El Niño de Elche. Auto Sacramental Invisible en el Museo Reina Sofía

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

Foto de Joaquín Cortés / Román Lores. Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía

Cubamatinal / Madrid, 8 de octubre de 2020.

Querida Ofelia;

En el marco del programa Fisuras, el Área de Colecciones del Museo Reina Sofía ha emprendido, junto con Niño de Elche (Francisco Contreras, Elche 1985), el proyecto Auto Sacramental Invisible. Una representación sonora a partir de Val del Omar. La propuesta concebida por el artista ilícita no se inspira libremente en la obra Auto Sacramental Invisible realizada a principios de la década de los 50 del siglo pasado por José Val del Omar (Granada, 1904 -Madrid, 1982),uno de los autores fundamentales de la Colección del Museo. El resultado final incorpora, en una compleja síntesis, componentes teatrales y musicales que, en la interpretación propuesta por Niño de Elche se manifiestan a través de una pluralidad de voces que se orientan simultáneamente tanto hacia la España de 1952 que vio nacer la obra original, como a este año 2020 en que el Museo Reina Sofía acoge, en primicia, su presentación en el Espacio 1 del edificio Sabatini hasta el próximo mes de abril.

Niño de Elche es uno de los artistas más heterodoxos del panorama cultural nacional. Reconocido por su faceta principal como cantante, su trabajo engloba la búsqueda de nuevas propuestas para conseguir aunar disciplinas tan dispares como el flamenco, la performance, la música electrónica o el rock. De ahí sus colaboraciones con bailaores como Israel Galván, grupos de rock instrumental como Toundra o bandas tan representativas como Los Planetas, con los que creó el grupo “Fuerza nueva”. Actualmente está inmerso en un proyecto global basado en la investigación del legado sonoro de Val del Omar, del que ésta relectura personal que presenta en el Reina Sofía es una parte destacada.

Origen del Auto Sacramental Invisible de Val del Omar

En el año 1949 Val del Omar comienza a componer el Auto Sacramental Invisible a modo de instalación sonora, y en 1952 se presenta de manera parcial en el Instituto de Cultura Hispánica (ICH). Concibe este dispositivo en perfecta articulación con un elaborado guion que distribuye minuciosamente el sonido (voces, músicas, ruidos diversos…) a través de más de una decena de altavoces, lo que supone una propuesta artística con un desarrollo tecnológico muy avanzado para la época. Además, se considera como una suerte de «eslabón perdido» dentro de la evolución estética de su obra. “Desde el año 2014 vengo entablando diferentes acercamientos a la obra siempre inacabada y, por ende, abierta de Val del Omar. Aproximaciones que en su mayoría fueron formalizadas como improvisaciones vocales inspiradas en la rítmica visual generada, sobre todo, de sus variados y valiosos ejercicios fílmicos registrados en formato Super-8. En cambio, y a lo que se refiere a mi desbordamiento vocal y sonoro, mi práctica consistía en diversos intentos o ensayos de mimetizar las bandas sonoras valderomarianas con la maquinaria de mis voces, lo que podría ser considerado como una experiencia cíborg”, explica Niño de Elche.

El Auto supone la culminación de los experimentos en electroacústica (el almacenamiento, la amplificación o transformación, y la repetición del sonido a partir de medios eléctricos) a los que Val del Omar dedicó buena parte de la década de los años cuarenta, e introduce algunas de las preocupaciones que marcarán su producción cinematográfica durante las siguientes décadas. Esta obra ayuda a explicar el salto entre el joven cineasta y fotógrafo cercano al realismo documental y vinculado a las Misiones Pedagógicas, y el Val del Omar ya plenamente cinemista, abstracto y poético que a partir de 1954 presentará, con su Aguaespejo granadino, ese “opus magnum” que es el Tríptico elemental de España.

Contextualización histórica

El montaje final que se puede ver ahora en el Reina Sofía consta de dos partes bien diferenciadas. Por un lado, una primera sala de contextualización histórica y documental alrededor de la creación del Auto Sacramental por parte de Val del Omar, de la que se ha encargado Lluís Alexandre. Se exhiben dos páginas de uno de los cuatro guiones que hizo el artista con notas y apuntes a mano que intentaban explicar de manera concreta como había que articular la voz para conseguir la tonalidad deseado “acto primero: voces resonantes con un tono envolvente” son algunas de las frases que se pueden leer en sus guiones. Pero como reconoce Niño de Elche “sus metáforas poéticas son imposibles de llevar a la realidad, de ahí que haya hecho una reinterpretación libre”.

Continuando el recorrido de esta sala encontramos invitaciones de aquella presentación del año 1952, fotografías de la revista del ICH de cuando se inauguró el edificio, los libros que tenía Val del Omar relacionados con asuntos del sonido y la música(Ciencia y música), patentes de marca de varios inventos que realizó o los documentos que muestran los encargos que hizo para Radio Nacional de España, donde trabajó entre 1946 y 1949.También vemos material gráfico que demuestra la importancia que tuvo para la difusión de la propaganda política la utilización del sonido.

Este primer espacio expositivo nos explica además, cómo funcionaban las Misiones Pedagógicas de la época en la parte relacionada con el sonido, de las que formó parte el creador granadino. Los integrantes de las Misiones iban a los pueblos con material para poder reproducirla música y las canciones populares con el fin de acercar ese acervo cultural a todo tipo de públicos. Para ello utilizaban un gramófono que indistintamente servía para escuchar la música o para grabar la manera de hablar de los habitantes que visitaban.

