.

-Cisne con crema Chantilly y vainilla.

-Vino Verdeca Felline.

Asistimos al espectáculo del tenor italiano Spero Bongiolatti en el Teatro Festival y a continuación a varias fiestas italianas a lo largo y ancho del hermoso Costa Victoria.

Esa noche tuvimos que adelantar una hora a los relojes.

Continuaré contándote sobre este viaje inolvidable en mi próxima misiva.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Escala del Costa Victoria en la isla Nosy-Be, Madagascar

Cartas a Ofelia / Crónicas de Cruceros

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Foto:En el mercado de Hell Ville, Nosy-Be.

Cubamatinal / París, 4 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

A las 8 a.m. del sábado 9 de marzo, con marejadilla, cielo parcialmente nuboso y +23°c., llegamos a Nosy -Be; una isla justo al lado de la costa noroeste de Madagascar. Pertenece a la provincia de Antsiranana, y cuenta con 60 000 habitantes. Es una isla volcánica, ubicada en la latitud sur 13° 21′ y longitud este 40° 21′, a unos 8 km de la costa de Madagascar, en el canal de Mozambique.

Antes de desembarcar, nos dieron a bordo una serie de recomendaciones, entre ellas:

“A fin de permitir una visita completamente satisfactoria, se pide a nuestros huéspedes de considerar que Madagascar es un país extraordinario y no desarrollado completamente, pero es rico en naturaleza y tradiciones, donde el standard de los transportes o de vida cotidiana no son aquellos a los que estamos acostumbrados. Por ello recomendamos una atención especial al agua potable. En los hermosos lugares que visite, nunca use agua del grifo, y mucho menos lo que se podría ofrecer en las aldeas, solo agua mineral embotellada y sin hielo. También les invitamos a prestar especial atención a las reglas de higiene esenciales, lavarse las manos antes de las comidas y evitar tomar verduras crudas y carne cruda.

Se aconseja, de manera particular a los huéspedes que deseen hacer una visita por las zonas forestales y reservas naturales, ponerse zapatos cerrados y cómodos y de utilizar un repelente de insectos.”

En cuanto a la seguridad, nos informaron:

En zonas concurridas, tales como calles comerciales, mercados y lugares históricos, así como en el transporte público, existe una amenaza constante de carteristas y delitos menores. Como medida de precaución, les rogamos que tengan en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad: lleven poco dinero en efectivo y dejen en la caja fuerte de su camarote sus joyas, relojes y gafas de sol de valor. Lo mejor es llevar las cámaras, los teléfonos y las tarjetas de crédito en un bolso o una mochila. Si es posible, lleven sólo copias de los documentos de identidad. Les recomendamos que retiren dinero sólo en cajeros automáticos situados en el interior de oficinas bancarias. Presten especial atención a posibles timadores. En caso de robo, no ofrezcan resistencia.”

Una increíble paleta de colores intensos, rincones impresionantes que se asoman al mar y barrios pintorescos: las bellezas de Nosy-Be conforman el fondo de un emocionante paseo en tuk tuk por la isla, que terminó con una larga pausa de relax en la playa de Ambatoloaka.

Dejamos el puerto a bordo de un tuk tuk, – había un centenar a disposición -, consiste en un pintoresco taxi de tres ruedas abierto por los lados pero con techo, desde el que pudimos admirar el impresionante espectáculo humano y de la naturaleza.

Mientras viajamos hacia el oeste, ante nuestros ojos discurren hermosos paisajes que representan el espíritu más auténtico de Nosy-Be, entre rincones naturales impresionantes, pueblos costeros encantadores e increíbles tonalidades que van desde el verde esmeralda al azul del mar y el cielo. No perdimos la ocasión de sacar fotografías.

A lo largo de la carretera de dos vías con tantos huecos, que parecía que había sido bombardeada, se podían observar aldeas de bohíos. En algunas zonas se podían ver a niños picando piedras junto a sus padres. Muchas familias caminan descalzos al borde de las carreteras.

Cuando nos detuvimos dos veces en mercados de artesanías, numerosos niños se nos acercaron, traían gajos de árboles sobre los cuales se paseaban camaleones, o monitos sobre los hombros, todos pedían que les sacaran fotos a cambio de una propina.

Tanto en los pueblos, como en la playa, se desplazan bueyes que tiran de carretas para recoger la basura. Los basureros son pobres hombres descalzos y de una delgadez extrema.        

En los pequeños y numerosos ríos, vimos a las mujeres que lavaban ropa, mientras los bebés dormían a la sombra de los cercanos árboles.

Llegamos a la aldea de Ambatoloaka, habitada antiguamente por pescadores y hoy en día, transformada en localidad balnearia asomada al espléndido mar.

