El confinamiento de la población en Francia

Cartas a Ofelia / Crónicas de una pandemia

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Foto: Monsieur Emmanuel Macron, Presidente de la República Francesa durante sus palabras a la Nación el 16 de marzo de 2020. Foto oficial a la prensa.

 

Cubamatinal / París, 17 de marzo de 2020.

Ayer a las 8 p.m. el Sr. Presidente Emmanuel Macron se dirigió de nuevo al pueblo para informar de las nuevas medidas que se aplicarían para combatir la pandemia de Coronavirus.

Los helicópteros del ejército transportarán a los enfermos graves desde los pequeños hospitales de provincias hacia los grandes hospitales, entre ellos los cinco militares que existen en la Nación. También se construirá un hospital militar de campaña en la zona más afectada del país.

Ya anteriormente se habían ido tomando medidas paulatinamente, según se hacía más grave la situación como las de cerrar: los estadios, salas de espectáculos, teatros, cabarets, cines, bares, restaurantes, tiendas, centros comerciales, escuelas y universidades. Los profesores ya imparten las lecciones por medio de la Internet.

Se habían prohibido las visitas a los asilos de ancianos y a las cárceles. Y se desaconseja que los niños visitaran en sus casas a los abuelos ancianos, para evitar infectarlos en caso de que fueran portadores sanos.

Se recomendaba a las personas de más de 70 años el que salieran de casa lo menos posible. Por ello, yo pasaba los días leyendo, escribiendo, escuchando música, etc., pero cada tarde daba un paseo con mi esposa.

Monsieur Macron informó también que la segunda vuelta de las elecciones municipales no tendrán lugar el domingo próximo, no dijo para qué fecha se harían, aunque se sabe que el primer ministro Édouard Philippe, había propuesto a los dirigentes de los distintos partidos políticos el 21 de junio. Hay que recordar que el partido gubernamental “La República en Marcha” sufrió una debacle en las elecciones del domingo pasado.

La medida más impresionante que anunció Monsieur Macron fue la de que a partir de las 12 del día de hoy 17 de marzo, toda la población debía mantenerse en sus hogares por lo menos durante quince días. De este confinamiento se podrá salir solamente para comprar alimentos, medicinas, ir al médico o ir a trabajar (para la minoría que sigue haciéndolo). Pero para ello hay que imprimir un formulario por medio del sitio web del Ministerio del Interior y llenarlo como declaración jurada, indicando a qué lugar uno se desplaza y por qué. Más de cien mil agentes del orden público se situarán a lo largo y ancho de la Nación y pedirán estos formularios a todo aquel que encuentren al exterior de sus hogares, pudiendo poner multas entre 38 y 135 euros en caso de dudas a la persona interpelada.

Los transportes públicos serán reducidos de 20% y se impedirá que se produzca un éxodo de las grandes ciudades hacia los pueblitos, para evitar la extensión posible del virus.

Trescientos mil millones de euros serán dedicados a paliar los efectos negativos a empresas o personas de la pandemia de Coronavirus.

Cada tarde el Ministro de Salud Pública Monsieur Olivier Véran se dirige al pueblo por la televisión sobre la situación de la pandemia, ayer informó que había 6663 infectados, más de 400 en estado grave y 148 fallecidos.

Pero como solo se hacen los análisis a los que tienen mucha tos, fiebre de +39° y dificultad para respirar (solo en ese caso se llama al 115 y la ambulancia le va a buscar), los especialistas estiman que la cantidad de infectados es muy superior a la declarada por las autoridades sanitarias.

La ex Ministra de Salud Pública Madame Agnès Buzyn, la cual tuvo que renunciar a su puesto para ser candidata del partido gubernamental a la alcaldía de París, declaró hoy que las medidas habían tenido que tomarse antes, que ella lo había dicho al Primer Ministro y al Presidente de la República desde que comenzó la epidemia en China. Pronosticó que habrá miles de muertes en Francia.

Desde hace varios días hay largas filas en los supermercados para almacenar alimentos en los hogares por temor al confinamiento -lo que se produjo hoy-. Ayer recorrí tres supermercados y no encontré: arroz, pasta italiana, papel sanitario, guantes desechables, etc.

Al exterior de las farmacias hay carteles que anuncian: “No tenemos guantes desechables, termómetros, mascarillas ni gel antibacterial para manos”. También se restringieron las ventas de paracetamol a solo una caja por persona.

Ayer la Unión Europea cerró sus fronteras exteriores a los 27 países que la forman. El gobierno declaró que todos los franceses residentes en otras Naciones si lo desean, serían repatriados. Mientras tanto debido a la caída del tráfico aéreo, se cerro el aeropuerto Orly 2 y la Compañía Air France anunció que cancelaba el 90% de sus vuelos.

El inmueble en el que vivo en estos momentos está rodeado de andamios a causa de reparaciones. Cuando miro por las ventanas hacia la avenida por donde no pasa ya nadie ni ningún coche, o cuando desde el balcón observo el parque vacío donde suelen jugar tantos niños, me da la impresión de que mi esposa y yo estamos dentro de una jaula.

La situación de confinamiento en la que estamos todos los habitantes de Francia me hace recordar tres películas que en su momento me impresionaron y que recomiendo:

El filme estadounidense de Ranald MacDougall “Mundo, carne y deseo” (1959), interpretado por Harry BelafonteInger Stevens y Mel Ferrer, en el que aparece un New York de calles desiertas donde toda la población ha desaparecido, salvo tres supervivientes

-El filme mexicano de Luis Buñuel «El ángel exterminador» (1962), interpretado por Silvia Pinal, en el cual los invitados a una cena en una bella mansión no logran salir por razones inexplicables y comienzan a aparecer según pasan los días los instintos más primitivos de los seres humanos.

El filme cubano de Tomás Gutiérrez Alea «Los sobrevivientes» (1979), interpretado por Enrique SantiestebanGermán PinelliReynaldo MiravallesVicente Revuelta y Carlos Ruiz de la Tejera. En él una familia adinerada cubana se encierra en su mansión con abundante comida, a la espera que el Régimen de los Castro caiga.

Pero sobre todo, me trae a la mente los desagradables recuerdos de los meses vividos confinado en mi hogar de la calle Soledad 507 en Centro Habana, en el ya lejano 1980, cuando después del mitin de repudio, debido a que mi suegro nos había mandado a buscar por el Puerto de Mariel y nos habían impedido partir hacia Tierras de Libertad. Los inquisidores rojos del C.D.R. (Comité de Defensa de la Revolución), nos tenían amenazados con “darnos una buena monda” si salíamos a la calle. Pero gracias a Dios pudimos escapar hacia Francia el 21 de mayo de 1981.

Confío en que Dios nos ayude a todos a pasar por esta difícil prueba que se está extendiendo por todo el Mundo.

Félix José Hernández.