El Auto Sacramental reinterpretado por Niño de Elche

El segundo espacio es la instalación sonora que ha realizado Niño del Eche a partir del trabajo de Val del Omar. Los Auto Sacramentales son piezas de teatro de temática religiosa de un solo acto que en el siglo XVII estuvieron muy de moda. Por lo general, la gente era analfabeta y los Autos eran utilizados para narrar la vida y milagros de los personajes religiosos. Autores tan significativos como Calderón de la Barca tienen varias obras de este estilo, y de hecho Val del Omar, recurre a La vida es sueño de Calderón o a escritos de Federico García Lorca como referencias para su composición

Niño de Elche y su equipo han partido de los guiones originales de Val del Omar para hacer una relectura y crear su propia versión de aquella pieza. No hay referencias de la parte musical de la presentación parcial que hubo en el año 1952 en el ICH, por lo que ha actuado con total libertad para incluir versos suyos o frases que aparecen en los guiones y que ha readaptado: “alégrate del dolor y del placer” es una frase que está en el guión original, y que el artista ilicitano canta.

A la hora de acometer la escenografía, Lluís Alexandre se ha inspirado en lo que se cree que fue la puesta en escena del ICH: “Al entrar en la instalación, -explica Lluís- el visitante descubrirá una estructura alámbrica colonizada por marañas de cables, focos y bombillas empalmados con regletas y enchufes. De esta estructura cuelgan quince altavoces (en los guiones originales se hablaba de 12), cuyos pabellones se precipitan desafiantes sobre el visitante, como hicieran los altavoces militarizados de La Voz del Frente o del Circuito Perifónico. Ornamentados con bombillas de feria, los altavoces se transforman en lámparas votivas”.

Se cree que la representación del año 52 en el Instituto fue similar a la de un montaje teatral, de ahí que, para favorecer la sensación de estar asistiendo a una representación escénica, en la sala se han dispuesto dos hileras de cuatro butacas para que el espectador pueda sentarse, aunque la idea de Niño de Elche es que el visitante pueda también deambular por la sala y se deje envolver por la instalación sonora y el montaje de luces.

Lo que sí se sabe de la puesta en escena en el ICH es que allí había una gran cortina alrededor del escenario, y esa gran cortina se ha transformado en el Museo en una tela negra de grandes dimensiones que envuelve toda la sala con un estampado de decoración vegetal y animal inspirada en los motivos de los jardines de la Alhambra de Granada. Otro de los elementos decorativos de estas grandes telas se inspira en la bomba nuclear. Val del Omar estaba obsesionado con este dispositivo, por lo que el equipo creativo ha decidido que estas telas rematen su decoración con la simulación de las imágenes de manchas térmicas nucleares.

FECHAS: 7 de octubre de 2020 / 26 de abril de 2021

LUGAR: Edificio Sabatini. Espacio Uno

ORGANIZACIÓN: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

PROYECTO: Francisco Contreras (Niño de Elche)

EQUIPO COLABORADOR: Miguel Álvarez-Fernández en el guión, diseño sonoro y producción musical; Lluís Alexandre Casanovas Blanco en la contextualización histórica, guión y diseño arquitectónico; Carlos Marquerie y David Benito en la iluminación y Juan Andrés Beato en la ingeniería del sonido.

COORDINACIÓN: Almudena Díez.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

El Museo del Prado prorroga “Reencuentro”

Cartas a Ofelia/ Crónicas hispanas

Años ’30

Cubamatinal / Madrid, 7 de septiembre de 2020

Querida Ofelia:

El Museo Nacional del Prado ha programado la prórroga de la exposición “Reencuentro”, que, desde su apertura, el 6 de junio de 2020, y en ausencia de turismo internacional, ya han visitado cerca de 150.000 personas, en un 75% procedentes de la Comunidad de Madrid, con el fin de ampliar la posibilidad de disfrutar de este montaje excepcional que reúne buena parte de las obras más emblemáticas de su colección a lo largo de la Galería Central y sus salas adyacentes. Además, el día 14 de octubre está prevista la apertura de “Invitadas” la primera exposición que, realizada primordialmente con fondos del propio Museo Nacional del Prado, aborda el papel de la mujer en el sistema español de arte en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX. A través de un recorrido estructurado en dos grandes ámbitos, permite, en primera instancia, reconocer la imagen de la mujer que el Estado legitimó mediante premios, exposiciones y museos, así como el lugar que ocupaba en la sociedad. Por otro lado, se sigue trabajando en la reapertura progresiva de los espacios del Museo Nacional del Prado en función de la evolución de la situación y de las recomendaciones y protocolos de actuación que establezcan las autoridades competentes.

“Reencuentro”. Una experiencia única

El montaje, compuesto por más de 250 obras, sigue una ordenación preferentemente cronológica, desde el siglo XV a los albores del siglo XX, pero dada su excepcionalidad, diluye la tradicional distribución por escuelas nacionales y plantea diálogos entre autores y pinturas separados por la geografía y el tiempo; asociaciones que nos hablan de influencias, admiraciones y rivalidades y señalan el carácter profundamente autorreferencial de las colecciones del Museo del Prado.

Carlos V y el Furor de Leone y Pompeo Leoni, excepcionalmente desprovisto de su armadura y representado desnudo como un héroe clásico, da la bienvenida al visitante conduciéndole a la Galería Central, en cuya antesala (sala 24), le esperan dos de las obras más importantes del museo: El descendimiento de Van der Weyden y La Anunciación de Fra Angelico. Se accede a continuación a un primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), con obras del Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, entre otros grandes artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII.

