Marinas de Gerhard Richter en el Guggenheim Bilbao

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas 

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Foto: Gerhard Richter Marina (Seestück), 1998. Óleo sobre lienzo 290 x 290 cm Guggenheim Bilbao Museoa © Gerhard Richter, Bilbao, 2019

Cubamatinal / Bilbao, 22 de mayo de 2019.

Querida Ofelia :

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Gerhard Richter. Marinas, una ocasión única para contemplar el mayor conjunto de los célebres paisajes marinos del artista alemán reunidos hasta la fecha. Las marinas de Richter no son meras representaciones de la naturaleza. Por un lado, desafían la percepción del espectador haciendo que la pintura se asemeje a la fotografía: logra una superficie muy lisa aplicando el pigmento muy diluido y desenfoca la imagen al igual que sucede en algunas instantáneas. Por otro lado, Richter embellece el paisaje buscando alcanzar la perfección; en algunas obras el cielo y el mar proceden de dos imágenes distintas y se funden, llegando a ser casi intercambiables y dejando así al espectador la identificación de cada uno de ellos.

Gerhard Richter nace poco antes del inicio de la II Guerra Mundial en Dresde, ciudad que al terminar la contienda pasará a formar parte de Alemania Oriental. Pronto, el interés del artista por el Informalismo y el Expresionismo que se desarrollan al otro lado del Telón de Acero le lleva a abandonar su localidad natal. En 1961 se afinca en Düsseldorf, donde entra en contacto con Sigmar Polke, Blinky Palermo y Konrad Fischer, entre otros creadores. Aunque anteriormente a esta fecha Richter ya había realizado algunas pinturas basadas en fotografías, el propio artista considera las obras que realiza a partir de 1962 sus primeras foto pinturas. En su búsqueda de un “nuevo comienzo”, estos nuevos trabajos marcan un punto de inflexión en su carrera.

El mar sirvió en un principio como soporte para sus retratos, capturas que provenían de un álbum familiar. Entre estos precedentes se encuentran escenas de playa como Renate y Marianne (Renate und Marianne, 1964), en la que presenta a su mujer y su cuñada sobre la arena, o Familia en la costa (Familie am Meer, 1964), otro borroso retrato familiar en el que la figura de su suegro domina de la escena. Un poco más tarde en Tumbona (Liegestuhl,1964), el cuerpo humano pasa a intuirse vagamente, sin poder identificar al modelo como en los anteriores lienzos, y en 1965 realiza un pequeño paisaje fundiendo con tonos grises la iguración y la abstracción, en lo que podríamos, de forma un tanto aventurada, considerar su primera marina, Paisaje (Landschaft, 1965).

Recorrido por la exposición

Los grises tan característicos en la obra de Richter, que le acompañan a lo largo de toda su carrera y que él define como “ausentes de opinión”, también están presentes en su primera obra titulada Marina (Seestück) de 1968, presente en esta exposición. Se trata de un óleo sobre lienzo de pequeñas dimensiones y formato muy horizontal, como si hubiera pasado por las lentes anamórficas del cinemascope. En él se aprecia un horizonte infinito y pequeños remolinos de lo que podría ser espuma blanca en los que la materialidad de la pintura se hace más espesa, revelando la pincelada del artista. Se trata de una obra que bien podría representar un paisaje desértico, pero cuyo título nos sitúa ante el océano, que aparece envuelto por una luz difusa y una atmósfera cenicienta. Tres décadas y 22 óleos sobre lienzo separan esta marina sin figura alguna de la última que el artista pintó en 1998, y que forma parte de la colección del Museo Guggenheim Bilbao. A lo largo estos años, Richter presenta paisajes en diferentes tamaños y formatos, colores y estilos. Así, a una marina abstracta en la que la línea del horizonte apenas se intuye, le siguen y anteceden otras en las que el realismo fotográfico del cielo solo se ve matizado por una ambigua luz. Cubiertos de nubes o en absoluta calma, los cielos ocupan gran parte del lienzo en las marinas y solo dos ocasiones se ven superados por el mar.

En Marina (Ola) [Seestück (Welle)] (1969), perteneciente a la colección de The Modern Art Museum de Fort Worth en Texas, dos tercios del lienzo están ocupados por un cielo revuelto en varios tonos de gris en el que la luz emerge entre las nubes como si de una manifestación divina se tratara. Este efecto, probablemente debido a que la luz del cielo no se corresponde con su proyección en el mar, no es intencional para el artista, quien considera la luz un elemento más de la naturaleza. “Nunca me ha interesado la luz. La luz está ahí y la apagas o la enciendes, con sol o sin él. No sé cuál es la problemática de la luz” (MoMA entrevista con Robert Storr, 2002).