Editado en Francia el Tomo XXIV de “Desde las Orillas del Sena”. N° 44 de la Serie Cartas a Ofelia

Cartas a Ofelia Nº 44/ Crónicas Coleccionables. Tomo XXIV “Desde las Orillas del Sena”

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Foto:El autor en Le Pont de l’Alma

Cubamatinal / París, 19 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

Acaba de ser editado en Francia mi libro de crónicas N° 44 de la Serie “Cartas a Ofelia” con el título de “Desde las orillas del Sena” (Tomo XXIV). Contiene 87 crónicas escritas en español, francés e italiano en 494 páginas.

Puedes encontrar todas esas crónicas y los 44 libros en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, director de Espa1@oles de Cuba, se pueden leer todas las crónicas en su página web https://www.facebook.com/diariolamarina/ y también descargar gratuitamente en Google Drive los cuarenta y cuatro libros que reúnen todas las crónicas que he escrito desde mayo de 1981 hasta abril de 2019, en español, francés e italiano en la siguiente dirección:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc

Todos los libros se pueden encontrar también en el sitio web de Bibliocuba, gracias a su director don Miguel Ángel García Puñales, historiador y sociólogo cubano, presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos):

https://bibliocuba.net/ediciones-bibliocuba/cronicas-coleccionables-libros-cartas-a-ofelia/

Desde Miami las ha publicado don Roberto A. Solera director de Cuba en el Mundo, en www.cubaenelmundo.com

Desde las orillas del Sena. Tomo XXIV. Número 44 de la Serie “Cartas a Ofelia” Depósito Legal, abril de 2019. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Editado en París, abril de 2019. Foto de la portada: El autor en Le Pont de l’Alma.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

El martirio de San Andrés de Rubens, obra invitada en el Museo Thyssen

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Peter Paul Rubens. El martirio de San Andrés (ca. 1638̶ 1639). Fundación Carlos de Amberes, Madrid

Cubamatinal / Madrid, 10 de febrero de 2019.

Querida Ofelia:

Del 11 de febrero al 7 de abril de 2019 Desde el 11 de febrero, El martirio de san Andrés (c.1638-1639), de Peter Paul Rubens, estará en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza como “obra invitada”, colgado en el hall central del Palacio de Villahermosa. Este óleo sobre lienzo fue encargado para el altar mayor de la iglesia del antiguo Hospital de San Andrés de los Flamencos, origen de la actual Fundación Carlos de Amberes, por Jan van Vucht, un flamenco representante de la imprenta Plantin-Moretus de Amberes que residía en Madrid.

La obra ha permanecido en poder de la Diputación del Hospital de San Andrés desde que Jan Vucht lo donase a su muerte en 1639. En el siglo XIX, pasó temporadas en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en la Real Fábrica de Tapices. A lo largo del siglo XX, el lienzo fue objeto de intentos de venta y de compra, sobrevivió a la Guerra Civil y estuvo en el Museo del Prado hasta 1989. Desde 1992, está en la Fundación Carlos de Amberes.

Se trata de una obra maestra de la última época del artista y en ella se aprecian las características propias de su estilo, particularmente, su excepcional composición, las expresiones y los gestos de los personajes, el exquisito dinamismo barroco y la asombrosa claridad narrativa.

Rubens da rienda suelta a la paleta de color con pinceladas libres claramente influenciado por Tiziano. Destaca asimismo el marco original, –realizado según los dictados del artista– y encargado a Abraham Lers y Julien Beyma, ambos al servicio de Felipe IV. En cuanto a la iconografía, el pintor recoge el momento en el que Egeas, procónsul de la provincia romana de Acaya, encarceló y colgó de la cruz a san Andrés tras enterarse de la conversión al cristianismo de gran parte de la población de Acaya, entre ellos, su mujer. Durante su martirio nunca dejó de predicar y la multitud no tardó en amotinarse contra Egeas, quien trató entonces de liberar a Andrés, pero este se negó.

El martirio de san Andrés se une en el Museo Thyssen a otros cuadros del maestro holandés pertenecientes a la colección Thyssen-Bornemisza, como son La ceguera de Sansón, Venus y Cupido, Retrato de una joven dama con rosario y La Virgen con el Niño, santa Isabel y san Juan Bautista.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968 en el Museo Reina Sofía

Cartas a Ofelia / Crónicas franco-españolas 

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Cubamatinal/ Madrid 16 de diciembre de 2018.

Querida Ofelia,

París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968es una exposición organizada por el Museo Reina Sofía con la colaboración de la Comunidad de Madrid que acerca al público a la compleja escena artística desarrollada en la capital francesa tras la II Guerra Mundial y que recupera una destacada producción cultural a menudo olvidada por gran parte de la historiografía del arte.

Gracias a un representativo conjunto de más de cien artistas de diversas nacionalidades que abarcaron numerosos estilos y formatos (desde la pintura y la escultura al cine, la música o la fotografía) y más de 200 obras–muchas de ellas nunca vistas-, esta muestra arroja luz sobre la riqueza de esta etapa, sin duda crucial en el siglo XX.

A lo largo de los más de veinte años que componen la cronología abordada, París, ciudad que trataba de restablecer tras la devastación de la guerra la reputación que gozaba antaño como capital cultural del mundo, acogió en sucesivas oleadas a un amplísimo número de artistas de América, Europa, África y Asia. En 1965, por ejemplo, llegó a haber unos 4.500. Algunos ya estaban presentes mucho tiempo atrás, como Kandinsky o Picasso, pero otros muchos fueron llegando progresivamente huidos de sus países por motivos de discriminación racial, homófoba o de índole política o porque aspiraban a llegar a ser voces artísticas importantes gracias a los filtros críticos parisinos.

La amalgama de procedencias se refleja en la exposición, donde se pueden contemplar trabajos de hombres y mujeres de, por ejemplo, Argentina, Canadá, Chile, Cuba, EE.UU, Haití, México, Venezuela, Alemania, España, Italia, Finlandia, Hungría, Portugal, Rumanía, Rusia, Suiza, Argel, Sudáfrica y Japón, por citar algunos. Entre sus nombres figuran, entre otros muchos, los de Eduardo Arroyo, Jean-Michel Atlan, Anna Eve Bergman, Minna Citron, Ed Clark, Beaufor Delaney, Erró, Claire Falkenstein, Sam Francis, Herbert Gentry, Carmen Herrera,Vassily Kandinsky, Ida Karskaya, Ellsworth Kelly, Mohammed Khadda, John-Franklin Koenig, Roberto Matta, Pablo Palazuelo, Pablo Picasso, Jean-Paul Riopelle, Loló Soldevilla, Nancy Spero, Shinkichi Tajiri, RufinoTamayo, Chu Teh-Chun, Jean Tinguely, Maria Helena Vieira da Silva, Wols o Zao Wou-Ki.

