La belleza del Cosmos en la Biblioteca Nacional de España

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

Exposición desde el 9 de septiembre (a partir de las 14.00h.) al 9 de enero de 2021

Cubamatinal / Madrid, 9 de septiembre de 2020.

La Biblioteca Nacional de España expone una de las grandes joyas que conserva entre sus fondos, el “Astronomicum Caesareum”. Obra de Petrus Apianus, publicada en 1540 y dedicada al emperador Carlos V. Está considerada una obra maestra de la imprenta y una verdadera obra de arte por el cuidado de su impresión y el valor de sus ilustraciones, siendo el trabajo astronómico más importante antes de la edición de la obra de Nicolás Copérnico “De Revolutionibus orbium coelestium” (1543).

Está valorado como el libro impreso más espectacular del siglo XVI.

Astronomicum Caesareum resume el conocimiento de Apiano sobre astronomía e instrumentos astronómicos, revelándose al mismo tiempo un compendio de las ideas sobre astronomía a comienzos del siglo XVI.

Este magnífico libro, explica el uso del astrolabio y otros instrumentos utilizados para calcular la posición de los planetas. Para ello el autor recurrió al diseño de discos móviles de papel y coloreados a mano, que crean impresionantes ilustraciones simulando verdaderos astrolabios, siendo el aspecto más llamativo de la obra.

Con esta pequeña exposición, tan sencilla de explicar y tan difícil de entender, vamos a conocer cómo ha evolucionado la representación del Universo y las leyes que lo rigen, vamos a realizar un viaje a las estrellas. Un viaje que nos permitirá profundizar en una época muy interesante de la historia de la ciencia, mostrar muchos aspectos ocultos y así descubrir cómo se fusionan la ciencia y el arte para crear uno de los libros impresos más hermosos de la historia.

La exposición, pequeña en espacio pero grande en contenido, está distribuida en dos áreas: en la antesala del Salón de Lectura y a lo largo del vestíbulo y escalinata de la Biblioteca Nacional de España.

La primera parte situada en la antesala del Salón de Lectura María Moliner está estructurada en torno a la obra principal Astronomicum Caesareum, de esta manera conoceremos el contexto en el que se desenvuelve la obra principal dando a conocer otras obras de Apiano, que aunque menos espectaculares estéticamente, reflejan el pensamiento y las aportaciones de un gran astrónomo y el conocimiento que sobre el Cosmos se tenía en el siglo XVI.

Un momento histórico en el que se inicia la llamada “Revolución científica” y que, a lo largo de dos siglos, originó grandes cambios, entre otros, la modificación de la superficie terrestre y la nueva visión del Universo contribuyendo directamente a la transformación del pensamiento, dominado, hasta ese momento, por las leyes divinas. Se desafió a Dios y a la Iglesia.

Presentar el Universo implica mencionar a algunos de los grandes astrónomos de la historia, como Copérnico, Kepler, Galileo o Newton, mostrar los libros que recogen sus ideas, que transformaron la forma de entender el mundo estableciendo las bases de la ciencia moderna y de nuestro progreso. Investigaciones que rompieron con las estructuras sólidas que habían permanecido inalterables durante muchos siglos, como considerar la Tierra el centro del Universo. Junto a ellos encontramos el nombre de una astrónoma del siglo XVI, María Cunitz, ensalzada como la mujer más erudita en astronomía desde Hipatia de Alejandría, y autora de un libro Urania propitia que supuso la simplificación de las conocidas Tablas rudolfinas de Kepler proporcionando nuevos datos, corrigiendo errores y ofreciendo una solución más elegante al problema de Kepler sobre el movimiento planetario.

El visitante se sentirá, una vez más, el centro del Universo pero las obras que le rodean le harán volver a la realidad, el hombre es un punto en el infinito nada más.

Las siguientes vitrinas muestran una serie de obras en las que se enseña cómo ha evolucionado la representación de los cuerpos celestes, pasando de ser Dioses con verdaderos poderes a ser pequeñas luces brillantes en el cielo, las estrellas. Estrellas y planetas que, provistos de una energía interior y una fuerza exterior, nos explican quien manda en el Universo.

La segunda parte de la exposición discurre a lo largo de un recorrido que se inicia en la entrada y escalinata interior de la Biblioteca Nacional de España donde, a través de una serie de paneles, se pueden contemplar algunos de los discos móviles incluidos en el libro de Apiano, Astronomicum Caesareum. Espectaculares en forma y contenido, una belleza visual, que se construye sobre el complejo mundo de las matemáticas.

Comisaria: Carmen García Calatayud.

La belleza del Cosmos: Astronomicum Caesareum

Del 9 de septiembre (a partir de las 14.00h.) al 9 de enero de 2021. De lunes a viernes de 11 a 17:30 h. Sábados y domingos cerrados. Aforo limitado, máximo: 8 personas. Los pases son cada 15 minutos, tiempo máximo de duración de la visita. Último pase media hora antes del cierre. Entrada gratuita. Antesala del Salón de Lectura María Moliner (2ª planta).