En algunas de sus marinas, Richter parte de un collage que proviene de dos fotografías diferentes, una del cielo y otra del mar, al igual que hacía en el siglo XIX el investigador y fotógrafo francés Gustave Le Grey. Richter busca así crearla imagen perfecta, recurriendo a un cielo y un mar de momentos diferentes, en una composición ilusoria en la que la perspectiva y la luz tienen algo que atrapa al espectador. Estos fotomontajes están registrados en Atlas, el gran archivo enciclopédico de imágenes que el artista comienza a recopilar a principios de los años sesenta y continuará ampliando desde entonces. En Marina (Amanecer) ([Seestück (Morgenstimmung)] (1969), la luz que emana de la línea del horizonte impide la absoluta oscuridad del océano. Esta obra, perteneciente a la colección del Musée départemental d’art contemporain de Rochechouart, tiene el mismo formato y fue pintada el mismo año que Marina (nublado color oliva) [Seestück (oliv bewölkt)].

Mientras que en la primera el cielo aparece azul y despejado, en la segunda adquiere el tono dorado que le dan las nubes algodonosas, pero ambas comparten una planitud que impide ver la mano del pintor. También de 1969, pero en formato cuadrado y dimensiones mayores, son Marina(nublado) [Seestück (bewölkt)] y Marina (verde-grisáceo, nublado) [Seestück (grüngrau, bewölkt)], dos paisajes totalmente diferentes, procedentes del Neues Museum, Staatliches Museum für Kunst und Design de Nuremberg y de una colección particular, respectivamente.

Son muchos los críticos que han relacionado los retratos marinos de Gerhard Richter con los del paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX Caspar David Friedrich, debido a que los dos artistas se enfrentan a la naturaleza de una manera similar. El propio Richter dijo en una entrevista “encuentro el periodo del Romanticismo extraordinariamente interesante. Mis paisajes tienen conexiones con el Romanticismo: a veces siento un verdadero deseo y atracción hacia ese periodo, y algunas de mis pinturas son un homenaje a Caspar David Friedrich” (conversación con Paolo Vagheggi, 1999).

Si enfrentamos las marinas de Richter a la obra de Friedrich, en especial a lienzos como su Monje junto al mar (1809), a simple vista nos percatamos de que, si bien ambas muestran lo sublime la naturaleza, la escala monumental en la obra de Friedrich se evidencia con la introducción de las pequeñas figuras, mientras que las marinas de Richter carecen de cualquier referencia que refleje la escala real del paisaje. Así, es el tamaño del lienzo el que da la medida del paisaje marino al espectador, quien de alguna manera hace el papel del monje.

Dentro de las obras de esta exposición llama la atención, por su aparente disparidad, Marina (Gris) [Seestück(grau)] (1969). Se trata de una pintura de pequeño formato en la que las fuertes pinceladas abstractas hacen desaparecer lo concreto del paisaje marino, transformando la obra en un lienzo monocromo gris. Las pinturas grises, en las que Richter empieza a trabajaren 1967y que él mismo define como “las más rigurosamente ilusionistas de todas”, son inicialmente lienzos en los que de una obra concreta surge otra abstracta, como si quisiera anular o tal vez atesorar una imagen. Sin embargo, el título de la obra y la línea del horizonte que se puede apreciar en las capas de diferentes grises, retrotrae al espectador al paisaje marino.

Casi como si fuera la antítesis de la anterior, la exposición incluye una gran obra de carboncillo sobre algodón Marina (Seestück) (1970), que nos recuerda a los primeros océanos o mares dibujados en grafito por la artista letona-estadounidense Vija Celmins, carece de línea de horizonte: el mar lo ocupa todo, o tal vez el cielo, y el espectador no sabe dónde se encuentra posicionado. Junto a ella se muestra un pequeño dibujo con 17 marinas realizadas en grafito y bolígrafo, variaciones sobre el tema que suplen a las fotografías recogidas en otros soportes como Atlas.

Por último, Marina (Seestück) de 1998, el último de los paisajes marinos realizado por Gerhard Richter en su carrera y perteneciente a la Colección del Museo Guggenheim Bilbao, cierra el recorrido realizado por el artista en torno a este tema. Paisajes que sirven a Richter, según sus propias palabras, para trasladar su anhelo. “A pesar de que estas imágenes están motivadas por el sueño de un orden clásico y un mundo prístino -por la nostalgia, en otras palabras-, el anacronismo adquiere en ellas una cualidad subversiva y contemporánea”.