Allí tuvimos a nuestra disposición tres horas de tiempo libre para disfrutar a nuestro gusto de la playa de suave arena dorada y sombreada por palmeras que susurran con el viento. Pudimos zambullirnos en el mar azul para darnos un buen baño, tumbarnos perezosamente al sol para broncearnos un poco y pasear siguiendo la orilla.

A lo largo de la playa surgen también numerosos restaurantes y tiendecitas donde se podían hacer compras o aprovechar la ocasión para probar un típico plato malgache. La moneda local es la Ariary malgache (MGA). 1 Euro = 4011 MGA.

Numerosas mujeres vendían pareos y formaban un “muro” de colores con los pareos que mostraban, entre las tumbonas de los turistas y el mar.

Nos ofrecieron un almuerzo de platos locales, pero como habíamos observado tanta falta de higiene, no tocamos ni el pan. No estaba mal hacer un poco de dieta.

Hay una zona donde reina la prostitución. Numerosos hombres procedentes de países occidentales practican allí el turismo sexual, con chicas que podrían tener la edad de sus nietas. Según me dijo el chófer de un tuk tuk, una noche con una chica en un hotel, le cuesta a un occidental nueve dólares. ¡Qué vergüenza!

Después retomamos el camino de vuelta y nos detuvimos en Hell Ville, capital de la isla, para una breve parada antes de embarcar.

Tuvimos una excelente guía joven llamada Wirisla, de la Kokoa Travel. Le pregunté de donde procedía el turismo que llenaba los hoteles y me respondió que eran principalmente italianos, que iban a pasar los meses del invierno allí.

Nuestra cena en el Ristorante Club Victoria fue siciliana.

Estamos ante damas y caballeros que pasean en un naranjal mientras et sol se filtra con discreción entre las hojas, en un lugar impregnado del aroma de la bergamota, el jazmín y et limón. El ritmo lento de una tierra antigua y llena de influencias que han

hecho que sea inmortal, inmutable, eterna.

Nuestra cena consistió en:

Carpaccio de ternera, con queso Grana Padano y pesto.

-Pasta pennette de patata con pez escorpión y carpaccio de pez espada.

-Pierna de conejo deshuesada servida con peras al azafrán y queso Braduro.

-Parfait de pistachos.

– Vino Cerasuolo di Vittoria Planeta

A las 7 p.m., con +27°c, zarpamos desde la Bahía de Diego Suárez (Antsiranana).

Fue una noche de diversiones, como todas las demás:

El Teatro Festival ofreció el espectáculo “Fiesta Fantasía”, un viaje a la diversión con los bailarines de la producción Afro Arimba y los cantantes Patrizio Nicoloso y Lisa Petersen.

En el Hall Central se produjo el baile “Glamour Night”, con los grandes éxitos de los años 80 & 90, con el DJ Andrea y el equipo de animación.

En el Atrium Concorde Plaza tuvo lugar “Bailes de Salón” con la Warning Band y el Latin Dance Group.

El Grand Bar Orpheus ofreció «Gin, Whisky & Soda” con el equipo de animación y el Dúo Hamilton.

Hace dos días publiqué en mi página de Facebook todas las fotos correspondientes a esta crónica. Hoy voy a publicar las del tercer día en Madagascar. En mi próxima carta te contaré sobre ese día.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Desde el Costa Victoria a la playa Beau Vallon de Mahé

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros

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Las Islas Seychelles poseen playas paradisíacas

Cubamatinal / París, 30 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

Port Victoria es la capital de las Seychelles, situada en el lado noreste de la isla de Mahé. Las principales exportaciones de Port Victoria son la vainilla, el coco, el aceite de coco, las conchas de tortuga, el jabón y el guano. Las atracciones en la ciudad incluyen una torre de reloj similar a la de Vauxhall Bridge en Londres, Inglaterra, el Court, Victoria Botanical Gardens, el Museo Nacional de Historia y el Mercado Sir Selwyn – Clarke. La ciudad también alberga el estadio nacional y un instituto politécnico. El puerto interior se encuentra inmediatamente al este de la ciudad, alrededor del cual la pesca y la envasadora de atún conservan la industria local más grande. Uno de los puentes más grandes de Victoria fue destruido en el terremoto del Océano Índico en el 2004.

Nuestra excursión del jueves 7 de marzo fue una relajante pausa en la playa más famosa de la isla de Mahé, donde el sueño de vivir en un paraíso tropical se hace realidad. Una breve visita al centro de Victoria y el recorrido por la carretera panorámica que nos llevó de regreso al barco completaron esta agradable experiencia.

Bajamos de nuestro barco y partimos desde el muelle hacia el oeste.

