El arte en revolución de Chagall a Malévich, en la Fundación MAPFRE de Madrid

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

 

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Kazimir Malévich. Suprematismo, 1915-1916. Museo Regional de Bellas Artes Kovalenko, Krasnodar INV. КП-10432 Ж-358. © The Krasnodar Regional Art Museum named after F.A. Kovalenko, 2018, provided with assistance from the State Museum and Exhibition Center ROSIZO

 

Cubamatinal / Madrid, 19 de enero de 2019.

Querida Ofelia:

En el transcurso del siglo XIX al XX, los artistas rusos, revolucionarios antes de la revolución, rompieron con los moldes establecidos y se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto antes en su país.

Fundación MAPFRE, con el Grimaldi Forum Monaco, presenta la exposición De Chagall a Malévich: el arte en revolución, que reúne más de 90 obras y 23 publicaciones de los artistas que vivieron la transformación de una sociedad llena de esperanza y convencida de que con la revolución había empezado un mundo nuevo.

A principios del siglo XX Rusia se consolidó como uno de los centros de la vanguardia artística mundial del que surgieron algunas de las propuestas más radicales y revolucionarias del arte y el diseño modernos. Muchos artistas del país viajaron a Francia y Alemania, donde entraron en contacto con los movimientos culturales más avanzados, y algunos coleccionistas cumplieron un papel clave al adquirir numerosas obras vanguardistas en las galerías de París, para fomentar la difusión de ese arte nuevo en las capitales rusas.

El ambiente social que desembocó en la Revolución de Octubre de 1917 explica de qué modo las propuestas de estos artistas acompañaron, anunciaron o glosaron lo que iba a ser el proceso revolucionario y el cambio de paradigma que conllevó su llegada.

Porque no fue la revolución la que forjó las vanguardias y la modernidad: fueron los artistas los que se erigieron en revolucionarios, seguros de que cuando llegara la revolución se convertiría en lo que esperaban, y, por consiguiente, en lo que la misma esperaba de ellos. La realidad no cumplió sus expectativas, dando origen a desilusiones, que también fueron las semillas de un nuevo lenguaje visual.

La muestra tiene como figuras de referencia a Marc Chagall y Kazimir Malévich, en la medida en que representan dos polos en las innovaciones de la vanguardia pictórica: el caso de Chagall, más poético y narrativo que abre el camino al surrealismo; el de Malévich, más radical y tendente a la abstracción geométrica. Entre ambos se despliega la obra de otros veintisiete artistas que trabajan la pintura y la escultura al tiempo que contestan los principios fundamentales de esas artes.

En el elenco de creadores es destacable la presencia de una importante nómina de mujeres artistas, cuyo trabajo resultó fundamental en el desarrollo de las vanguardias rusas previo y posterior a la Revolución de Octubre. Entre otros, Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Vasili Kandinsky o Alexandr Ródchenko, así como de una selección de artistas responsables de la renovación del campo del diseño gráfico, que vive un extraordinario desarrollo en esas décadas de fervor creativo y compromiso político.

La exposición concluye en los años treinta, momento crítico en que los artistas ven reducida su capacidad de acción ante la evolución del régimen hacia un estado totalitario.

Mujeres artistas: En la época inmediatamente anterior y posterior a la Revolución de Octubre de 1917 los artistas trabajaban unidos para acabar con tradiciones y jerarquías anticuadas e imaginar una sociedad nueva. Estos objetivos permitían y, de hecho, fomentaban la participación de mujeres. Esta exposición incluye obras maestras de Xenia Ender, Alexandra Exter, Natalia Goncharova, Liubov Popova, Olga Rózanova, Varvara Stepánova, y Nadiezhda Udaltsova.

Neoprimitivismo, tradición y modernidad: Bien entrada ya la primera década del siglo XX, destacados artistas rusos, ucranianos y de ascendencia judía dieron vida al neo-primitivismo, movimiento nacional que combinaba un renovado interés en las formas tradicionales del arte popular ruso con las técnicas pictóricas del posimpresionismo, tan en boga en ese momento en París y Múnich. Aunque seguían practicando géneros clásicos —tales como el paisaje, el desnudo, el retrato y la naturaleza muerta—, estos artistas, entre ellos Marc Chagall, Natalia Goncharova, Piotr Konchalovski, e Iliá Mashkov, aplicaban a sus escenas los vivos colores del expresionismo, así como las superficies planas y las texturas propias del cubismo.

Suprematismo, geometría abstracta: El Suprematismo era una corriente artística radical cuando fue introducida en Rusia por Kazimir Malévich alrededor de 1913. Las composiciones suprematistas basadas en formas geométricas eran totalmente abstractas. Este movimiento dotó a los artistas revolucionarios de los instrumentos necesarios para crear una estética innovadora para una nueva utopía. Libres de la carga de la representación, las formas reducidas encarnaban, según Malévich, “la supremacía del sentimiento puro en el arte creativo”.

Pintar en cuatro dimensiones: Al igual que los cubistas, el artista Mijaíl Matiushin quería acceder a una cuarta dimensión, potenciando la conciencia respecto al entorno. Este proyecto solo podía ser implementado por un artista visionario que, mediante la práctica de sus capacidades perceptivas, fuera capaz de reconocer la complejidad y la simultaneidad del espacio y expresarlo de forma visible. Las teorías y enseñanzas de Matiushin le llevaron a crear junto a sus alumnos Borís y Xenia Ender representaciones novedosas de la naturaleza en dos dimensiones. Sus obras, basadas en entornos y fenómenos naturales, funcionan esencialmente como paisajes, aunque tienen poco que ver con las convenciones tradicionales del género.