Los retratos de Tiziano de los primeros Habsburgo, presididos por Carlos V, a caballo, en Mülhberg, permanecen en el corazón de la Galería Central (sala 27) frente a dos de la Furias, que flanquean el acceso a la Sala XII. Pocas veces este espacio emblemático del Prado ha merecido con tanta justicia el título de sancta sanctorum del museo. La reunión por primera vez, desde al menos 1929, de Las Meninas y Las Hilanderas, junto a un emocionante “retablo” integrado por los bufones de Velázquez y retratos, escenas religiosas y grandes filósofos procuran uno de los momentos más emocionantes de la visita.

La parte final de la Galería (salas 28 y 29) acoge la pintura religiosa y mitológica de Rubens, esta última con un guiño a Tiziano a través de su Dánae y un vibrante diálogo entre los Saturno de Rubens y Goya, y dota a Las Lanzas de Velázquez de un nuevo contexto mediante su inclusión entre los retratos ecuestres de El duque de Lermay El cardenal infante don Fernando.

En las salas del ala norte que flanquean la Galería (salas 8B, 9B y 10B), Ribera y el naturalismo español -con Maíno y Zurbarán-conviven con el europeo (Caravaggio y Latour), como lo hacen Clara Peeters y los bodegonistas españoles coetáneos. El Greco, por su parte, lo hace con Artemisia Gentileschi y puede apreciarse reunida la labor de retratistas como Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y Antonio Moro.

La zona sur (sala 16B) acoge la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo y Cano como principales protagonistas, junto a artistas contemporáneos de la escuela francesa, como Claudio de Lorena, y flamenca, como Van Dyck.

El punto de fuga de la Galería Central converge en la sala 32 con La familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo de Goya, que se exponen en paredes enfrentadas. El maestro aragonés, tras mostrar su actividad como retratista (salas 35 y 36) abre sus brazos con El perro semihundido a artistas del siglo XIX.

Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)”

Esta exposición tiene como objetivo reflexionar sobre el papel de la mujer y los diferentes roles que desempeñó en el sistema artístico español desde el reinado de Isabel II hasta el de su nieto Alfonso XIII, explorando de forma transversal distintos aspectos de este sistema artístico. Por eso, la selección de piezas abarca obras de todas las disciplinas artísticas: pintura, pero también escultura, dibujo, grabado, fotografía, miniatura, bordado y cine.

Con gran cariño y simpatía desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

Editado en Francia el Tomo XXVIII de “Desde las Orillas del Sena”. N° 49 de la Serie Cartas a Ofelia

Cultura / Cartas a Ofelia

Cubamatinal / París, 20 de agosto de 2020.

En este libro Desde las Orillas del Sena Tomo XXVIII, N° 49 de la Serie Cartas a Ofelia. Sus 507 páginas comprenden 101 crónicas en español, francés e italiano.

Lo dediqué a Carmita Pérez y Miguel García, los que forman parte de mis más bellos recuerdos de infancia.

Puedes encontrarlo, así como también todas las crónicas y libros anteriores en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, director de Españoles de Cuba, se pueden leer todas las crónicas en su página web: https://espanolesdecuba.info/

Se pueden descargar gratuitamente en Google Drive todos los libros que reúnen las 7.048 crónicas que he escrito desde mayo de 1981 hasta agosto de 2020, en español, francés e italiano en la siguiente dirección:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc

Todos los libros se pueden encontrar también en el sitio web Hemeroteca de Cubamatinal, gracias a su director don Miguel Ángel García Puñales, historiador y sociólogo cubano, presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos):

https://cubamatinal.net/hemeroteca/hemeroteca-cartas-a-ofelia/

Desde Miami las ha publicado don Roberto A. Solera director de Cuba en el Mundo, en: www.cubaenelmundo.com

Don Guillermo Milán Reyes y su señora doña Eva Beffrage, representantes en Suecia de UNPACU (Unión Patriótica de Cuba), han publicado numerosas de estas crónicas desde Estocolmo en:

http://www.cubademocraciayvida.org

Desde las orillas del Sena. Tomo XXVIII. Número 49 de la Serie “Cartas a Ofelia”. Depósito Legal, agosto de 2020. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Editado en París, agosto de 2020. Foto de la portada: París, el autor en París.

Félix José Hernández.

Mi madre siempre sembró Amor, la de Silvio sigue sembrando odio más feroz

Cartas a Ofelia / Crónicas cubanas

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Cubamatinal París, 10 de mayo de 2020.

Querida Ofelia,

Hoy se celebra el Día de las Madres. Recuerdo que mi madre ponía sobre el pecho de mi hermano y el mío un botón de rosa roja ese día. También como un señor que vivía al doblar de la esquina de mi casa en el terruño caribeño de Camajuaní, salía ese día vestido con guayabera blanca de lino, lazo, sombrero de Panamá y una gran rosa roja en la solapa. Aquello desataba las críticas de los que lo conocían ya que nunca se había ocupado de su madre.

Un viejo amigo me envió el enlace para que pudiera escuchar la canción en la que el “compañero” cantautor oficial del régimen cubano Silvio Rodríguez, le pide a su Madre: “que su nostalgia se vuelva el odio más feroz“.