Pasamos por el centro de Victoria, una de las capitales más pequeñas del mundo, para contemplar los principales edificios de la ciudad, como la Biblioteca Nacional, el Centro de Conferencias y el Palacio del Parlamento. Una turista italiana quería que nos detuviéramos en diferentes lugares para poder tomar fotos. La guía se negó y le respondió que ella se había equivocado de excursión. Al regresar subió al autobús descalza, pues según ella le habían robado en la playa sus sandalias de 200 euros.

Al salir de la ciudad nos dirigimos a nuestro destino: la playa de Beau Vallon, sin duda la más famosa de las Seychelles. A pesar de que al exterior había +29° c;, una italiana quería que quitaran el aire acondicionado del autobús, lo cual provocó una tensión entre ella y los que no queríamos “morir” de calor.

El escenario de Beau Vallon resulta paradisíaco: arena fina y dorada, con rocas salvajes de granito diseminadas por la playa, en contraste con el azul del mar y el verde esmeralda de la vegetación.

En este entorno de fábula pasamos algunas horas de maravilloso relax tumbados en la arena, dorándonos al sol en la paz más absoluta.

La playa de Beau Vallon está rodeada por un espléndido arrecife de coral que, unido a la especial transparencia de las aguas, es un reclamo irresistible para los amantes del esnórquel y el buceo.

Además, la playa se encuentra provista de la zona de restaurantes y bares del Berjana Beau Vallon Bay Resort & Casino, donde se pueden adquirir aperitivos o agradables bebidas para alegrar nuestra estancia en este paraíso tropical.

La playa no dispone de tumbonas, hamacas ni sombrillas, todo es natural. Un turista británico se levantó y sacudió su toalla, lo que provocó que la arena cayera sobre mí. Protesté y su insolente pareja hizo lo mismo y me volvió a cubrir de arena. No tengo suerte con los turistas súbditos de su Graciosa Majestad.

A nuestro regreso recorrimos en autocar la North East Point Road, en dirección a Victoria, disfrutando de un último desfile de los encantadores paisajes de la costa de Mahé. Al llegar a la ciudad vimos a numerosas personas vestidas de rojo, que se dirigían hacia el Estadio Nacional, a los funerales del antiguo dictador France- Albert René, que había fallecido el día anterior.

Al llegar al Costa Victoria tuvimos la agradable sorpresa de encontrarnos con la encantadora dama Daniela di Croce, la Cruise Director, con la cual ya habíamos hecho otros cruceros.

A la 1 p.m. el barco zarpó hacia Nosy-Be en Madagascar. Había marejadilla y la tarde era soleada.

El Ristorante Club Victoria sirvió platos de las regiones de Molise y Basilicata tanto en el almuerzo como en la cena.

Ehi tu, a chi sei compare?”

Es normal que te pregunten de quién eres pariente en estas tierras, porque la familia y la pertenencia al territorio tienen una gran importancia para las gentes “Lucanas” y “Molisanas”; un pasaporte de tutela y defensa de la integridad de estas magníficas tierras conservadas con amor y orgullo, porque las raíces, aquí, son sumamente importantes.

Así, el anciano, en el umbral de la puerta de casa, aconseja al joven sobre cómo mantener la viña y cómo mejorar el huerto y después, bajo la pérgola, juegan juntos a las cartas bebiendo un vaso de vino tinto rubí con reflejos naranjas y con leve aroma de madera.

Tierra milenaria en la que se siente constantemente el espíritu de la naturaleza. La cultura campesina, desde los bosques hasta las colinas, pasando por las costas y el campo, ha crecido con sencillez al ritmo de las estaciones.

Aquí el hombre es solo parte de un todo, donde las plantas, la tierra, el mar y los animales son los amables anfitriones. Este equilibrio se aprecia en los platos de la tradición, sencillos y nutritivos, a menudo a base de carne combinada con verduras, como en el caso de la ternera rellena aromatizada con “Mejorana”; o de pescado, como el típico bacalao “Arracanato”, con pan aromático, uvas pasas, piñones y apio, “al estilo del Molise”.

Nuestro almuerzo consistió en:

-Caldo de pescado estilo Molise con bacalao, salmonete, tilapia y pimientos.

-Pasta Orecchiette con berenjena y romero.

-Pulpo a la plancha con aceite de ajo servido con patatas en rodajas, tomates cherry y espinacas.

-Tarta Selva Negra.

-Vino Montepulciano d’Abruzzo Cantina Frentana.

Mientras que durante la cena pudimos deleitarnos con:

Verduras al vapor y salteadas, con ensalada de tofu marinado.

-Risotto con queso Tomino y salsa de ternera.

-Vieiras y gambas, limón de Amalfi, y manzana Fuji.

-Pastel rústico de almendras.

-Vino Falanghina Manimurci.