Gerhard Richter Marinas

  • Fechas: del 23 de mayo a l9 de septiembre, 2019
  • Comisaria: Lucía Agirre, curator del Museo Guggenheim Bilbao
  • Sala 304 (Tercera Planta)

Un abrazo desde la culta Bilbao,

Félix José Hernández.

La farmacia tropical de Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla en el Guggenheim Bilbao

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

 

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La campana, la excavadora y la farmacia tropical, 2013.Vídeo de alta definición en color, con sonido, 20 min 40 s. Cortesía de los artistas © Jennifer Allora, Guillermo Calzadilla

Cubamatinal / Bilbao, 14 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

La obra de Jennifer Allora (Filadelfia, EE. UU., 1974) y Guillermo Calzadilla (La Habana, Cuba, 1971), en la intersección entre la videoinstalación, la performance y la escultura, convierte a sus creadores en un referente artístico ineludible de las dos últimas décadas. La farmacia tropical, concebida especialmente para su presentación en la sala 103 del Museo Guggenheim Bilbao, articula tres piezas en un conjunto que ejemplifica la consistencia y la diversidad del trabajo  que los artistas desarrollan en la isla en la que residen, Puerto Rico, territorio que ambos investigan como prisma en el que confluyen cuestiones geopolíticas, ecológicas, culturales e históricas.

La pieza que da nombre a la exposición, La campana, la excavadora y la farmacia tropical (The Bell, the Digger, and the Tropical Pharmacy, 2013), documenta de un modo impactante la demolición de una de las plantas industriales pertenecientes a compañías farmacéuticas estadounidenses más importantes de la isla.

Este acontecimiento ejemplifica bien la profunda asimetría del marco económico y político de la excepcionalidad colonial, caracterizada por la fuga desenfrenada de capitales de un territorio “no incorporado” y por la escasa responsabilidad corporativa en la explotación de los recursos locales. Si bien la idea de “farmacia tropical” evoca el enorme potencial de la biodiversidad del Caribe para uso humano, también hace alusión, irónicamente, a la situación de abandono y a las carencias sanitarias de Puerto Rico.

En esta obra de Allora & Calzadilla aparece una excavadora cuya pala se ha reemplazado por una campana, lo que transforma la demolición en una suerte de performance sonora que imprime carácter emotivo al acto de clausura. Esta sorprendente pieza se alterna en la pantalla con Glándulas de sudor, tierras de sudor (Sweat Glands, Sweat Lands, 2006), obra realizada en colaboración con el músico René Pérez Joglar, más conocido como Residente Calle 13, ganador de varios premios Grammy.

La escena transcurre en una lechonera, precaria construcción empleada como asador, donde un vehículo ha sido acondicionado como mecanismo para asar carne. En su interior, un hombre hace girar el artilugio accionando el acelerador, mientras se oye la interpretación vocal de Residente, que hace alusión a procesos orgánicos, la prehistoria y el capitalismo, entreverando estas referencias con flashes de percepción animal y un ecosistema tropical en crisis.

Estas dos proyecciones se suceden, entablando un diálogo continuo con Fecha límite (Deadline, 2007), película rodada en 16 mm tras el paso del huracán George por San Juan de Puerto Rico. El filme capta una rama que se sostiene precariamente en el aire entre dos palmeras. Suspendida de un hilo de cometa invisible, la palma desafía la gravedad en su caída interrumpida e introduce un insólito intervalo en medio de la devastación del paisaje.

En conjunto, las tres piezas que constituyen La farmacia tropical constituyen un ejemplo paradigmático del proceder de Allora & Calzadilla, quienes transforman, yuxtaponen y reinventan las funciones de los objetos cotidianos en situaciones límite. Con un impulso transformador, sus obras son, a la vez, una reacción ante la desesperación material y un intento por reactivar la esperanza.

Allora & Calzadilla. La farmacia tropical. Guggenheim Bilbao.Del 15 de marzo, 2019 al 23 de junio, 2019. Comisario: Manuel Cirauqui.

Un gran abrazo desde la culta Bilbao,

Félix José Hernández.

 

 

Lilicoptère de Joana Vasconcelos en el Guggenheim Bilbao

Cartas a Ofelia / Crónicas Hispanas

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Foto: Joana Vasconcelos. Lilicoptère, 2012. Helicóptero Bell 47, plumas de avestruz, cristales de Swarovski, pan de oro, pintura industrial, tapizado de cuero teñido repujado en oro fino, alfombras de Arraiolos, madera de nogal, pintura efecto madera y pasamanería 300 x 274 x 1265 cm. Colección particular. Obra producida en colaboración con la Fundação Ricardo do Espírito Santo Silva, Lisboa © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

 

Cubamatinal / Bilbao, 17 de agosto de 2018.