Reconstrucción cultural de la “Ciudad de la luz”

 Atraídos por su legendaria historia bohemia, los recién llegados encontraron en los bares, clubes de jazz y estudios de París un aparente ambiente libre de prejuicios y de comportamientos académicos tradicionales. A cambio, estos creadores ofrecieron su participación y colaboración en la reconstrucción cultural de la ciudad, que seguía luchando por ser la abanderada del arte occidental.

Al mismo tiempo, la urbe fue espacio de intensos debates dentro de un contexto de profundas transformaciones, tanto a nivel local como internacional, con un nuevo orden geopolítico global que inaugura la Guerra Fría, la consolidación de la sociedad de consumo, los movimientos antimperialistas y anticolonialistas así como el fin de los grandes relatos de la modernidad.

Así, la ciudad recuperó en cierto sentido su condición de punto de encuentro privilegiado para la comunidad artística. Sin embargo, ya no tenía la centralidad mundial previa a la guerra. Su producción cultural distaba en gran medida de la imagen de unidad que se consolidaba al otro lado del Atlántico, en Nueva York, en torno al expresionismo abstracto, y que contaba con el beneplácito de amplios sectores de la crítica, el mercado y las instituciones que se hacían eco entonces de la rígida dialéctica de bloques antagonistas impuesta por la Guerra Fría.

En contraposición, los artistas en París rehuyeron de ese discurso unitario, evidenciando con su pluralidad de enfoques las tensiones, los conflictos y las disparidades de la época. De este modo, la defensa del realismo socialista convivió en los primeros años de posguerra con los debates entre abstracción y figuración -o entre distintos tipos de abstracción-, toda vez que el surrealismo adquirió una renovada relevancia con experimentos cercanos al automatismo.

A medida que avanzaba la década de los cincuenta, la guerra de Argelia (1954-1962) despertó la solidaridad de numerosos artistas que, unidos en la denuncia de la insostenible política colonial francesa, se enfrentaron a la censura y las sanciones con obras comprometidas y críticas. Sobresalieron también en esta época las propuestas de op art y cinetismo.

 Pero el mito de la Ciudad de la Luz quedó destruido en 1964 cuando el estadounidense Rauschenberg ganó el León de Oro en la Bienal de Venecia. Fue el final de una época, el final de la supremacía cultural parisina en el mundo. El ambiente artístico se politizó aún más y se volvió aún más crítico con la consumista y conservadora nueva sociedad francesa gaullista.

Por aquel entonces ya trabajaban en París una serie de autores singularmente críticos con los excesos del capitalismo y la nueva sociedad de consumo, y desilusionados por la falta de respuesta de las corrientes en boga: el expresionismo abstracto y el pop art. Su apuesta por una nueva figuración irónica y contestataria preparó el camino para el ilusionante clima de Mayo del 68, con el que se pone fin a esta muestra.

Todos estos fueron los escenarios en los que aterrizaron progresivamente, en sucesivas diásporas, los artistas foráneos llegados a la capital francesa y París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968 no sólo revela la vitalidad del mundo artístico de todo el periodo analizado, sino que destaca la relevante contribución y protagonismo de aquellos “inmigrantes”. No en vano, en el catálogo que acompaña la exposición, el comisario de la muestra, el canadiense Serge Guilbaut, hace especial énfasis en la siguiente cita pronunciada en 1945 por el crítico Michel Florisoone, “el genio francés necesita a los extranjeros para funcionar”.

El resurgir del arte tras la guerra

La muestra, que presenta en doce espacios y de manera cronológica la interesante mezcla de nacionalidades que realizaban prácticas artísticas similares, comienza con Kandinsky, que había fallecido en noviembre de 1944 tan solo dos días antes de la clausura, en la galería parisina L’Esquisee, de su última exposición individual.

Mientras, el Salón de Otoño de ese mismo año, conocido como el de la Liberación, homenajea a Picasso, que acababa de declararse comunista y a quien los nazis consideraron uno de los maestros del arte degenerado. Era un signo del retorno a la libertad que albergaba el anhelo por el renacimiento de las artes. Las obras mostradas por el malagueño, realizadas durante el conflicto, reflejaban en cierta manera el letargo en el que el artista, y también los franceses, habían esperado el final de la guerra. En El niño de las Palomas, de 1943, se percibe, por ejemplo, cierto escapismo del autor a la hora de retratar la despreocupación de sus propios hijos.

Ambos hechos, la desaparición de unos de los pilares del arte moderno y la coronación de un artista resucitado de entre las atrocidades de la guerra, inauguraron una etapa de optimismo con dos extranjeros que definieron simbólicamente el nuevo París.

Sin embargo, y aunque la reconstrucción estaba en marcha y la ciudad seguía manteniendo su reputación como capital internacional de la cultura, la siguiente sala da cuenta de cómo la situación no era ni sencilla ni homogénea.

Para preservar esa imagen de centro de referencia artístico, el establishment museístico y crítico apostó por un estilo ya en vigor durante la ocupación nazi, que consistía en combinar la esencia de artistas famosos del pasado como Alfred Mannesier, Roger Bissière o Jean Bazaine. Con esta tendencia convivían el realismo existencialista mostrado por Bernard Buffet en Tres desnudos (1949) o la realidad abstracta propuesta por Picasso en obras como La cocina (1948). Aunque era un contexto apasionante para la creación, el debate crítico, la división y el enfrentamiento estaban presentes y se repetirían desde otras posiciones en las siguientes décadas también.

Disensión y propuestas alternativas

En este clima de enfrentamiento y según sus tendencias políticas, los artistas franceses pugnaban entre sí a fin de establecer un ambiente artístico sólido basándose en diversos tipos de realismo o en las orientaciones de la Escuela de Paris, surgida en 1925 como respuesta al academicismo y en defensa de la idiosincrasia urbana.

Pero indiferentes ante esta disputa, algunos artistas extranjeros, como se muestra en la siguiente zona de la exposición, adoptaron fórmulas alternativas como el Art Brut de Jan Krizek o como la abstracción geométrica que experimentaron Carmen Herrera o Wifredo Arcay. El argelino Jean-Michel Atlan también era otro autor ajeno a la tradición, cuyo tipo de arte anunciaba una forma moderna de ver y sentir, con cierta influencia del surrealismo.

Y mientras que las instituciones mimaban a los artistas considerados grandes iconos nacionales de la reconstrucción, cualquier otra forma experimental se consideraba débil o peligrosa. Era el caso del holandés Bram van Velde o del alemán Wols, a los que las altas esferas no hacían el mínimo caso y quienes reflejaban en su pintura lo absurdo y la violencia imperante en el mundo. En contraste, otros autores más jóvenes, como el canadiense Jean Paul Riopelle, alrededor del cual se organizaba el grupo de escritura automática surrealista Automatista, se alejaban de la abstracción académica y del pesimismo de la posguerra.