A las 5 p.m. asistimos al Costa Club Show invitados por el capitán Gianfranco La Fauci. Tuvo lugar en el Teatro Festival. Nos hicieron una foto con él, la cual nos regalaron al día siguiente. Allí pudimos conversar con Don Israel Castro, Bar Manager. A este simpático hondureño lo hemos encontrado en varios cruceros.

Durante toda la noche hubo espectáculos, bailes, fiestas, etc.

Nosotros asistimos al espectáculo acrobático llegado desde Ucrania del “Dúo Space Fusion” y después a la “Fiesta Tropical” alrededor de la piscina del puente once, con el Laton dance Group y la Warning Band.

Esa noche atrasamos de una hora los relojes.

Te seguiré contando en la próxima carta sobre los tres días pasados en Madagascar.

Un gran abrazo desde Francia, donde hoy, por 20 sábados consecutivos hay manifestaciones de protesta contra las medidas aplicadas por el gobierno del Sr. Macron.

Félix José Hernández.

Navegando en el Costa Victoria por el Océano Índico

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros

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El Costa Victoria

Cubamatinal / París, 25 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

Como bien sabes, te cuento mis viajes en forma cronológica, por tal motivo hoy te escribo sobre los días que pasamos navegando por el Océano Indico desde Port Louis (Isla Mauricio), hasta Victoria (Seychelles). Ya publiqué las fotos en mi página de Facebook : Félix José Hernández Paris.

Durante los días 3 y 4 de marzo tuvimos marejadilla, cielo despejado, sol brillante y temperaturas entre +24°c y 27°c. El Alba se producía sobre las 6 y 15 a.m. y el Crepúsculo a eso de las 6 y 30 p.m. La velocidad del barco era de 17 nudos.

El Océano Índico es el menos extendido, tanto en términos de área como de volumen, entre los tres océanos de la Tierra. La importancia del Océano Índico como ruta de tránsito entre Asia y África lo ha convertido en el sitio de numerosos conflictos. Debido a su tamaño, ninguna nación lo dominó hasta principios del siglo XVIII, cuando Gran Bretaña logró controlar durante mucho tiempo la mayoría de las tierras que lo rodean. El Océano Índico ocupa aproximadamente el 20% de la superficie de la Tierra cubierta por océanos y su volumen se estima en 292 131 000 km3. Se encuentra completamente en et Hemisferio Oriental y limita al norte con et sur de Asia, al noroeste con la Península Arábiga, al oeste con África, al suroeste con et Océano Atlántico, al noreste con lndochina y al este. del archipiélago de Malasia y de Australia, al sureste del Océano Pacífico, al sur del Océano Antártico.

El domingo 3 de marzo disfrutamos de numerosas actividades recreativas durante todo el día : juegos, competencias deportivas, bailes, gimnasia, Loto y Bingo, etc.

Estaba en una tumbona de la piscina y escuché sin querer una conversación entre dos señoras galas a mi izquierda:

“Yo me desaparecí por cinco años, nadie supo de mí. Puse mil kilómetros de distancia entre el pérfido de mi marido y yo. Pero al fin decidí regresar a Grenoble, pues extrañaba a mi familia. Cuando él se enteró de que yo había regresado, el muy canalla logró conseguir mi número de teléfono y me dijo:  – Si no vuelves conmigo me ahorco. Le contesté: Dame tu dirección para enviarte una buena cuerda por correo certificado.”

Ambas señoras reían y al constatar que yo también reía, la que escuchaba me dijo: -Como VD. puede constatar, mi amiga es temible. A lo cual respondí: -Yo hice algo parecido, como soy cubano, logré poner nueve mil kilómetros de distancia entre el régimen de los Castro y yo, pero no pienso acercarme él jamás. Todo terminó entre risas. Les ofrecí piñas coladas, lo cual me agradecieron.

El Ristorante Club Victoria ofreció un almuerzo con platos de Lombardía.

Sol en Lombardía se saluda diciendo “buen trabajo”. Su gente, segura y práctica, sabe ver la oportunidad donde otros ven solo problemas, y su gran capacidad de trabajo es reconocida en toda Italia. Una importante tradición para los lombardos es proteger y conservar los frutos de la tierra y el ganado, pues representan una gran riqueza para la región.

Nuestro almuerzo consistió en:

-Pescado Rubio empanado, con mejillones, salsa de azafrán, puntas de espárragos y puré de patatas.

-Hojaldre al horno con manzana y queso Gorgonzola servido con salsa de tomate cherry.

-Polenta Flamarie con frutas frescas.

-Vino Oltrepó Pavese Bonarda  Calatroni

Mientras que la cena fue dedicada a los platos de las del  Océano Índico.

Nuestra cena consistió en :

-Buñuelos de coliflor y patatas servidos con salsa Rougaiile y ensalada de papaya verde.

-Cabracho a la parrilla con puré de raíces de Taro, hojas de espinaca y salsa creola.