Para él su Madre es la Patria (Castro) y la Revolución. Me pregunto cuántas decenas de miles de madres cubanas siguen sufriendo a causa de La Madre de Silvio. Sus hijos fueron a parar a los campos de las U.M.A.P y a las cárceles. ¿Cuántos de sus hijos han perdido la vida por tratar de dar la Libertad a nuestra sufrida Patria? ¿Cuántos habrán muerto torturados y asesinados por los que consideran a tu Madre como la de ellos Silvio? ¿Cuántos han sido fusilados o han muerto en el Estrecho de la Florida tratando de llegar a Tierras de Libertad? ¿Cuántos murieron cuando fueron enviados como “carne de cañón” a las guerras africanas en Angola y Eritrea, a las guerrillas de la América Latina e Indochina?

Silvio, mi madre fue símbolo de Amor, su gran nostalgia nunca se convirtió en el odio más feroz como tú le pides a la tuya. No hay calificativo en la lengua de Cervantes que pueda designar a alguien que quiera sembrar el odio en el corazón de las madres.

Un gran abrazo desde París con gran cariño,

Félix José Hernández.

 

Visitas virtuales en español a las obras de arte españolas en los Uffizi

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

 

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Ilustración: La Virgen con el Niño y el rosarioBartolomé Esteban Murillo.

Cubamatinal / Florencia, 18 de abril de 2020

Las colecciones de los Uffizi serán comentadas en idioma español por trabajadores del museo. El Director Schmidt: “Damos voz a las obras de los artistas españoles atesoradas en nuestra Galería y abrimos las puertas de la colección española del Renacimiento y del Barroco más significativa fuera de España”

Obras producto de la paleta de Murillo, El Greco, Velázquez, Goya y otros hablarán en español a los amantes del arte.

Domingo 19 de abril, el tour virtual #uffiziencastellano en el canal uffizigalleries de Facebook comienza en la Sala de Marte al interno de la Galería Palatina de Palacio Pitti con Alejandra Micheli, lengua madre española y asistente del Museo. Describirá la Virgen con el Niño realizada por Bartolomé Esteban Murillo al año después de la epidemia de peste que en el 1649 mató en Sevilla (ciudad natal del pintor) más de 60 mil personas (el 46% de la población de la ciudad).

Además en la Sala de Marte – que era parte de los aposentos del Gran Duque Fernando II de Medici – está expuesta la Virgen con el Niño y el rosario, también de Murillo.

Las visitas virtuales en español (con subtítulos en italiano) de la Galería de los Uffizi van a continuar en las próximas semanas con las obras de los pintores del 1500 Alonso Berruguete, El Greco, y de otras de las figuras más representativas de la pintura española durante el “Siglo de Oro” junto a Murillo: Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán y Jusepe de Ribeira. Del 1700 y 1800 se podrán apreciar tres extraordinarias obras de Francisco de Goya y Lucientes.

Estos son algunos de los artistas españoles cuyas obras están custodiadas en la Galería de los Uffizi: entre otros se encuentran pinturas de Fernando Yáñez de la Almedina, Antonio de Pereda, Sánchez Coello Alfonso y Luis de Morales. En el Gabinete de dibujos y estampas de la Galería, se encuentra además la colección de diseños españoles más grande del Renacimiento y del período barroco fuera de España.

El Museo amplía con Facebook su propia oferta digital y su presencia en la redes sociales, que se suma a los ya existentes account Twitter e Instagram (este último ha superado los 460 mil seguidores y donde todos los días se publica un nuevo post comentado en italiano y en inglés). En el sitio web oficial existe una sección dedicada a las muestras virtuales que ofrecen puntos de vista sugestivos y imágenes en alta definición de las obras expuestas en la Galería con comentarios en italiano ( https://www.uffizi.it/mostre-virtuali ) y en inglés ( https://www.uffizi.it/en/online-exhibitions ).

En este mes de restricciones hemos continuado a pensar a nuestros visitantes – comenta el director de la Galería de los Uffizi, Elke Schmidt – y en como acercarnos a todos los amantes del arte. Por éste motivo estamos multiplicando las iniciativas en nuestras redes sociales y ampliando nuestra página web. Valorizamos el arte a través del idioma que identifica una cultura y su pueblo. Hemos decidido iniciar con España, en homenaje al país europeo que en estos tiempos difíciles comparte, más que otros, con Italia la tragedia del Covid-19. Por otra parte, no debemos olvidar una significativa relación histórica con nuestra ciudad: una de las figuras mas carismáticas de la historia de Florencia, la hija del virrey español, Eleonora di Toledo, era la esposa del Gran Duque Cosimo I de Medici. Los videos sobre nuestras colecciones españolas intentan ser un regalo para todos aquellos que desde España y América Latina han venido a visitar la Galería de los Uffizi y también para quienes han soñado con visitarla. En futuro habrán otros aportes en otros idiomas que esperamos puedan viajar virtualmente en el mundo como un mensaje de esperanza“.

Oficina de Prensa de la Galería de los Uffizi. Opera Laboratori Fiorentini – Civita. Andrea Acampa.

Félix José Hernández.

Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional de España

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

piranesi

Cubamatinal / Madrid, 22 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

El estudio y catalogación razonada del riquísimo fondo de estampas y libros, además de un precioso dibujo para su serie de las Carceri, de Giovanni Battista Piranesi (Venecia 1720-Roma 1778) conservado en la Biblioteca Nacional de España es el objetivo de esta exposición. Desde que, en 1936, Enrique Lafuente Ferrari realizara el primer y único inventario-catálogo razonado del fondo de Piranesi en la BNE, con alguna reimpresión posterior, no ha vuelto a estudiarse uno de los conjuntos de libros y estampas al aguafuerte más importantes que del arquitecto, grabador y teórico veneciano existen.