 Más adelante, el visitante puede contemplar la creatividad de los trabajos realizados desde perspectivas plásticas bien distintas por los artistas ligados a la Galería Huit, un espacio creado en 1950 por un grupo de amigos de carácter multirracial como Al Held, Raymond Handler, Haywood Bill Riverso, entre otros, el originalísimo escultor japonés Shinkichi Tajiri, que participa en la exposición con la obra Lamento por Lady (para Billie Holliday), realizada en 1953 a partir de una trompeta de jazz. Algunos de sus trabajos en la ribera del Sena fueron captados por la fotógrafa suiza Sabine Weiss.

Con el fin de presentar el contexto y las posturas adoptadas por los artistas frente a la historia, la exposición incluye películas, periódicos, archivos y programas de radio y en un monitor de esta zona puede verse el film Las víboras (1955) del propio Tajiri, que documenta el ambiente artístico de la ciudad y su atmosfera bohemia.

¿De nuevo la ciudad del arte?

Otra película, Un americano en París (1951), de Vincente Minelli, da paso a un espacio donde encontramos a artistas como el español José García Tella, que estaba desencantado con el devenir social y político de la ciudad, a la que estaban llegando en la década de los años 50 multitud de turistas norteamericanos atraídos por las producciones de Hollywood que retrataban París como una metrópoli artísticamente abierta. En contraste, Tella describía en un estilo art brut la dura realidad de la vida cotidiana con imágenes sofocantes del Metro de París abarrotado de gente como aparece en La boca del metro, de 1953.

También pueden verse aquí obras coetáneas del estadounidense Sam Francis(Composición, 1950), de Eduardo Chillida (El espíritu de los pájaros I, de 1952) o de Claire Falkenstein (Sol # 4, de 1954), quien alcanzó gran éxito y fue descrita como la Jackson Pollock de la escultura. Otro español más, Pablo Palazuelo, aparece en esta sección con la obra Alborada, de 1952, en la que se observa el desarrollo de la tradición de la abstracción geométrica hacia espacios utópicos con construcciones más claras y equilibradas.

A continuación, la exposición se detiene en CoBrA (Copenhague, Bruselas, Ámsterdam), un grupo internacional creado en 1948 por artistas como Asger Jorno Karel Appelque predicaba la libertad mediante el deseo, la experimentación y la creación, todas las cosas que la crítica parisina tradicional ya no comprendía.

Su arte integraba la expresividad infantil y las formas primitivas para redescubrir la autenticidad con imágenes aterradoras a menudo cargadas de humor. El movimiento encontró cierto apoyo crítico en París al ser entendido como un proyecto esencial para conectar con la base alienada y controlada de la sociedad capitalista y para luchar contra la sociedad de consumo.

En plena reorganización del mundo del arte, la temática de la alienación fue abordada también por otros autores como el rumano Jean Isidore Isou que, con su deconstrucción del cine narrativo tradicional, se sumaba a la denuncia que muchos artistas extranjeros realizaban sobre la organización de la vida cotidiana por parte del poder en un París al que llegaban mieles de turistas para ver la belleza de la ciudad.

Nuevos planteamientos

En 1951 cerró la galería Huit, tomando el relevo la Galería Arnaud, un espacio que generó gran actividad y que llegó a ser un centro de debate internacional. John Koenig, promotor del proyecto junto a Jean Robert Arnaud, mostró allí sus obras y collages junto con pinturas de Ellsworth Kelly, Jeanne Copel, Luis Feitoo Ida Karskaya, que incorporaba objetos encontrados en sus trabajos. El objetivo era exponer obras de artistas abstractos de todo el mundo sin miedo a las voces tradicionales de París.

En funcionamiento hasta 1962, la galería y su revista Cimaise, sirvieron para alentar el análisis del arte abstracto, enfrentando diversos estilos y abriendo el camino a nuevas propuestas experimentales como las de Ralph Coburn.

Otra galería, la de Denise René, organizó en 1955 la exposición de abstracción geométrica Le mouvement, que abrió una nueva forma de concebir el papel del arte. En ella participaron reconocidos artistas como Marcel Duchamp y Alexander Calder, pero también otros jóvenes valores como Jean Tinguely o Víctor Vasarely, todos ellos interesados en el arte cinético y el op art.

En esos momentos, lo que se conocía como abstracción lírica o arte informal, un arte violentamente expresionista y considerado caótico por muchos, se había tornado hegemónico. Sin embargo, no se había logrado un estilo que representara el París de la modernidad.

 En ese ambiente trabajaban refinados artistas abstractos como Nicolas de Staël o Ed Clark. Y aunque puede que el mito se estuviera evaporando, la ciudad seguía atrayendo a nuevos artistas. Zao Wou Ki o Chun The-Chun introdujeron fascinantes grafías chinas en el nuevo planteamiento internacional toda vez que el público se mostraba entusiasmado con los típicos azulejos portugueses de Vieira da Silva, la monumentalidad de Anna-Eva Bergman, las formas del japonés Kumi Sugaio las obras abstractas, tensas y resplandecientes de Beauford Delaney.

Descolonización, fin del mito y optimismo

A medida que avanza la década de los cincuenta, las movilizaciones en favor de la independencia de los protectorados y colonias bajo dominio francés sacuden con fuerza a la comunidad creativa, implicando especialmente a los artistas de estos territorios como el argelino Mohammed Khadda.

La Guerra de Argelia (1954-1962) despierta la solidaridad de otros muchos autores que, unidos en la denuncia de la insostenible política colonial francesa, enfrentan la censura y las sanciones con obras comprometidas y críticas. Es el caso de la estadounidense Gloria de Herrera, el chileno Matta (Roberto Matta) con su desgarradora denuncia en lenguaje surrealista de la violencia estatal en La cuestión (1958) o los autores del mural colectivo que quedó oculto durante 23 años Gran cuadro antifascista colectivo (1960): los italianos Enrico Baj, Roberto Crippa, Gianni Dova y Antonio Recalcati, el francés Jean-Jacques Lebel y el islandés Erró(Guðmundur Guðmundsson).

La bohemia revivió también en París en esas fechas y artistas y escritores beatniks se congregaron allí para explorar nuevos caminos en el terreno de la autoexpresión. En ese mismo periodo, mientras surgía el Nouveau réalisme a partir de la emergente cultura consumista, algunos artistas como Nancy Spero producían una variante del realismo crítico en oposición al demasiado exitoso e individualista expresionismo abstracto y atacaban la reaccionaria cultura estadounidense desde un espacio de libertad donde podían ser críticos.

Ya en los años sesenta, en un contexto de intenso auge económico, acuden a París una serie de autores, como el argentino Antonio Berni (1963), de quien se puede ver su obra Juanito va a la ciudad, el estadounidense Larry Rivers (Dinero francés II, 1962) o españoles como Eduardo Arroyo con sus Los cuatro dictadores (1963), singularmente críticos con los excesos del capitalismo y, en concreto, con la nueva sociedad de consumo, manipuladora en su tendencia de espectacularizar la vida cotidiana.