-Crème brûle de vainilla de Reunión y coco.

Vino Lugana Cà Maiol.

Quizás haya a quien le aburra que te explique los platos que pudimos comer en los almuerzos y cenas a bordo. Pero como sé que a ti, como a nosotros, siempre nos ha gustado conocer la cocinas del mundo, descubriendo nuevos olores, colores y sabores, es por ello que te los describo.

En el Teatro Festival del espectáculo “Casino” con los bailarines de la producción Afro Arimba y los cantantes Patrizio Nicoloso y Lisa Peterson.

También hubo un desfile de disfraces y un Baile de Carnaval : “De Venecia a Río Party”.

Al día siguiente de navegación hubo también numerosas actividades recreativas a bordo. Conocimos a una simpática pareja de jóvenes suizos, formada por Francesca de origen italiano y René de origen alemán.

Durante todo el día se sentían los vientos Alisios. Son vientos regulares y constantes que se extienden durante todo el año entre los Trópicos y el Ecuador con dirección e intensidad constantes, desde el noreste en el Hemisferio Norte y desde el sureste en el Hemisferio Sur. Son causados por la diferencia de presión entre el Ecuador (baja presión) y los Trópicos (alta presión). Los vientos Alisios eran muy importantes en la navegación oceánica, como lo demuestra el hecho de que las circunnavegaciones del Globo se llevaban a cabo normalmente en dirección oeste. Conocidos durante mucho tiempo, también fueron explotados por Cristóbal Colón, durante sus viajes a las Indias, lo que condujo al descubrimiento de América.

 A las 11 a.m. asistimos, invitados por Capitán Gianfranco La Fauci  al Vip Cocktail Party en el elegante Atrium Concorde Plaza.

Tanto el almuerzo como la cena fueron dedicados a los platos de la región italiana de Las Marcas.

Montañas y suaves lomas Marquesanas que se suceden diferenciándose en los colores de los terrenos cultivados por concretos aparceros. En nuestro devenir de un lado para otro nos acompaña el sonido de los acordeones, que tradicionalmente se producen aquí y vivimos la profunda quietud de Leopardi, admirando los espacios ilimitados.

Hay regiones más taciturnas, casi escondidas, cuyos habitantes, de carácter laborioso, sobrio y reservado, protegen su territorio de colinas y montes, con suaves laderas que han visto nacer numerosos ciudadanos ilustres, como Leopardi, Raffaello, Rossini y Bramante, por nombrar solo algunos. No se puede hablar de Las Marcas sin mencionar sus olivares, los zitoni (tipo de pasta) troceados a mano y acompañados de atún y aceitunas; y los rollitos de pimiento y espelta con queso curado en Fosa y salsa de tomate, y, sobre todo, la imaginación vuela al Caciù, pan frito relleno de habas y queso Ricotta. Y ese día nos deleitamos con esos platos.

Esa noche el Teatro Festival presento el recital de la española Marta Llenas, la cual posee una voz potente, elegante y sensible.

Terminamos la noche de nuevo en el Atrium Concorde Plaza con el “Tributo musical a The Beatles”, animado por la Warning Band.

Mañana te contaré sobre nuestro primer día en las hermosas Islas Seychelles.

Con gran cariño y simpatía desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

Crucero en el Costa Victoria por las islas del Océano Índico

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros

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Cubamatinal / París, 17 de marzo de 2019.

Querida Ofelia,

Comienzo esta primera crónica sobre nuestro hermoso viaje que nos llevó a lo largo de 17 días en el elegante Costa Victoria por islas llenas de : encanto, contrastes, culturas, religiones, etc. Recorrimos bajo un sol radiante y temperaturas cotidianas de +25°c.: Reunión, Seychelles, Madagascar y Mauricio. Escribiré las crónicas sobre ellas, que podrás encontrar en mi sitio web www.cartasaofelia.com y colocaré las fotos en mi página de Facebook : Félix José Hernández Paris.

En total recorrimos 2769 millas náuticas.

El 27 de febrero tomamos el vuelo de Air France en el parisino aeropuerto de Orly a las 9 y 30 p.m. Diez horas después, llegamos al día siguiente a las 7 y 30 a.m. hora local a Saint Denis, capital de la isla francesa de la Reunión. La carretera hacia el puerto bordea una montaña cubierta por mallas de acero. Por tal motivo están construyendo una carretera -puente paralela a la costa.

La Reunión oficialmente es un «departamento francés de ultramar» y constituye una de las últimas colonias del mundo. La capital, Saint-Denis, se parece a cualquiera pequeña ciudad de la Francia continental, con sus construcciones tradicionales y un gran número de brasseries, bistrots y cafés. Representa el corazón de la isla y alberga los principales centros financieros y comerciales, las oficinas administrativas y la universidad, así como los museos y teatros más importantes. La moneda circulante es el euro.

