El timo del salario en Cuba (III)

Economía / Economía Política

506_timo-salario
Imagen cortesía de Primavera Digital en Cuba

Cubamatinal/ Para continuar con el análisis de la precariedad salarial inducida en Cuba, es necesario que el lector conozca que durante años  se ha trabajado en la captura de Bases de Datos que permitieran crear un sistema para medir lo más objetivamente posible el nivel socio-económico de la nación.

Por Miguel A. Garcia 

Miami, 7 de noviembre de 2017/ Hoy día dicho modelo teórico se inserta como parte del reporte quinquenal “El estado de la Nación” que un grupo de asociaciones radicadas en Europa, Sudamérica y los EE.UU y federadas a los efectos de ejecutar protocolos de estudios cubanos; trabajan las actualizaciones anuales de la siguiente Matriz.

Matriz de Variables para medir Marginación y Marginalidad  

1- Salario real (capacidad adquisitiva, nivel de pobreza)  

2- Libertad individual (libertad económica incluida)  

3- Valores críticos de vida saludable (expresado en indicadores socio-demográficos   y de salud pública)  

4- Acceso y calidad de los servicios públicos de transporte, telecomunicaciones e internet (entre otros))  

5- Educación para la vida  

6- Movilidad territorial  

7- Acceso a vivienda decorosa  

8- Capacidad de ahorro personal y social

Las fuentes de los datos proceden en primer lugar de los reportes oficiales de los diferentes organismos del estado cubano emitidos para su consumo interno y los correspondientes informes ya maquillados que derivan hacia organismos internacionales. En otro nivel también se rescatan reportes primarios de los diferentes Ministerios del aparato estatal cubano y los reportes de Centros Académicos cubanos -dentro y fuera de la isla-  que atesoran tesis e investigaciones diversas vinculadas al tema.

Por supuesto se asimilan los datos aportados por instituciones internacionales de estudios sociales (en su más amplia gama) que elaboran índices mundiales anuales según su especialidad. También se incluyen los datos de importantes entidades financieras internacionales.

La mayor parte de esas Bases de Datos pueden ser consultadas en el portal https://bibliocuba.net como información corriente y en el caso de los estudiosos del tema se dispone de servicios especializados de Diseminación Selectiva de la Información, previa suscripción gratuita de los usuarios según su categoría profesional.

La presente serie aborda el punto número uno de la Matriz de Variables. En todos los casos cada punto cuenta con un amplio informe. En el caso del salario y los impuestos se encuentra disponible el ensayo:  Las retenciones y los impuestos al salario en Cuba. 1959-2016. Análisis Crítico

Vamos a abordar entonces y -a partir de datos procedentes de analistas del propio sistema de instituciones académicas de la isla-  algunos conceptos que a pesar de su manipulación mediática por el sistema de información oficial del país demuestran la degradación del indicador Nivel de Vida  de la población cubana en estos cincuenta y ocho años.

Un primer dato interesante, parte de un concepto largamente denostado por la propaganda oficial cubana; el consumo.

  • “El consumo, por tanto, comprende las adquisiciones de bienes y servicios por parte de cualquier sujeto económico (tanto el sector privado como las administraciones públicas). Significa satisfacer las necesidades presentes o futuras y se le considera el último proceso económico. Constituye una actividad de tipo circular en tanto en cuanto que el ser humano produce para poder consumir y a su vez el consumo genera producción.” Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Consumo

La incapacidad económica de un proyecto social que comenzó por destruir la economía de mercado, pronto vinculo el concepto consumo con su variante exacerbada; consumismo.

A tal punto que la propaganda política del aparato estatal cubano exhorta la limitación del consumo a partir del uso de conceptos doctrinarios tales como la “austeridad económica”  y lo relaciona con “actitudes pro capitalistas” y “contrarrevolucionarias” . Si bien es cierto que hoy en día les resulta imposible mantener el adoctrinamiento al respecto, cuando el consumo básico de encuentra en mínimos (ya a inicios de los años 90 del pasado siglo genero’ enfermedades carenciales con carácter de epidemia)   y por demás los excesos del consumo por parte de la clase gobernante son públicos gracias a las redes sociales, la prensa independiente, pero sobre todo por la desfachatez evidente de la prole de tales “padres de la patria”.