De Chagall a Malévich: el arte en revolución.  Exposición en Madrid. Sala Fundación MAPFRE Recoletos.  Esta exposición se muestra en el Paseo de Recoletos, 23 de Madrid a partir del 9 de febrero y hasta el 5 de mayo de 2019.

Exposición producida por Fundación MAPFRE en colaboración con Grimaldi Forum Mónaco y basada en el concepto original de Grimaldi Forum.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

 

El creador de imágenes Humberto Rivas

Cartas a Ofelia / Cronicas hispanas

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Humberto Rivas.  María, 1978. © Asociación Archivo Humberto Rivas

 

 

Cubamatinal / Madrid, 5 de septiembre de 2018.

Humberto Rivas es uno de los protagonistas esenciales del desarrollo de la fotografía en España. Disfruta de su obra en esta exposición, que propone un recorrido a través de toda su obra, desde los años sesenta del siglo XX hasta 2005, en nuestra Sala Fundación MAPFRE Bárbara de Braganza de Madrid a partir del 21 de septiembre.

Cuando Humberto Rivas se mudó a Barcelona, en 1976, procedente de su Buenos Aires natal, su llegada fue muy significativa para el medio cultural de Barcelona, y su obra causó un gran impacto. Rivas se convirtió en un autor fundamental para el desarrollo de la fotografía en España a partir de la primera mitad de los años setenta. Esta exposición aborda el trabajo del artista a lo largo de toda su trayectoria, que comprende desde los años sesenta del siglo XX hasta 2005.

Para Rivas, un maestro de la fotografía era todo lo contrario de un “cazador de instantes”. Lo suyo no tenía nada que ver con la casualidad, ni siquiera con la falsa audacia del voyeurismo; era un constructor de imágenes. Trabajaba esencialmente en el estudio con cámara de placas, y en exteriores lo hacía pensando globalmente en el conjunto de su trabajo. Con su obra, la fotografía española se abría a una nueva forma de documentar desde la búsqueda de la impronta del tiempo, de la cultura, de la memoria. Sus imágenes siempre incorporan la mirada del espectador, y en ellas siempre existe una posibilidad de diálogo.

La producción fotográfica de Humberto Rivas se enmarcaría en diferentes “géneros fotográficos” según la historiografía de la época, aunque él nunca se sometió a clasificación alguna, y es desde este hecho de donde arranca su aportación a la renovación de la fotografía española. Sus personajes, que al igual que los paisajes de la ciudad, según le gustaba decir, “lo eligen para ser registrados por su cámara”, atienden a una particular contradicción: son paisajes sin personas y personas sin paisaje; o lo uno o lo otro, nunca juntos en una misma imagen.

La exposición muestra cronológicamente gran parte de su producción, procedente del Archivo Humberto Rivas (Barcelona), así como de las principales colecciones y museos de la península. En 1997 el Ayuntamiento de Barcelona le concedió el Premio de Artes Plásticas Ciudad de Barcelona. En 1998 obtuvo el Premio Nacional de Fotografía, otorgado por el Ministerio de Cultura español. En 1999 recibió en Argentina el Premio Konex. En 2009 el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Artístico.

Influencias: Anatole Saderman y el cine. En Buenos Aires, la influencia del fotógrafo Anatole Saderman le llevó a buscar nexos entre la imagen estática y el cine, y en 1971 decidió abrir un taller de foto publicitaria y una cooperativa para sus proyectos creativos. De Saderman, Rivas aprendió que trabajar en una obra es, ante todo, un trabajo de honestidad consigo mismo, de respeto por el medio ,y por el motivo, a través del cual uno se expresa.

Fotografía como lenguaje artístico: en 1976 Humberto Rivas llegó a Barcelona procedente de Buenos Aires. El ímpetu de los jóvenes fotógrafos reunidos en torno a la galería Spectrum, a los que se unió Humberto Rivas, buscaba llevar la fotografía al estatus de obra de arte, y en consecuencia, alcanzar para el fotógrafo la consideración de creador de imágenes desde una visión subjetiva y personal, en un momento en el que no podía hablarse de fotografía creativa española, lo que obligaba a la referencia constante a fotógrafos norteamericanos y europeos.

Paisaje y retrato: Humberto Rivas fue un artista de un solo proyecto: sus fotografías, ya fuesen retratos, paisajes o bodegones, fueron el resultado del trabajo compacto y coherente que desarrolló a lo largo de su trayectoria como fotógrafo. Su obra fotográfica abarca tanto paisajes como retratos, clasificación sin embargo con la que nunca se sintió cómodo y a la que nunca quiso someterse. En sus imágenes observamos paisajes desiertos, sin presencia humana; y los retratos presentan personajes aislados de su entorno, sin referencias ni al espacio ni al tiempo.

Estilo sobrio: con la obra de Humberto Rivas, la fotografía española descubre una nueva forma de documentar. Él buscaba la impronta del tiempo, de la cultura, de la memoria. Sus imágenes siempre capturan la mirada del espectador y en ellas siempre hay una posibilidad de diálogo. La modernidad de la fotografía de Rivas radica precisamente en tratar todo lo fotografiado de la misma manera, de una manera directa y sutil a la vez.

Humberto Rivas. El creador de imágenes.  Exposición en Madrid. Sala Fundación MAPFRE Bárbara de Braganza,13. 28004 Madrid. Del 21/09/2018 al 05/01/2019.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.