Al subir a bordo nos retiraron los pasaportes, los cuales nos fueron devueltos el último día, pues era más fácil para que las autoridades de los otros tres países que visitaríamos pusieran los visados.

Como tenemos la tarjeta Perla Diamante, nos ubicaron en el lujoso Ristorante Costa Club Victoria del puente 12 para las tres comidas diarias.

Esa primera noche cenamos con platos del Friuli italiano:

El Friuli tiene muchas caras distintas: la laguna, con su  vegetación baja y sus pinares; el litoral llano, con sus cultivos; las praderas, matosas y áridas; la zona prealpina boscosa; y, por último, la zona alpina, llena de alerces y abetos. También los platos cambian en función del territorio que representan, porque se elaboran con la materia prima disponible en cada zona. Así, allí encontramos desde sopa de maíz pasando por los cangrejos de río y la ensalada de rabanitos, espárragos, patatas y crema agria. Estamos ante una región compleja y antigua, donde la gente marca la diferencia con la fuerza de su continuo trabajo, que hace que parezca sencillo lo que en realidad esconde siglos de tradición y de cultura, de fatigosa y meticulosa preparación, como en et caso del excelente jamón de San Daniele.

Nuestra cena consistió en: jamón curado y palitos de pan con semillas de adormidera, ciervo estofado con bayas de enebro servido con polenta cremosa, buñuelos de manzana servido con salsa de vainilla y como vino el excelente Bolgheri Sassicaia Tenuta San Guido.

Deseo darle las gracias a las siguientes personas, por habernos ayudado a hacer una excelente viaje a bordo del Costa Victoria: Clédia Amelin, del servicio de reservaciones de Costa France; los jóvenes del Tour Office, especialmente  Giulio Medea y Andrea del Rosso; la encantadora Cruise Director Daniela de Croce; Israel Castro, hondureño responsable de los bares; la muy amable y eficiente Srta. Davinia Revert, responsable de turistas hispanos; Antoine Malzac, responsable de turistas francófonos; en el Hospitality Service Desk  las amables señoritas  Serena Litamey  Federica Martiovotti; el excelente guía de Noyse -Be: Wirisla, de la Kokoa Travel; en el  Ristorante Club Victoria: el distinguido caballero maître Erwin L. y los eficientes y gentiles  camareros Komang Sekali, Karin Lastimosa y Kevin Resnera; para finalizar, Karen  la  eficiente y agradable camarera de nuestro camarote 80401.

A lo largo de estos 17 días de crucero tuvimos la oportunidad de establecer nuevos lazos de amistad con personas agradables y simpáticas gracias a encontrarnos en el restaurante, las excursiones, el teatro, etc., como: los jóvenes suizos Francesca y René, los belgas Christine y Bruno, los franceses de Aix-en-Provence Pierre e Isabelle y los alsacianos Françoise y Henry-Paul.

La parada en el puerto de San Denis continuó hasta las 7 p.m., cuando se iniciaron las operaciones de salida. Una vez que abandonamos el puerto, zarpamos y dejamos al piloto, el Costa Victoria continuó con la ruta del noreste hacia Port Luis.

La distancia entre los dos puertos es de aproximadamente 132 millas náuticas y la velocidad fue de aproximadamente 12 nudos.

Esa primera noche el Teatro Festival ofreció un recital de Sury Boltman, su excelente voz fue una agradable sorpresa.

La Noche Latina” continuó con dos fiestas: “Fiesta sabor latino” en el Hall Central con el Dj Andrea y el Latin Dance Group y “Salsa, Bachata y Cha Cha Cha” en el Concorde Plaza con la Warning Band y el equipo de animación.

Mañana continuaré a contarte sobre nuestro hermoso viaje.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

Segundo día de navegación por el Atlántico en el Costa Favolosa

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros 

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Hoy tuvimos un crepúsculo espectacular

 

Cubamatinal / Océano Atlántico, viernes 30 de noviembre de 2018.

 Querida Ofelia,

 A las 8 a.m. nos encontrábamos a 16° 50’ 19’’ de latitud norte y 21° 50’25’’ de longitud oeste.

Amanecimos con +20°c y por la tarde tuvimos +24°c.

Es impresionante el saber que nos estamos acercando al Ecuador. Esta noche tendremos que retrasar de una hora los relojes.

Durante todo el día hemos estado navegando paralelamente a las costas occidentales de África. Pasamos frente a Dakar y también a 25 millas de las Islas de Cabo Verde al mediodía.