Es cierto que, tanto en Europa como en los EE.UU., durante los últimos cincuenta años, por mencionar sólo un pasado reciente, las exposiciones, los estudios, las aproximaciones literarias y poéticas, las antologías de sus textos, los catálogos razonados de su obra grabada y de sus dibujos, así como los de las colecciones de la misma en diferentes instituciones y museos han conocido una extraordinaria fortuna. En España, desde finales de los años setenta, también se han multiplicado las exposiciones, ediciones críticas de sus obras y ensayos de diferente carácter e importancia, aunque lo que resulta un tanto sorprendente –y por eso es inexcusable y necesario- es que no se hayan realizado estudios sistemáticos y razonados de las colecciones conservadas en diferentes instituciones, bibliotecas y museos, con algunas meritorias excepciones.

Es, en ese sentido, en el que se hace casi obligado que el fondo de la Biblioteca Nacional de España, uno de los más extraordinarios conservados en España, junto con el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (sabiendo de la importancia de otros fondos, muchos de ellos compuestos por las estampaciones de principios del siglo XIX, obra de su hijo Francesco Piranesi), pueda ser estudiado y puesto en valor a la luz de las más recientes aportaciones bibliográficas sobre su obra.

Más que una enésima exposición sobre Piranesi la aquí propuesta quiere convertirse también en el catálogo razonado y actualizado del extraordinario fondo conservado en la BNE, cumpliendo así una de sus principales funciones.

El fondo es tan rico que su estudio razonado lo habría de convertir en un catálogo de referencia: son muchas las variantes, estados y novedades que encierra.

Por otra parte, la exposición de los Piranesi se enriquece con la presencia en la exposición y en el catálogo de colecciones de estampas y grabados de otros autores que influyeron notablemente en la obra del arquitecto y grabador veneciano, del siglo XVI al XVIII, de Palladio, Duperac o Juvarra a Fischer von Erlach, Vasi, Tiépolo o Canaletto, entre otros muchos. 

Se mostrarán cerca de trescientos grabados en su mayoría procedentes de la Biblioteca Nacional de España pero, también otros dibujos, objetos, esculturas y lienzos procedentes de otras instituciones españolas e italianas.

Uno de los aspectos más atrayentes para el público son, sin duda, las series dedicadas a sus sueños y pesadillas representados de las Carceri (1745-1750 y 1761), las Opere Varie (1750), Il Campo Marzio dell’Antica Roma (1762) o la Raccolta di disegni del Guercino (1764).

También están representadas otras obras de los siglos XVI y XVII que ayudaron a nuestro arquitecto a construir su imagen de Roma, de Pirro Ligorio a Overbek, de I. Silvestre a Falda, entre otros.

Comisario: Delfín Rodríguez Ruiz.

Comisaria técnica: Helena Pérez Gallardo

 Información práctica:

Desde el 7 de mayo al 22 de septiembre de 2019.

De lunes a sábado de 10 a 20 h.
Domingos y festivos de 10 a 14 h.
Último pase media hora antes del cierre. Entrada libre y gratuita.

Sala Recoletos.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

La escapada, de Gonzalo Hidalgo Bayal

Cartas a Ofelia / Crónicas literarias

 

escapada
La escapada, de Gonzalo Hidalgo Bayal

Cubamatinal / París, 20 de abril de 2019.La excelente pluma de Gonzalo Hidalgo Bayal, nos ofrece una magnifica novela sobre el regreso al pasado, gracias al reencuentro con un amigo de juventud, con los sueños de juventud y una época que estuvo llena de desaliento. Una nueva obra maestra del autor sobre el tiempo que pasa inexorablemente y… que suele vencernos.”

“El caso es que de pronto, hace dos meses, un sábado a media mañana, justo cuando acababa de comprobar que Los rateros seguían en el montón y cuando, libro en mano, me disponía a iniciar el rito de costumbre (el abuelo dijo, Boon Hogganbeck, 276 páginas y dijo Everbe), advertí que alguien se situaba a mi lado y miraba de perfil el libro con la misma estrategia subrepticia con que en el metro algunos viajeros leen los titulares del periódico por encima del hombro del vecino (cuando se leían periódicos en el metro, cabría añadir y, teniendo en cuenta lo que sigue, no sería ningún despropósito añadirlo). Pensé que tal vez fuera el comprador accidental que los rateros llevaban esperando ya varias semanas y, como no quería que el librero perdiera una venta por mi azaroso pasatiempo (tampoco había asistido nunca in situ al desenlace del juego e ignoraba qué sensación me produciría el expolio, ver ¡con mis propios ojos! cómo Los rateros se alejaban definitivamente en otras manos), dejé de lado los restantes ingredientes del rito y me apresuré a devolver el libro al montón. Me equivocaba, sin embargo.

No se trataba de un comprador y enseguida pude además comprobar que tampoco era exactamente el libro lo que había llamado la atención del paseante. Fue en el momento en que solté el libro y fue porque habló. Al miserable nunca le abandona la miseria, dijo. Me volví entonces, con precaución, y me encontré (ganas me dan de recurrir a la antigua prosa enclítica: volvime y encontreme, incluso de abatir tan ascéticos pretéritos bajo sus viejas tildes: volvíme y encontréme) frente a un individuo un poco, muy poco, más alto que yo, cetrino, oscuro se diría, y desconocido. Hay gente pintoresca en todas partes y tal vez sobre todo en Madrid, en el centro de Madrid, de modo que pensé que me encontraba ante alguien de ese gremio del desvarío callejero.