Querida Ofelia :

La obra Lilicoptère fue presentada el 27 de julio a los medios con la presencia de la artista Joana Vasconcelos. Se completa así la exposición Joana Vasconcelos. Soy tu espejo, inaugurada el pasado 29 de junio.

Lilicoptère es una obra compleja y de gran tamaño, en forma de helicóptero dorado, decorada con miles de abalorios brillantes de Swarovski y cubierta en su exterior por una extravagante y colorida capa de plumas de avestruz. Esta pieza bebe de la estética de la realeza del último periodo del Antiguo Régimen, rica, glamurosa y audaz, para sugerir una metamorfosis de máquina en animal, el regreso a los orígenes y la inspiración que motivó en el ser humano el deseo de volar.

Joana Vasconcelos. Soy tu espejo, patrocinada por Seguros Bilbao, invita al espectador a sumergirse de lleno en el universo de una artista con una visión directa y humorística del mundo, cuya obra explica sin esfuerzo aparente muchas de las contradicciones de nuestra sociedad.

Un gran abrazo desde la culta Bilbao,

Félix José Hernández.

Retrospectiva de Bill Viola en el Guggenheim Bilbao

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Los soñadores (The Dreamers), 2013 (Detalle). Instalación de vídeo y sonido; Bucle continuo. Intérprete : Madison Corn. Cortesía de Bill Viola Studio © Bill Viola. Foto: Kira Perov.

Cubamatinal/ Bilbao, 26 de junio de 2017.

Querida Ofelia:

Ya en sus tempranas cintas monocanal, Bill Viola aborda cuestiones tan importantes en su obra como la noción del tiempo, el significado de nuestra existencia y nuestro lugar en el mundo.

 Con la llegada del nuevo milenio y las tecnologías de alta definición, Viola pudo crear instalaciones monumentales como Avanzando cada día, en la que cinco grandes proyecciones murales que comparten un mismo espacio invitan al espectador a adentrarse en la luz, y reflexionar sobre su vida y la existencia humana.

Durante la última década Bill Viola ha seguido meditando en torno a los procesos de transformación en la vida, el ciclo nacimiento-muerte-renacimiento y el espacio entre estos momentos, como puede apreciarse en su instalación de siete canales Los soñadores (The Dreamers, 2013).

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Bill Viola: retrospectiva, un recorrido temático y cronológico por la trayectoria de uno de los artistas más importantes de nuestro tiempo y pionero en el desarrollo del video arte. Esta ambiciosa exposición, que aporta una completa visión del trabajo de Viola y de la evolución del arte audiovisual como forma artística, está organizada por el Museo Guggenheim Bilbao y cuenta con el patrocinio de Iberdrola.

Bill Viola (Nueva York, 1951) comenzó a experimentar con el videoarte a principios de la década de 1970, a raíz de su participación en el programa de Estudios Experimentales de la Universidad de Siracusa (Nueva York), dirigido por su profesor, Jack Nelson. En Siracura conoció a David Ross (curator de videoarte) y trabajó como asistente de figuras tan icónicas del Media Art como los artistas Peter Campus y Nam June Paiken el Everson Museum of Art.

Interesado en el misticismo, la poesía y las filosofías, tanto de oriente como de occidente, Viola empleó las posibilidades técnicas del vídeo como herramienta en su constante indagación acerca de la condición humana, el nacimiento y la muerte, o los procesos de cambio, renacimiento y transfiguración, temas destacados en su obra.

La exposición Bill Viola: retrospectiva se remonta a sus primeras experiencias con el vídeo e incluye tempranas cintas mono canal como Cuatro canciones (Four Songs, 1976) y El estanque reflejante (The Reflecting Pool, 1977–79) en las que su contenido poético aborda ya cuestiones tan importantes como la noción del tiempo y su deconstrucción, el significado de nuestra existencia y lugar en el mundo.