Su crítica de la sociedad de consumo contemporánea era lo que diferenciaba el arte parisino del pop art estadounidense. Aunque a mediados de los 60 se criticaba a París por mostrar ya claros síntomas de haber dejado de ser el centro del arte moderno, la obra crítica producida por una nueva y amplia generación de artistas nacidos en el extranjero devolvía un optimismo que sería importante para la explosión crítica que avecinaba la revolución de 1968.

Con motivo de la exposición, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha editado un catálogo con un extenso artículo del comisario de la exposición, Serge Guilbaut, así como ensayos de Amanda Herold-Marme, Tom McDonough, Maureen Murphy, Isabel Plante y Kaira M. Cabañas. Además de reproducciones de las obras expuestas en la muestra, también incluye textos históricos de Charles Estienne, James Baldwin, Georges Boudaille, Michel Ragon, Michel Tapié, Julien Alvard, Herta Wescher, Alain Jouffroy, Pierre Restany, Gérald Gassiot-Talabot y Oliver W. Harrington.

Del 20 de noviembre de 2018 al 22 de abril de 2019. Museo Reina Sofía, Edificio Sabatini 1ª planta. Madrid. Comisariado : Serge Guilbaut. Coordinación: Soledad Liaño y Belén Díaz de Rábago.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

 

Editado en Francia el Tomo XXII de “Desde las Orillas del Sena”. N° 42 de la Serie Cartas a Ofelia

Cartas a Ofelia / Edición en Francia

 

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Foto : Inmueble del boulevard Haussmann.

Cubamatinal / París, 8 de noviembre de 2018.

Querida Ofelia:

Acaba de ser editado en Francia  mi libro de crónicas N° 42 de la Serie “Cartas a Ofelia” con el título de “Desde las orillas del Sena” (Tomo XXII). Contiene 88 crónicas escritas en español, francés e italiano en 510 páginas.

Puedes encontrar todas esas crónicas y los 42 libros en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, director de El Diario de la Marina, se pueden leer todas las crónicas en su sitio web https://eldiariodelamarina.com/ y también descargar gratuitamente en Google Drive cuarentaiún  libros que reúnen todas las crónicas que he escrito desde mayo de 1981 hasta octubre de 2018 en español, francés e italiano en  la siguiente  dirección:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc

Todos los libros se pueden encontrar también en el sitio web de Bibliocuba, gracias a su director don  Miguel Ángel García Puñales, historiador  y sociólogo cubano,  presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos):

https://bibliocuba.net/ediciones-bibliocuba/cronicas-coleccionables-libros-cartas-a-ofelia/

Desde Miami las ha publicado don Roberto A. Solera director de Cuba en el Mundo, en www.cubaenelmundo.com

 Desde las orillas del Sena. Tomo XXII. Número 42  de la Serie “Cartas a Ofelia” Depósito Legal, noviembre de 2018. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Editado en París, noviembre de 2018. Foto de  la portada: Inmueble del boulevard Haussmann.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

Disponible el Tomo XXII de “Desde las Orillas del Sena”. N° 42 de la Serie Cartas a Ofelia

Cartas a Ofelia / Tomo XXII de “Desde las Orillas del Sena”. N° 42 de la Serie Cartas a Ofelia

libro42
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Cubamatinal / Caliente como pan salido del horno y disponible para todos los usuarios de nuestro portal Bibliocuba y su semanario Cubamatinal, ¡Buenas Lecturas!

Por Miguel A. García 

Fort Pierce, Florida, 7 de noviembre de 2018/ CM/  Hace varios años, -algo más de doce para ser exactos- se inició la fructífera colaboración entre Cubamatinal (por entonces un diario digital que nacía el 17 de julio de 2006) y el Profesor (con mayúsculas) D. Félix José Hernández. 

El autor y su esposa (sentados) un día de invierno a las puertas de la Casa Natal de Miguel de Cervantes. De pie, al fondo el desarrollador y webmaster de Bibliocuba. Alcalá de Henares. España

Con el tiempo y el objetivo común de reflejar la realidad cubana -dentro y fuera de la isla- hemos fomentado una sólida amistad, basada en los mismos principios de respeto al prójimo y a sus ideas, así como a la Libertad; también con mayúsculas como suele mencionar en sus crónicas Félix José. 

Amigo lector: Encontrará Ud. en Cartas a Ofelia una gran fuente de conocimientos de gran variedad, actualización sobre la vida cultural fuera de Cuba así como vívidas descripciones de los numerosos viajes del autor en compañía de su esposa Marta. 

Si desea descargar todos los tomos de Cartas a Ofelia, pulse para enlazar  AQUÍ.


Ⓒ Felix Jose Hernandez (Sobre toda la obra)
Ⓒ Bibliocuba 2008-2018

 

Editado en Francia el Tomo XXI de “Desde las Orillas del Sena”. N° 41 de la Serie Cartas a Ofelia

Cartas a Ofelia / Libro N° 41 de la Serie 

portada libro 41

Cubamatinal / París, 3 de noviembre de 2018.

Querida Ofelia:

Acaba de ser editado en Francia  mi libro de crónicas N° 41 de la Serie “Cartas a Ofelia” con el título de “Desde las orillas del Sena” (Tomo XXI). Contiene 79 crónicas escritas en español, francés e italiano en 499 páginas.

Puedes encontrar todas esas crónicas y los 41 libros en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, director de El Diario de la Marina, se pueden leer todas las crónicas en su sitio web https://eldiariodelamarina.com y también descargar gratuitamente en Google Drive cuarentaiún  libros que reúnen todas las crónicas que he escrito desde mayo de 1981 hasta agosto de 2018 en español, francés e italiano en  la siguiente  dirección:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc

Todos los libros se pueden encontrar también en el sitio web de Bibliocuba, gracias a su director don  Miguel Ángel García Puñales, historiador  y sociólogo cubano,  presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos):

https://bibliocuba.net/ediciones-bibliocuba/cronicas-coleccionables-libros-cartas-a-ofelia/

Desde Miami las ha publicado don Roberto A. Solera director de Cuba en el Mundo, en www.cubaenelmundo.com

Desde las orillas del Sena. Tomo XXI. Número 41  de la Serie “Cartas a Ofelia”. Depósito Legal, agosto de 2018. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Editado en París, agosto de 2018. Foto de  la portada: Le Pont Alexandre III.

Te deseo un porvenir lleno de: paz, amor, salud y Libertad, en unión de tus seres queridos y… ¡Qué Dios te bendiga!

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

           

La Capilla Expiatoria de París

Cartas a Ofelia / Crónicas galas

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Luis XVI sostenido por un ángel, obra de Joseph Bosio.

 

Cubamatinal / París, 19 de octubre de 2018.

Querida Ofelia:

En 1814, al término de la Revolución y una vez restaurada la monarquía, el rey Luis XVIII (1814-1824)  se da a la labor de reavivar el recuerdo de la familia real.Manda trasladar los restos mortales de su hermano Luis XVI (1774-1793) y María Antonieta a la basílica de Saint- Denis y construye la capilla expiatoria donde antesestaba el cementerio de la Madeleine, en el mismo lugar en que el rey y la reina habían sido enterrados tras su ejecución en 1793. La primera piedra se coloca el 21 deenero de 1815, día del aniversario de la muerte de Luis XVI. El edificio se termina en 1826, reinando Carlos X (1824-1830).