Me incomodó que el sujeto siguiera mirándome y decidí largarme. Fue entonces, ante mi perplejidad, cuando volvió a hablar. Bayal, dijo. Lo miré con desconcierto e incluso con vergüenza. Y no tuve otra reacción que recuperar, como escudo, Los rateros. Es cierto que en algunas, muy raras, ocasiones alguien me ha reconocido, en territorio cultural, cabría decir, y siempre me ha abrumado ese reconocimiento. Nunca, sin embargo, me había ocurrido con tan extravagante retórica. Ahora, además, tanto las primeras palabras del sujeto (la miseria de los miserables), como la sonrisa con que pronunció mi apellido, que me pareció moderadamente irónica, me hicieron pensar que no se trataba de un lector, sino de alguien a quien conocía.

Podía tratarse de un antiguo alumno, pensé enseguida, alguien acaso sometido a las sevicias gramaticales y polivalentes del antiguo bachillerato (tuve en tiempos alumnos de mi edad, e incluso mayores, alumnos de horario nocturno, aunque no creo que me llamaran nunca Bayal). De modo que allí estábamos los dos, ante Los rateros y, para mi vergüenza, incapaz de reconocer al pronto a quien me interpelaba y con la certeza de que tenía la obligación de reconocerlo.

Quien te habla con esa confianza y ese humor o te conoce o es un bromista irredento. Y quien me hablaba no tenía aspecto de lo segundo. Bien conocido es el prototipo de simpático maleducado, un individuo verdaderamente insoportable. Con todo, recordando un reciente propósito, me contuve. Fue, creo, en primavera cuando alguien me llamó por mi nombre (solo el nombre) en el Postigo de San Martín. ¿Nos conocemos?, pregunté. Y nunca me arrepentiré lo suficiente de esa respuesta mía, aunque no era una respuesta culpable. Explicaré por qué. Soy mal fisonomista y más de una vez y más de dos me he visto en el trance de no reconocer a quien me saludaba (por lo general, como digo, algún antiguo alumno: es siempre mi primera idea) y, peor aún, de saludar a quien creía reconocer sin conocer.

De ahí que en esta ocasión pretendiera recuperar del pasado la imagen de quien me hablaba. No era el caso. No nos conocíamos. Un lector, dijo. Y no hubo más. Se fue alejando y yo quedé (o quedeme) apesadumbrado. Porque supuse que había entendido de modo torcido mi pregunta, no como un intento de fijar el pasado, sino como una forma grosera de quitármelo de encima: ¿acaso nos conocemos como para que me llames por mi nombre en plena calle?, esto es, como propia de un antipático maleducado, que es acaso categoría peor (así piensan los maestros).

Me propuse entonces reaccionar siempre con prudencia y con buen humor en tales circunstancias, si es que acaso volvían a producirse. Ahí estaba, pues, ahora, en el pasadizo de San Ginés mirando a quien acababa de pronunciar la palabra «miseria» y la palabra «miserable» y sabiendo que esas palabras sí provenían del pasado pero sin conseguir fijarlas en qué tiempo ni en qué lugar. Fue entonces cuando dijo su nombre, no su nombre oficial, que tal vez en ese momento yo no hubiera recordado ni reconocido (el solo nombre, digo, sin apellidos, que por el hilo siempre se llega al ovillo), sino el nombre con que sabía que le llamábamos nosotros a sus espaldas tiempo atrás, mucho tiempo atrás. Foneto, dijo.

Y me costó acomodar el semblante presente con la imagen antigua que no sé si recordaba o que se había ido acomodando con el tiempo en mi cabeza. Siempre he sabido que sería incapaz de trazar un retrato robot como testigo accidental de un crimen, ese al que luego persiguen con saña los asesinos para que no pueda prestar testimonio ante el jurado, y por eso tengo grabada con tinta indeleble en la memoria una frase de Poe: «Reconocemos a nuestro vecino, pero no sabemos dar razón de ese reconocimiento». Pues bien, allí estaba yo con el ejemplar de Los rateros nuevamente en la mano y allí estaba Foneto frente a mí y no era desde luego el Foneto que yo recordaba, aunque todo se hizo presente de pronto, actualización de un déjà vu remoto y subterráneo.”

El encuentro casual con un antiguo compañero de universidad del que no ha tenido noticia en cuarenta años sirve de estímulo al narrador para recuperar recuerdos y episodios de los viejos tiempos. Enseguida descubre que, en lugar de la brillante carrera intelectual que habría merecido, su amigo terminó hallando refugio en el quiosco que heredó de un tío, un negocio que ahora, recién jubilado, y sin continuidad comercial posible, dada la inexorable decadencia de la prensa, se muestra como ocupación propia de un tiempo extinguido. Después, mientras recorren los antiguos escenarios del Madrid de su juventud, el amigo evoca las relaciones ingenuas y remotas con las tres únicas mujeres que dejaron huella en su memoria. Hidalgo Bayal nos lleva a una época en la que dos amigos lo tenían todo por hacer y parecían vivir sin aliento, justo antes de que sus vidas tomaran el rumbo definitivo.