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

El Museo del Prado prorroga “Reencuentro”

Cartas a Ofelia/ Crónicas hispanas

Años ’30

Cubamatinal / Madrid, 7 de septiembre de 2020

Querida Ofelia:

El Museo Nacional del Prado ha programado la prórroga de la exposición “Reencuentro”, que, desde su apertura, el 6 de junio de 2020, y en ausencia de turismo internacional, ya han visitado cerca de 150.000 personas, en un 75% procedentes de la Comunidad de Madrid, con el fin de ampliar la posibilidad de disfrutar de este montaje excepcional que reúne buena parte de las obras más emblemáticas de su colección a lo largo de la Galería Central y sus salas adyacentes. Además, el día 14 de octubre está prevista la apertura de “Invitadas” la primera exposición que, realizada primordialmente con fondos del propio Museo Nacional del Prado, aborda el papel de la mujer en el sistema español de arte en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX. A través de un recorrido estructurado en dos grandes ámbitos, permite, en primera instancia, reconocer la imagen de la mujer que el Estado legitimó mediante premios, exposiciones y museos, así como el lugar que ocupaba en la sociedad. Por otro lado, se sigue trabajando en la reapertura progresiva de los espacios del Museo Nacional del Prado en función de la evolución de la situación y de las recomendaciones y protocolos de actuación que establezcan las autoridades competentes.

“Reencuentro”. Una experiencia única

El montaje, compuesto por más de 250 obras, sigue una ordenación preferentemente cronológica, desde el siglo XV a los albores del siglo XX, pero dada su excepcionalidad, diluye la tradicional distribución por escuelas nacionales y plantea diálogos entre autores y pinturas separados por la geografía y el tiempo; asociaciones que nos hablan de influencias, admiraciones y rivalidades y señalan el carácter profundamente autorreferencial de las colecciones del Museo del Prado.

Carlos V y el Furor de Leone y Pompeo Leoni, excepcionalmente desprovisto de su armadura y representado desnudo como un héroe clásico, da la bienvenida al visitante conduciéndole a la Galería Central, en cuya antesala (sala 24), le esperan dos de las obras más importantes del museo: El descendimiento de Van der Weyden y La Anunciación de Fra Angelico. Se accede a continuación a un primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), con obras del Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, entre otros grandes artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII.

Los retratos de Tiziano de los primeros Habsburgo, presididos por Carlos V, a caballo, en Mülhberg, permanecen en el corazón de la Galería Central (sala 27) frente a dos de la Furias, que flanquean el acceso a la Sala XII. Pocas veces este espacio emblemático del Prado ha merecido con tanta justicia el título de sancta sanctorum del museo. La reunión por primera vez, desde al menos 1929, de Las Meninas y Las Hilanderas, junto a un emocionante “retablo” integrado por los bufones de Velázquez y retratos, escenas religiosas y grandes filósofos procuran uno de los momentos más emocionantes de la visita.

La parte final de la Galería (salas 28 y 29) acoge la pintura religiosa y mitológica de Rubens, esta última con un guiño a Tiziano a través de su Dánae y un vibrante diálogo entre los Saturno de Rubens y Goya, y dota a Las Lanzas de Velázquez de un nuevo contexto mediante su inclusión entre los retratos ecuestres de El duque de Lermay El cardenal infante don Fernando.

En las salas del ala norte que flanquean la Galería (salas 8B, 9B y 10B), Ribera y el naturalismo español -con Maíno y Zurbarán-conviven con el europeo (Caravaggio y Latour), como lo hacen Clara Peeters y los bodegonistas españoles coetáneos. El Greco, por su parte, lo hace con Artemisia Gentileschi y puede apreciarse reunida la labor de retratistas como Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y Antonio Moro.

La zona sur (sala 16B) acoge la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo y Cano como principales protagonistas, junto a artistas contemporáneos de la escuela francesa, como Claudio de Lorena, y flamenca, como Van Dyck.

El punto de fuga de la Galería Central converge en la sala 32 con La familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo de Goya, que se exponen en paredes enfrentadas. El maestro aragonés, tras mostrar su actividad como retratista (salas 35 y 36) abre sus brazos con El perro semihundido a artistas del siglo XIX.

Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)”

Esta exposición tiene como objetivo reflexionar sobre el papel de la mujer y los diferentes roles que desempeñó en el sistema artístico español desde el reinado de Isabel II hasta el de su nieto Alfonso XIII, explorando de forma transversal distintos aspectos de este sistema artístico. Por eso, la selección de piezas abarca obras de todas las disciplinas artísticas: pintura, pero también escultura, dibujo, grabado, fotografía, miniatura, bordado y cine.

Con gran cariño y simpatía desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.