Desde que acaba la Restauración, la capilla se convierte en un tema político clave que levanta pasiones por ser percibida como una herencia del Antiguo Régimen. Se la somete a una restauración parcial durante el Segundo Imperio y luego es amenazada en múltiples ocasiones, pero ninguno de los intentos de destruirla logra su objetivo. La capilla, obra del arquitecto Fontaine, pasa a ser clasificada como monumento histórico en 1914.

El pabellónmarca de manera imponente la primera estación de un recorrido solemne hacia el centro del monumento: la capilla no se ve desde la entrada. Antes lapuesta en escena era todavía más vistosa gracias a una avenida de cipreses que iba a terminar al pie de la escalinata. La fachada es una pared desnuda con una puerta monumental coronada por la réplica de un gran sarcófago cuyo frontón se recorta sobre el cielo. Grabada en un enorme cartucho puede verse la dedicatoria en que Luis XVIII manifiesta su voluntad de honrar con el edificio el lugar en que fueron enterrados Luis XVI y María Antonieta.

El vestíbulolleva al patio por un tramo de escaleras. Cada una de las paredes interiores está decorada con un arco de guirnaldas y coronas junto a los monogramas combinados de Luis XVI y María Antonieta. El sombrío pasaje con su bóveda de arista va a dar a la radianteluminosidad del jardín interior de la capilla.

El Campo Santoo cementerio es un jardín sobreelevado en que yacen los restos y los huesos del antiguo osario revolucionario, que antes se encontraba aquí, lo quehace del patio un lugar sagrado.

Lápidas simbólicas alineadas a los lados perpetúan la memoria de los guardias suizos caídos el 10 de agosto de 1792 cuando el rey fue arrestado en las Tullerías. Lacara frontal de cada estela está coronada por un reloj de arena alado. Los motivos del capullo de amapola, las ramas de ciprés y las ramas de roble que hay en lascoronas y las guirnaldas quieren decir que las víctimas de la Revolución pertenecían a todas las clases sociales.

Tras atravesar el peristilo, se nos revela el juego de la arquitectura interior gracias a la luz procedente de las aperturas cenitales de las cuatro bóvedas. Elartesonado cuadrado de la cúpula se opone al octogonal de las bóvedas secundarias. El dibujo que trazan las losas del suelo es un eco de la forma de la cúpula. Las pechinas de la cúpula principal ilustran cuatro temas religiosos en una composición muy simétrica: la Pasión, la Eucaristía, la Trinidad y las Tablas de la Ley. Losbajorrelieves son de François-Antoine Gérard, así como el tímpano del gran arco situado cerca de la entrada en que se representa el traslado de las osamentas de la real pareja a Saint-Denis.

Estatuas de mármol blanco(Luis XVI y María Antonieta). El primer grupo en el que aparece el rey sostenido por un ángel es obra de Joseph Bosio. El testamento de Luis XVI figura grabado en la placa de mármol negro del pedestal. Frente a él se halla la estatua realizada por Jean-Pierre Cortot que representa a la reina arrodillada ante la Religión. En el mármol aparece la última carta que escribió a Madame Isabel, hermana del rey. Estas obras fueron un regalo de la duquesa deAngulema y se instalaron tras la caída de los Borbones entre 1 834 y 1835: el culto al recuerdo de la pareja real había dejado de ser un deber nacional paraconvertirse en un asunto particular. Los candelabros de bronce dorado que hay en los nichos son de los cinceladores-fundidores Plantar y Delafontaine.

Puede accederse a la cripta ella gracias a las escaleras situadas al fondo de las capillas laterales. El altar de mármol negro con forma de tumba antigua marca ellugar en que yacía el rey antes de la exhumación.

Las galerías laterales cuentan con nueve tramos de arcadas. Situadas a un nivel inferior al del patio interior, éstas protegen las estelas funerarias murales.

La capilla a la que hoy bordea la plaza Louis XVI, creada en 1862 en el marco de la campaña urbanística de Haussmann, estaba antaño situada dentro de unpequeño jardín romántico.

Chapelle expiatoire. 29, rue Pasquier. 75008 Paris.

Horarios 

De octubre a marzo : los martes, jueves, viernes y sábados  de  10h-12h30  y de 13h30-17h.  De abril a septiembre : de martes a sábado  de 10h-12h30 y de 13h30-18h30.  La entrada termina  30 minutos antes de la hora del cierre.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.


© Félix José Hernández

© Cubamatinal ( Diseminacion y Paquetes Informativos)

El Museo del Prado lanza el micromecenazgo con motivo del Bicentenario

Cartas a Ofelia / Cronicas hispanas

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El tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza Simon Vouet. Óleo sobre lienzo, 107 x 142 cm. 1627 Madrid, Museo Nacional del Prado.

 

Cubamatinal / Madrid, 19 de septiembre de 2018.

El Museo del Prado pone en marcha su primera campaña de micromecenazgo para que toda la ciudadanía pueda participar de la adquisición de Retrato de niña de Simon Vouet con aportaciones de a partir de 5 €.

El Museo del Prado posee dos pinturas de este autor francés del siglo XVII, La Sagrada Familia con Santa Isabel, San Juan Bautista y Santa Catalina y El Tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza, y precisamente la mujer que representa la Belleza en esta última obra se asemeja mucho a la de la modelo del retrato, por lo que puede tratarse de la misma mujer en dos momentos diferentes de su vida.

La obra está expuesta en un espacio adyacente a la Sala de las Musas en un montaje museográfico que incluye textos informativos, una pantalla en la que se emitirán dos vídeos explicativos y una urna, y que contará con la presencia de un informador durante todo el horario de apertura al público.

Cómo colaborar La cantidad a recaudar es de 200.000€ y la aportación mínima de las donaciones de 5€. 

Las donaciones se podrán realizar presencialmente en el Museo y a través de la web institucional.

Presencialmente Las aportaciones serán recogidas en hucha situada junto a la obra expuesta en el espacio adyacente a la Sala de las Musas.   Las donaciones introducidas en la hucha podrán ser anónimas o nominativas, según lo desee el donante.

En caso de que el visitante desee vincular su nombre a su colaboración, deberá indicar sus datos en el impreso de autorización para la publicación de su nombre en el listado de donantes en la página web del Museo Nacional del Prado, e introducirlo en un sobre, facilitado al efecto por el Museo, junto a la cantidad que desee aportar. Posteriormente, deberá introducir el sobre en el interior de la hucha. 

El Museo informará a los visitantes que deseen facilitar sus datos que estos serán tratados de acuerdo al Reglamento General de Protección de Datos e incorporados a un archivo interno, destinado a la publicación de sus nombres en la web del Museo Nacional del Prado, como agradecimiento a las personas que han colaborado en la campaña de micromecenazgo.