«Siempre que leo un libro nuevo de Gonzalo Hidalgo Bayal, me reafirmo en que es uno de los más destacados novelistas españoles de las últimas décadas. No entiendo cómo todavía no ha obtenido un gran premio.» J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia (El País)

“Averiguar por qué “un hombre brillante echa a perder su brillantez” hasta acabar de quiosquero en una ciudad de provincias es uno de los hilos narrativos de La escapada, la línea épico-bufa teñida de tonos melancólicos, a la que se suma la biografía lírico-amorosa, no menos desdichada, pues en esa indagación la vida aflora como un “aprendizaje de la frustración o, en último extremo, de la desolación”. Y aun así, seguimos merodeando. Acaso porque de vez en cuando en el escaparate de una librería a uno le detiene un título: La escapada. ¿De Faulkner o de Hidalgo Bayal?» Ana Rodríguez Fischer. Babelia (El País)

Gonzalo Hidalgo Bayal nació en Higuera de Albalat (Cáceres) en 1950. Es licenciado en filología románica y en ciencias de la imagen por la Universidad Complutense de Madrid, y ha sido profesor de literatura en Plasencia. Es autor de las novelas Paradoja del interventorCampo de amapolas blancasEl espíritu ásperoLa sed de sal y Nemo, y de los libros de relatos Conversación y La princesa y la muerte.

La escapada. Gonzalo Hidalgo Bayal. Tusquets Editores. Colección Andanzas 937. © Gonzalo Hidalgo Bayal, 2019. Rústica con solapas – 14,8 x 22,5 cm – 304 páginas – 18,00 euros – ISBN: 978-84-9066-639-5

Félix José Hernández.

 

Editado en Francia el Tomo XXIV de “Desde las Orillas del Sena”. N° 44 de la Serie Cartas a Ofelia

Cartas a Ofelia Nº 44/ Crónicas Coleccionables. Tomo XXIV “Desde las Orillas del Sena”

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Foto:El autor en Le Pont de l’Alma

Cubamatinal / París, 19 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

Acaba de ser editado en Francia mi libro de crónicas N° 44 de la Serie “Cartas a Ofelia” con el título de “Desde las orillas del Sena” (Tomo XXIV). Contiene 87 crónicas escritas en español, francés e italiano en 494 páginas.

Puedes encontrar todas esas crónicas y los 44 libros en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, director de Espa1@oles de Cuba, se pueden leer todas las crónicas en su página web https://www.facebook.com/diariolamarina/ y también descargar gratuitamente en Google Drive los cuarenta y cuatro libros que reúnen todas las crónicas que he escrito desde mayo de 1981 hasta abril de 2019, en español, francés e italiano en la siguiente dirección:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc

Todos los libros se pueden encontrar también en el sitio web de Bibliocuba, gracias a su director don Miguel Ángel García Puñales, historiador y sociólogo cubano, presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos):

https://bibliocuba.net/ediciones-bibliocuba/cronicas-coleccionables-libros-cartas-a-ofelia/

Desde Miami las ha publicado don Roberto A. Solera director de Cuba en el Mundo, en www.cubaenelmundo.com

Desde las orillas del Sena. Tomo XXIV. Número 44 de la Serie “Cartas a Ofelia” Depósito Legal, abril de 2019. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Editado en París, abril de 2019. Foto de la portada: El autor en Le Pont de l’Alma.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

París ante el Mundo: La Catedral de Notre Dame

Cartas a Ofelia/ Crónicas galas

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Foto: Incendio de Notre Dame de París el 16 de abril de 2019

París, 18 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

Acabo de recibir esta misiva y poema desde los EE.UU., de parte de nuestra querida amiga Martha. Te la envío, como para que como sueles hacerlo, después de leerla, la hagas circular allá en nuestra San Cristóbal de La Habana.

Hoy 16 de abril del 2019, la Catedral de Notre Dame (1163 -1345, el tiempo de su creación) , ha sufrido el más desafiante de los incendios; se diría que, “la ruta donde se cruzan todos los caminos del mundo, tiende a desaparecer, dada la voracidad del fuego. Es como si con ello, desde el más allá… el genio del mal quisiera recordarle al Mundo, lo que es la muerte. Pero ¡no! “Vivimos Tiempo de Cuaresma que   es época en que Jesús muere; pero se revive la fe y la esperanza, con su resurrección”.

De todas partes del mundo, se viven momentos de angustia y dolor contemplando impotentes, como las llamas tienden a devorar siglos de historia y celebración; arte gótico e independencia.   Iglesia que en pleno siglo XIX, con Víctor Hugo en las letras, cobró otra parte de su existencia, con la novela, “Nuestra Señora de Paris” publicada en 1831. Novela conocida entonces, como “El jorobado de Notre Dame; historia de Quasimodo y Esmeralda”.

Todos con tristeza, contemplamos como las llamas y el humo negro ascienden devorando toda esta reliquia no sólo como catedral colmada de historia en el arte gótico; sino también, colmada de toda clase de historia; la cual pretende ahora llevarse en las llamas; mientras el mundo pensando está, en todos los personajes que han cruzado sus caminos, tales como Hugo y muchos más; dejando solo escombros de los más dicientes símbolos de París, hablando al mundo de la arquitectura europea, sin dejar por ello en el olvido a Napoleón durante su coronación; igualmente   que momentos de tristeza y despedida de marchas fúnebres: Charles de Gaulle, (noviembre 22 de 1890 – 9 de noviembre de 1970) y su muerte repentina; de Georges Pompidou, como primer ministro desde 1962 a 1968; presidente desde 1969 hasta su muerte; en 1974; François Mitterrand (octubre 26 de 1916 – enero 8, 1996) presidente de Francia de 1981 hasta 1995; (personajes que requieren un estudio detenido, dadas sus posiciones y personalidades). También entre otros, están las víctimas de atentados como el del 13 de noviembre del 2015, y otros anteriores.

¿Qué decir de los momentos de alegría celebrando la Liberación de París el 26 de agosto 26 1944 ? Donde se celebraba la Independencia; por ende, la llamada ¡Libertad!