Mi esposa ha dedicado el día a actividades deportivas : caminatas, activación muscular, yoga, etc. Después nos encontramos en la piscina. Yo aproveché para leer « Invisibles triángulos de muerte. Con Cuba en la memoria », de Felipe Lázaro. Me gustó mucho y me hizo recordar mi infancia en mi querido terruño camajuanense. Al regresar a París te lo haré llegar a San Cristóbal de La Habana por la vía que suelo utilizar.

Il Ristorante Duca d’Orléans ofreció hoy la cocina de Cerdeña. Recordamos las dos semanas que pasamos recorriendo esa hermosa isla mediterránea.

La tierra es árida y está agrietada por el calor seco y el viento; los rebaños de ovejas y cabras se dirigen a las colinas tras los pasos de hábiles pastores, familiarizados con cada recoveco de la tierra y con la dureza de una vida formada por cosas sencillas, pocas palabras y acciones ancestrales que se repiten del mismo modo desde hace generaciones. Siempre en equilibrio entre el salvajismo de lo primitivo y la amable hospitalidad.

Cerdeña es, antes que nada, una isla, lo cual se aprecia en un noble desapego. Sus habitantes ponen de manifiesto su pertenencia a esta región distinguiéndose de los que viven en el continente. El orgullo de la pertenencia y la dignidad de salir adelante solos, incluso en condiciones difíciles.

Es un pueblo fuerte que muestra su sencillez y delicadeza  hoy en platos como la menestra (sopa con requesón fresco y verduras) o en la deliciosa fregola (tipo de pasta local).

Los higos chumbos flanquean los huertos y los campos de árboles frutales como guardianes espinosos que protegen el jardín de las maravillas, en donde el agua del pozo nutre esa tierra que de no ser así estaría seca. El pastor, bajo el alcornoque, toca las “launeddas” y evoca, con sus notas, los tiempos remotos de su juventud. El perro, fiel, está a sus pies, con un ojo siempre atento al rebaño.

El olor del mirto, mezclado con el intenso aroma del azafrán en flor, nos recuerda el sabor antiguo de Cerdeña. Y, en la mesa, nos esperan: el cordero, las alcachofas fritas, el inolvidable pan carasau con huevos escalfados, perfecto equilibrio entre la fina lámina de pan crujiente y la aterciopelada voluptuosidad del huevo, y después, la pasta, con los gnocchetti al aroma del azafrán.

Malloreddus (gnocchetti) estilo Campidanese :  Siempre ha sido el plato tradicional más preparado en Cerdeña, tanto en fiestas populares como hasta en bodas. El origen del término malloreddus, que en sardo significa ternero, se deriva de la forma pequeña y panzuda de los gnocchetti (bolitas de masa hervida), después de haber sido trabajada. En la imaginación colectiva recuerda a los pequeños becerros recién nacidos.

Almorzamos :

Escabeche de calabacines con gambas picantes

Pasta Sedanini al estilo Campidanese  con salchichas, salsa de tomate y azafrán

Brocheta de pescado con salmón y pez espada, escarola salteada y alcachofas fritas

Flan de coco con ciruelas

Vino Vermentino di Sardegna I Fiori Pala

Cenamos :

Pasta Mezze Maniche con ragú de cordero y alcachofas

Bogavante al vapor con pasta

Quesos Fongtal, Provolone picange, Asiago con pan y frutas secas

Tarta de yogurt con peras

Vino Cannonau di Sardegna I Fiori Pala

A partir de las 6 p.m. hubo numerosas oportunidades para divertirse escuchando buena música y/o bailando  con la Live Music :

Vince & Orazio en Il atrio dei Diamanti

Mameh en la Gelateria – Cioccolateria Amarillo

Duo Contatto & Magic Sound en Il Grand Bar Palatino

Roberto & Dario en el Wine Bar

Rafa’s Band & Energia Band en Il Salone Molière

Mañana será nuestra tercer día de navegación hacia Nuestra América, como tan acertadamente llamara el gran José Martí a la América Latina.

Es la una y cuarto de la madrugada, termino de escribirte la presente en el balcón de nuestro camarote, frente a un océano como un plato, como decíamos en nuestra amada Cuba, y un cielo estrellado.  Hoy tuvimos un crepúsculo espectacular. Desde aquí veo dormir a Marta, la mujer de mi vida. Creo que tuve mucha suerte al conocer aquel 27 de junio de 1974 junto al mar, a aquella chica maravillosa que me ha hecho feliz desde entonces a lo largo de 44 años.

Te quiere eternamente,

Félix José Hernández.

 

Por el Atlántico en el Costa Favolosa rumbo a Brasil

Cartas a Ofelia / Crónicas de cruceros

mapaviaje

 

Cubamatinal / Océano Atlántico, jueves 29 de noviembre de 2018.

Querida Ofelia :

Hoy amanecimos con +20°c y por la tarde tuvimos +24°c. Estábamos a 26° 50’ 14’’ de latitud norte y 16° 55’ 18’’ de longitud oeste.