En la hucha se podrán introducir aportaciones anónimas; en este caso no será necesario que el dinero donado sea introducido en un sobre.  

Para beneficiarse de las deducciones fiscales correspondientes en este caso (una deducción de hasta el 80% en la cuota íntegra del IRPF en donaciones iguales o inferiores a 150€ y del 35% a partir de dicha cantidad) la donación deberá realizarse a través de la web, mediante pago con tarjeta (VISA, MasterCard y American Express). En el caso de donaciones de más de 3.000 € se facilitará el contacto de Patrocinio (patrocinio@museodelprado.es). El certificado fiscal de la donación se remitirá por email una vez finalice la campaña.

 Esta iniciativa se podrá compartir a través de las redes sociales con el hashtag #súmatealprado

La obra. Retrato de niña con paloma. Esta obra posee un gran interés por su sobresaliente calidad y por la actitud sonriente y desenfadada de la niña, tan alejada de la seriedad habitual en los retratos de la época. Vouet es, junto a Claudio de Lorena y Nicolas Poussin, el más importante de todos los artistas franceses activos en Roma durante las primeras décadas del siglo XVII. 

 Este retrato corresponde a esa etapa italiana de su producción (1615-27), antes de su retorno definitivo a París, cuando su pintura se torna más académica.

 El Tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza Un viejo alado, personificación del Tiempo aparece caído junto a sus atributos, la guadaña y el reloj de arena. La Belleza le sujeta por los cabellos, mientras que la Esperanza le amenaza con el ancla que la identifica. El Tiempo es desafiado por el Amor, intercambiando sus papeles tradicionales. La representación del Tiempo fue una de las constantes del periodo Barroco, como imagen de la transitoriedad de la vida humana y de los valores que la gobiernan. Después de viajar a Constantinopla, Vouet llegó a Roma en 1614. Pintó en un estilo caravaggesco hasta volver a París en 1627, donde llegó a ser pintor de corte de Luis XIII de Francia. Con este tipo de obras introdujo la influencia del arte italiano en la Francia de Luis XIII.

 Simon Vouet (París, 1590 – París, 1649) En el curso de una larga estancia en Italia (1612-27), entró en contacto con las corrientes más representativas de la pintura italiana contemporánea: se interesó por el naturalismo caravaggista, por la pintura boloñesa de Reni y del Guercino, y por el cromatismo veneciano. Nombrado Príncipe de la Academia de San Lucas en 1624, recibió encargos de toda Italia y realizó unos retratos sorprendentes, a veces más grandes que el tamaño natural. De regreso a Francia, fue uno de los propagadores de las novedades italianas, adaptadas al gran estilo decorativo de la corte de Luis XIII y a las ideas estéticas de esta sociedad, atada a una belleza elegante y aristocrática, y pasó a una manera más clara. Dirigió un taller muy importante, dominando la escena artística parisina hasta su muerte, y su posición fue apenas alterada por la corta estancia de Poussin. A Vouet se le deben los admirables cartones para tapiz realizados en los talleres del suburbio Saint Marcel. Su brillante colorido y sus figuras de formas simples sobresalen en las composiciones de grandes decorados, en los retablos de iglesias parisinas. Sus dibujos recuerdan a veces los venecianos de Correggio y su pintura supo crear una síntesis del barroco italiano y francés.

 Recuperando la historia Con esta primera campaña de micromecenazgo y durante la efeméride de su Bicentenario, el Museo del Prado celebra los 100 años de la adquisición por suscripción popular de La Virgen del caballero de Montesa del pintor Paolo de San Leocadio. 

A raíz de la propuesta de Horacio de Echevarrieta, naviero de Bilbao, dispuesto a adelantar las 100.000 pesetas que costaba la obra y a donar 10.000 pesetas en el caso de su adquisición, el 10 de julio de 1919 el Patronato del Museo decide convocar una suscripción pública con la que se logra reunir la cantidad de 75.490 pesetas. El Patronato abonó el resto del dinero hasta completar el total, haciendo posible su adquisición.

Un gran abrazo desde nuestra culta y querida Madrid,

Félix José Hernández.

 

Auto de fe de los nuevos inquisidores

Cartas a Ofelia/ Crónicas cubanas

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Quema de libros llevada a cabo por los nazis, el 10 de mayo de 1933 en La Plaza de la Ópera de Berlín.

Cubamatinal/ París, 2 de julio de 2018.

 Querida Ofelia:

“Allí donde se queman los libros se acaba por quemar a los hombres”. Heinrich Heine

 ¿Quién lo hubiera podido imaginar en pleno siglo XXI? La Historia se repite. La cacería de brujas y las obras de los herejes son destruidas.

 

En el año 1184 la Iglesia católica decidió que había que condenar a los herejes a la hoguera, así el cuerpo no podría resucitar para estar presente en el Juicio Final.

La Santa Inquisición quemó a muchos. Según el historiador Hernando del Pulgar, solo en la actual España fueron quemadas unas dos mil personas en 1490, bajo el reinado de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla… ¡Los Reyes Católicos!

En el siglo XX las bombas incendiarias lanzadas desde unos  600 aviones aliados sobre Hamburgo y Dresde, ciudades donde ya solo quedaban mujeres, niños y ancianos, provocaron un gigantesco Auto de fe, donde murieron quemadas unas 300 000 personas.

Y ahora en pleno siglo XXI los nuevos inquisidores del ghetto, los monopolizadores de “la verdad”, destruyen las obras de artistas que cometen el “pecado” de no  compartir sus opiniones o hacer disfrutar de su arte a las personas que viven en Cuba.

A continuación te reproduzco un mensaje que publicó al respecto en su página de Facebook, mi hermano desde Italia:

“La intolerancia y la llamada intransigencia las lleva el cubano en el DNA a fuerza de tanto oírlo día a día por todos los medios imaginables en Cuba. ¿Por qué motivo no puede el cubano que vive en la isla escuchar y ver a Laura Pausini? ¿Por qué esos que están afuera abanderando la intolerancia hacia la Pausini no tuvieron lo que habría que tener para protestar públicamente en Cuba cuando venía un cantante del este de Europa a Cuba y nos lo daban por todos los medios habidos y por haber como la medicina para el catarro? No por favor, es muy fácil hablar desde afuera.

Me fui de Cuba y no ‘tuve lo que hay que tener’ para sublevarme, como la inmensa mayoría de los casi tres millones de cubanos que vivimos afuera. Me prohibieron la música extranjera y me quedé callado como todos los cubanos que hoy gritan e insultan a la Pausini en el extranjero.