Podemos pues decir que la lista de historia y memorias, es infinita; lo que ahora las llamas devoran inclementes; pero no olvidemos que es tiempo de “Pascua y Resurrección, como Primavera“, que es cuando vuelve a germinar la tierra. Uno de los más dicientes símbolos, es que las llamas no pueden devorar lo que viene en mensaje de presente, diciendo al Mundo que, aunque el dolor sea intenso, “La Catedral de Notre Dame volverá a surgir ante el Mundo, al palpitar de corazones; no sólo de París sino a nivel mundial, bajo el arrullo de las aguas del Sena”, como corazón vibrante, diciéndonos que sigue siendo, “¡Patrimonio y Símbolo de Vida, Fe, Unión, Amor, Progreso y Libertad!

Como Símbolo de Francia ante el mundo, y como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sólo digo que, así como las llamas la han devorado, Notre Dame símbolo europeo y del Mundo, y católico, celebraremos todos el Reencuentro de Resurrección. Desde Ya, un aplauso a   los bomberos, como hombres valientes luchando contra el peligro y las llamas. Ahora digo: “El tiempo es una duración de época, vestido de esperanzas y memorias en historia de vinos añejos… De edades, y estaciones de tiempo,” A continuación lo que se volvió poema, en mi mente, al llevar ese nombre: “Notre Dame

A Nuestra Señora de París: “Notre Dame

Han pasado siglos…

De haber sido erigida,

con artes de gala gótica, y creencias, con:

“Memorias, Historia, Amor y Fe”

Fe, hablando a su pueblo, y al mundo,

En “Sacro Silencio”

Reverente en -Ecos diciendo:

¡Ven; hijo ven…!

París abre sus puertas al mundo…

Con hermandad, honor y respeto; de la,

“Gran Señora Libertad”

De ello ha, cientos de años; de los que…

¡Nadie. Nadie, ha podido sus puertas cerrar!

© Martha Salazar Quintero”

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, de duelo a causa del drama de Notre Dame,

Félix José Hernández.

El dramático incendio de Notre Dame de París

Cartas a Ofelia / Crónicas galas

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Vista aérea del incendio en el interior de Notre Dame de París

Cubamatinal / París, 16 de abril de 2019.

Es la 1 p.m. en La Ciudad Luz. Ayer a las 6 y 50 p.m. comenzó el incendio en el techo de Notre Dame, en plena Semana Santa, solo dos horas antes del esperado discurso del Sr. Presidente de la República sobre la crisis que sacude al país desde hace 22 semanas, el cual lo suspendió ante el drama nacional.

Actualmente la policía está interrogando a los obreros que estaban trabajando en ese techo, aunque se sabe que al comenzar el incendio ya todos se habían ido.

Todo el techo se quemó y cayo al interior de la catedral, así como la bella aguja gótica que coronaba el templo.

Notre Dame se salvó de las destrucciones de iglesias de la Revolución Francesa y de la Comuna de París, así como de los bombardeos de las dos Guerras Mundiales. Adolfo Hitler había dado la orden de destruirla junto a todos los monumentos, museos y templos de París. No fue así para la espléndida catedral de Reims destruida por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial y la de Roan durante la Segunda Guerra Mundial, y que han sido reconstruidas perfectamente.

Se lograron salvar gracias a la valentía de los bomberos, objetos de gran valor: cuadros, candelabros y sobre todo, el relicario que contiene La Corona de Espinas de Cristo y el Manto de San Luis.

Más allá del valor religioso, Notre Dame – visitada cada año por más de 12 millones de personas – es un verdadero Museo de Arte. Recuerdo a mi madre orando frente al espléndido Cristo de mármol negro o a mi hijo en febrero, explicándole a mis nietos el Nuevo Testamento representado en esculturas de madera policromada, situadas alrededor de la sillería. Al centro de la misma, La Piedad y las esculturas de los Arcángeles y de los Reyes de Francia que ofrecen sus coronas a la Virgen. También Notre Dame posee preciosos vitrales de Chartres, considerados los más bellos del mundo junto a los de La Santa Capilla.

Lanzar agua desde helicópteros o aviones cisternas, como propusieron algunos, hubiera sido fatal para las paredes construidas hace nueve siglos, las cuales se hubiesen derrumbado.

Esta mañana los arquitectos están analizando los campanarios y la fachada, que milagrosamente quedó en pie, debido a la gran cantidad de agua que recibieron y que puede provocar un derrumbe de los mismos.

La reconstrucción será larga debido a que se trata de una obra de arte Patrimonio de la Humanidad. Lo del dinero es secundario, ya esta mañana la familia Pinault anunció que dará 100 millones de euros, la familia Arnault 200 millones y la Boygues 10 millones, por otra parte el Ayuntamiento donará 50 millones.

Mientras ardía anoche Notre Dame, numerosas personas rezaban por las calles y plazas, otras lloraban. Mi esposa y yo comenzamos a ver el triste drama por la televisión y después subimos al techo. Recordé como allá en mi lejana Habana, observé desde el techo de mi inmueble los incendios de : El Encanto, La Época y el Banco Nacional.

Sé que te afectará mucho el saber esta triste noticia, pues fuiste a misa a esa catedral, incluso al bautismo de una bella bebita, hija de refugiados cubanos amigos, cuando pasaste tres meses den París en 1985. Recuerdo tus palabras dirigidas al hombre de tu vida : “Amadito… ¿Quién nos iba a decir a nosotros que un día estaríamos en Notre Dame?”

Un gran abrazo desde La ciudad Luz, hoy en duelo, como toda Francia,

Félix José Hernández.