Este es el primero de los cinco días que pasamos navegando por el Océano Atlántico para llegar a la ciudad de Recife en Brasil.

Te estoy escribiendo sentado cómodamente en el balcón del camarote, observando el infinito océano y un cielo estrellado espléndidamente. Estoy logrando convertir en  realidad uno de mis sueños de infancia : ¡Cruzar el océano en barco ! Por lo que estimo que es  muy cierto aquello de… « mientras haya vida, hay esperanzas. »

Hemos tenido numerosas actividades culturales, deportivas, clases de bailes, gimnasia, juegos, quiz, vídeos, cine, cartas y juegos de mesa, bingo, « live music », « paradise loto », disfrute de las piscinas y un largo etcétera.

Tanto en el almuerzo como en la cena, Il Ristorante Duca d’Orléans nos ofreció platos de la cocina de esa bellísima región italiana que conocemos bien : Apulia.

Desde et Gargano hasta et Salento, resuena en el aire la pizzica, la danza popular típica de esta región, lo que crea un ambiente festivo. Agitando un pañuelo delante de la cara, se invita al frenético baile. El desafío entre los hombres orgullosos y los colores de las faldas, que las mujeres cogen con las manos mientras bailan y dejan entrever los movimientos rápidos de los pies, nos transporta a una actuación que representa la vida con alegría, duelo, sentimiento, juego y conquista.

Entre la llanura más grande de Italia (después de la Padana) y las larguísimas costas, se extiende la antigua Puglia, donde se conservan restos de asentamientos prehistóricos. Aquí la materia prima es excelente, y las especialidades, genuinas y sencillas, suelen combinar verduras y pescado, como en la focaccia de Brindisi con alcaparras, tomate y battuta de atún en aceite; la sopa al estilo de Bari con tomate, aceitunas y mero, o los Orecchiette (pasta) con hojas de nabo verdes Prehistoria, Magna Grecia, Barroco, Renacimiento, Apulia es realmente una tierra en plural.

Y después, mar y más mar, que se pierde en el infinito, en esta punta extrema de tierra que se extiende hacia et sur, dividiendo el mar Jónico, calmo y cristalino del mar Adriático, surcado por las rutas de antiguos pueblos. Tierra al final del mundo, como la llamaban antiguamente, que separa Oriente de Occidente, en donde la paleta del pintor se completa con todos los matices del azul oscuro al azul claro. Playas de arena y de rocas en donde el aroma de los jardines con flores se mezcla con el salobre.

En la mesa hay tres pilares de la cocina pobre de Apulia: et trigo duro, las verduras y el aceite de oliva, que encontramos en todos los platos como en la sopa de espelta y ternera, en las imprescindibles orecchiette con gretos, en los strozzapreti con salchichas y en el pulpo en salsa.

Pulpo en salsa : Recuerdo a las mujeres golpeando el pulpo en las rocas para romper las fibras resistentes y que así se quede blando al cocerlo, después lo enjuagan en el mar y yo, como si fuese un niño, las miraba encantado.

El pulpo en salsa exalta su sabor cuando se une al aceite, los tomates y el vino blanco y llega a la mesa como un plato de sabor irresistible que recuerda el dulce salado del mar de Apulia.

En el almuerzo pudimos deleitarnos con :

Pinzas de cangrejos con salsa de alioli.

Pasta penne a la Tarantina con mejillones y salsa de tomate

Escalopes de pavo a la parrilla con fondue de queso.

Tarta de chocolate con crema Chantilly.

Vino Verdeca Felline.

Mientras que la cena consistió en :

Hojaldre relleno de cebolla dulce y queso gorgonzola.

Pasta orecchiette con hojas de nabo.

Carne de cerdo frita con jamón a la parrilla y queso burrata.

Dolce Bocconotto Martinese.

Vino Primitivo di Manduria Feudi di San Marzano.

A las 5 y 30 p.m. tuvo lugar en Il Teatro Herminia  el « Costa Club Show » , bello espectáculo, al final del cual nos tomaron una foto de regalo con el Capitán.

A las 9 y 30 p.m. disfrutamos del espectáculo « Casino », con una bella y sofisticada atmósfera glamorosa.

A continuación se desarrolló la simpática « Soirée Country » alrededor de la piscina principal y amenizada con la célebre música del campo estadounidense.

Terminamos la noche en Il Grand Bar Palatino a las 11 y 30 p.m., con « The Rhythm of the Night », con la música popular bailable occidental atemporal, indemodable.

Como mañana seguiremos navegando y me puedo levantar a la hora que desee, decidí escribirte esta misma noche sobre cómo pasamos el día.

Un gran abrazo desde el Océano Atlántico,

Félix José Hernández.