La directora del preuniversitario del Vedado nos cortaba las patillas a los varones y descosía los dobladillos a las hembras y nos quedábamos callados. Oíamos la WQAM de Miami y la KAAY de Little Rock con su famoso Beaker Street der Clyde Clifford a medianoche por la onda media repleta de interferencias, con miedo a que se supiera que oíamos esas emisoras. Nos quitaron la música en inglés y me quedé callado, me prohibieron a Julio Iglesias, a José Feliciano, a Luis Aguilé, a Roberto Carlos, y nunca supe por qué me los quitaron, y me quedé callado, como la inmensa mayoría de los cubanos.

Me alegré cuando Billy Joel, Rita Coolidge, Roberta Flack, el grandísimo Gipsie Gillespie, cuando vinieron una noche a cantar a Cuba en el teatro Mella, antiguo Rodi, en la calle Línea, y pude entrar porque trabajaba entonces en el Ministerio de Cultura, y me alegré, canté y bailé. Me alegré cuando vino Sergio Endrigo al Festival de Varadero 67, cuando vinieron Los Mustang, cuando vino Massiel entonces, cuando vino Serrat, en fin, me alegré cuando supe que vendrían los Rolling Stones, quienes me habían sido prohibidos cuando era joven, tenía pelo negro y ganas de bailar.

Si nunca protesté públicamente en Cuba y simplemente traté de sobrevivir hasta que me subí al avión para siempre con mis hijos y mi esposa, lo menos que puedo hacer es respetar a todo el que se inmoló literalmente y lo hizo. Opté como la inmensa mayoría por callarme e irme, para que quien ama aquello estuviera a sus anchas y feliz a su manera, pues yo necesitaba pensar, opinar, expresarme y respirar otros aires, era lo que me faltaba en nuestro país.

No me fui de Cuba por tener pitusas o vaqueros, pues nada de eso me faltaba. ¿Por qué motivo tendría que llenarme ahora la boca para gritar, para aplaudir la destrucción de discos, para insultar a una cantante italiana que es una persona decente, valiosa estrella del pop en el mundo? ¿Por qué razón tendría que aplaudir la prohibición de cosas y más cosas a los cubanos que viven en Cuba? Me alegra mucho, muchísimo que los cubanos que viven en Cuba hayan podido ver a Laura Pausini, quien desde muy joven siempre había soñado con cantar en nuestro país, que es nuestro, que se sepa, para los que están dentro y para los que están fuera de él. Dudo que muchos de los que gritan de ese modo hoy en día desde el extranjero tendrían “lo que hay que tener” para coger un avión de los tantísimos que viajan día a día a Cuba desde los Estados Unidos para manifestar de ese modo en las calles de La Habana.

Me da vergüenza, sabiendo que Laura es una persona decente, que se haya levantado esta nube de polvo en torno a su presencia en Cuba. Estoy muy feliz al ver que ha abrazado nuestra querida bandera, que es de todos los cubanos. Es un espectáculo amargo y repugnante el que vimos ya con los discos aplastados en plena calle en Miami, lo cual demuestra ante el mundo civilizado solamente una ignorancia abismal, y punto, es horrible que ese espectáculo haya llegado hacia todas las televisiones del mundo, qué pensarán de los cubanos.

Gracias a Dios, lo único que comparto con esas personas es el lugar de nacimiento, pues no se puede decir ni el idioma, pues muchos de ellos ya el español que hablan da hasta pena, amén de la horrenda ortografía, digna de la más profunda ignorancia e incultura. Es una caricatura de la Noche de Cristal del nazismo alemán contra los hebreos, es una macabra repetición de las quemas de libros por los fascistas, no hay palabras para describir una vergüenza de tal envergadura, gravísima vejación a la cultura.

Me horroriza pensar que el pensamiento del Maestro, José Martí sea pisoteado de modo infame. Recuerden, si les queda algo de cerebro, que el Maestro murió en Dos Ríos soñando con una Cuba CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS. Realmente me entristece la idea de que tal intolerancia y barbarie sea el futuro que la vida prepare para Cuba. Ninguna persona decente podría sentir placer al ver semejante derrumbe, que Dios nos ampare.” Juan Alberto Hernández

Como alquilar una pequeña aplanadora no debe de ser muy económico, me pregunto si llegará el momento en que se utilizarán unas botellas de alcohol y fósforos, para realizar un espectacular Auto de fe en plena calle Ocho, con la quema de libros de escritores que no les sean de su agrado a los nuevos inquisidores. Las imágenes que serán vistas en los noticieros de las televisiones europeas, seguirán confirmando la ya  detestable y falsa fama de los cubanos exiliados, creada por esta minoría intolerante.

Pero al igual que pasó con el desfile de Chanel en el Paseo del Prado de La Habana. Quizás me quede esperando, pues si las damas cubanas no llevaron a la calle Ocho sus trajes, joyas, pieles, perfumes, carteras, etc.,  de la lujosa marca gala, para ser destruidos por la aplanadora, creo que los amantes de la gran literatura, tampoco llevarán sus libros a la hoguera.

A los nuevos inquisidores, para la gran hoguera,  solo les quedaría la posibilidad de comprar en ediciones de bolsillos obras de:

Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Garcؙía Lorca, Jean-Paul Sartre, Françoise Sagan,  Marguerite Duras, Simone de Beauvoir, Emile Zola, Louis Aragon, Jules Michelet, Charles Péguy, André Malraux,  Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Octavio Paz, Miguel Angel Asturias, Leonardo Padura, Gabriela Mistral, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Pablo Neruda, Sibilla Aleramo, Giuseppe Bartoli, Giorgio Bassani, Piero Calamandrei, Giovanni Capuzzo, Giuseppe Colzani, Franco Fortini, Alfonso Gatto, Natalia Ginzburg, Egidio Meneghetti, Velso Mucci, Pier Paolo Pasolini, Micu Pelli, Giorgio Piovano, Salvatore Quasimodo, Raffaello Ramat, Gianni Rodari, Umberto Saba, Edoardo Sanguineti,RoccoScotellaro, Girolamo Sotgiu, Pietro Tajetti, Giuseppe Verduci, Renata Viganò, Paolo Volponi Alberto Moravia, Elsa Morante y un largo etc.

Ahora bien, no estoy seguro de que estos señores encuentren libros de estos autores en el ghetto, donde dudo de que haya librerías. Tendrían que viajar a los EE.UU., a ciudades cultas como: Boston, New York, San Francisco, Washington, Filadelfia, etc. Lo cual encarecería el costo del Auto de fe.

Claro, me he limitado solo a algunos escritores, a los cuales se podrían añadir: periodistas, pintores, escultores, arquitectos, bailarines de ballet, cantantes  de ópera, músicos, directores y actores de cine, etc.

Si estos señores leyesen alguno de los libros de estos grandes autores, quizás lo podrían salvar de la hoguera o la aplanadora.

¿Tendremos aplanadoras y/o Autos de fe para rato?  ¿Acaso el resto de los cubanos exiliados no se percatan de que estos señores siguen dañando la imagen de todos nosotros en el mundo y que por lo tanto le hacen el juego al régimen cubano?

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández


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