En las obras de la década de 1980, cuando Kira Perov (su esposa y colaboradora desde entonces) comienza a trabajar con el artista, se centra en reunir imágenes que se emplearán en piezas para ser transmitidas por televisión. Emplea la cámara y objetivos especiales para capturar el paisaje y grabar imágenes de lo que normalmente se encuentra más allá de nuestra percepción. Esta etapa también sirve de transición hacia las instalaciones de los 1990, que ocupan salas enteras y sumergen al observador en la imagen y el sonido. También comienza a añadir elementos físicos a sus trabajos. El interés constante de Viola por los temas espirituales se evidencia en objetos escultóricos como Cielo y Tierra (Heaven and Earth, 1992) y en grandes instalaciones, como Una historia que gira lentamente (Slowly Turning Narrative, 1992).

Con la llegada del nuevo milenio y las pantallas planas de gran definición, Viola comienza a producir piezas de pequeño y mediano formato en una serie que tituló Las Pasiones, un estudio en torno a las emociones a cámara lenta, como Rendición (Surrender), o que muestran el paso del tiempo y de las generaciones, como La habitación de Catalina (Catherine’s Room) y Cuatro manos (Four Hands), todas de 2001. A estas obras íntimas le siguen instalaciones monumentales como Avanzando cada día (Going Forth By Day, 2002), en la que cinco grandes proyecciones murales que compart en un espacio común invitan a los espectadores a indagar en sus vidas y en la existencia humana.

Durante la última década y empleando diversos medios y formatos, Viola ha seguido mostrando lo fundamental de la experiencia de la vida, algo que ilustra, de manera elocuente, su empleo del agua en obras como Los inocentes (The Innocents, 2007), Tres mujeres (Three Women, 2008) y Los soñadores (The Dreamers, 2013), y su recorrido por el ciclo de la vida que se inicia en la exposición con Cielo y Tierra (Heaven and Earth, 1992) y concluye con un renacimiento en la obra Nacimiento invertido (Inverted Birth, 2014).

Actividades

 

  • Proyección del largometraje de Bill Viola No sé a qué me parezco (6 de julio) I Do Not Know What It Is I Am Like (1989), primer largometraje en vídeo de Bill Viola, constituye un estudio sobre la conciencia animal y la trascendencia humana. Presentación a cargo de Lucía Agirre, comisaria de la exposición.
  • Proyección y coloquio del documental Tiempos del Tránsito (29 de septiembre).

Dirigido por la artista Isabel María en 2014, este documental cuenta con la participación de Bill Viola y narra el proceso creativo de su obra The Passing (1991), en la que el artista habla del fallecimiento de su madre, que supone un antes y después en su vida y en su obra. A la proyección le precederá una presentación de la directora y tras la misma, tendrá lugar un coloquio con el público asistente.

  • Conferencia de John Hanhardt (26 de octubre).

 John Hanhardt, asesor curatorial de cine y media en el Smithsonian American Art Museum, comisario de exposiciones de los pioneros del videoarte y autor del libro Bill Viola, hablará sobre la obra y el proceso creativo del artista, así como sobre la evolución del videoarte y de la imagen en movimiento desde sus orígenes hasta la actualidad.

  • Sesión creativa. Experimentando con la imagen en movimiento (28 de octubre y 4 de noviembre).

Taller experimental sobre la imagen en movimiento en el que los jóvenes manipularán y editarán sus propias grabaciones, además de conocer cuándo, dónde y quiénes fueron los primeros artistas, como Bill Viola o Nam June Paik, en los años sesenta y setenta.

  • Proyección de la ópera Tristan und Isolde (28 de octubre) en el Teatro Real, producción de 2014.

De forma tangencial a la exposición de Bill Viola se proyectará esta ópera de Richard Wagner dirigida por Peter Sellars y que incluye un vídeo de cuatro horas de Bill Viola. La versión completa se estrenó en la Ópera Nacional de París en 2005. Las instalaciones derivadas del vídeo de esta ópera, como La ascensión de Tristán y Mujer de fuego, pueden verse en la muestra. Material grabado y proyección cortesía del Teatro Real.

Catálogo

 

La exposición está acompañada de una monografía dedicada al artista, editada por Kira Perov y con texto de John Hanhardt que recorre su trayectoria, ahondando en las descripciones que hace Viola de su propia obra, y subrayando las influencias visuales, literarias y espirituales fundamentales en su práctica artística. Además de los textos, este volumen incluye numerosas ilustraciones de sus piezas más significativas, además de reproducciones de bocetos y apuntes de sus Cuadernos, que arrojan luz sobre sus métodos de trabajo.

Bill Viola : Retrospectiva. Museo  Guggenheim Bilbao.Fechas: del 30 de junio al 9 de noviembre, 2017.Comisaria: Lucía Agirre.Patrocinada por Iberdrola.

 

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Bilbao,

Félix José Hernández.