Las mercancías se producen para ser consumidas, desde una simple patata, hasta un avión de pasajeros. Hasta en los manuales doctrinales de marxismo-leninismo se reconoce que las necesidades -materiales y espirituales- de la población son “siempre crecientes” y se satisfacen a través de la acción de consumir los referidos bienes.  

Como, quiéralo o no, ese consumo se concreta a través del mercado y la producción mercantil -única capaz de identificar las necesidades y satisfacerlas- se basa en el acto de compraventa, conocer la capacidad adquisitiva del dinero, equivale a saber cuánto rinde el fruto del trabajo, es decir el salario real.

Utilizando uno de los resquicios informativos que se encuentran en la Red con relación a Cuba, me permito transcribir parte de un trabajo académico del autor Pavel Vidal del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Universidad de La Habana, 2007 comenzando por una interesante tabla.

Tabla 1 Cálculo del Salario Real. Cuba 1989-2006

Imagen1 timo 3 - copia
Fuente: Pavel Vidal. Centro de Estudios de la Economía Cubana. Universidad de La Habana, 2007

Leyenda:

a Es la variación porcentual anual del IPC que calcula la ONE.
b Elaboración propia a partir de los datos del mercado formal (deflactor del PIB) e informal reportados por CEPAL (1997), manteniendo una ponderación de 40% para el mercado formal y 60% para el informal (el 30% del mercado agropecuario se suma al informal)
c Balance preliminar de la CEPAL.
d ONE. Anuario Estadístico de Cuba.
e Elaboración propia de la fuente.

Algunas conclusiones del autor citado:

“Primeramente, los datos de inflación se llevan a un índice que toma como referencia el año 1989. Se obtiene que los precios actuales (fecha del dato, año 2006) son 8.63 veces mayores que en 1989; o lo que es lo mismo, 8.63 pesos cubanos actuales equivalen a 1 peso cubano del año 1989.

Para obtener entonces el salario real se divide la columna del salario nominal promedio por este índice de precios, arrojando para cada año el valor del salario promedio medido en pesos cubanos de 1989.”

Analicemos:

Su importancia radica no en los datos ya superados en negatividad, de 2006 a la fecha (aunque en 2006 eran muy negativos), sino en la metodología que demuestra que el salario -por ejemplo- de un médico especialista de segundo grado en ejercicio de docencia que en 1989 ganaba $420,00 CUP de salario mensual, -y solo para mantener el mismo nivel adquisitivo-, debería ganar en 2006  un salario de $3.624,60 CUP.

El lector no avezado en el sistema monetario cubano debe conocer que en Cuba existe un doble sistema de circulación monetaria, es decir el Peso Cubano (CUP) y el Peso Cubano Convertible (CUC), donde el primero es la moneda corriente de pago por el trabajo y el segundo el equivalente dentro del territorio nacional a las divisas extranjeras. El artificial y arbitrario sistema de canje se ejecutó durante muchos años a través de  Casas de Cambio (CADECA) aplicando una tasa de 1 CUC = 25 CUP.

Hoy en dia y en virtud de los intentos de establecer una moneda única en el país, las Casas de Cambio están en extinción y en los comercios antaño dolarizados se puede comprar en ambas monedas, eso sí, con dos precios diferentes equivalentes a la tasa  1 CUC = 25 CUP.

Lamento convertirme en agorero de malas noticias, pero la “moneda única” en camino de instaurarse, seguirá siendo “play money”, los precios seguirán por la estratosfera y los salarios a nivel del inframundo.

Aquí hago un alto para proponer un ejercicio práctico al lector cubano de la isla, copie el salario mensual que devengaba en 1989 y multiplique por el factor de pérdida de valor real del dinero a fecha de 2006, es decir 8,63 ($1 cup de 1989 = $8,63 cup de 2006). ¿Cuánto debió ud. ganar en 2006 para mantener el nivel de consumo de 1989?

Al final de esta serie de artículos les facilitare entre otras, una tabla interactiva para el cálculo automático del indicador en el tiempo; les sugiero divulgarla entre familiares, amigos y conocidos.

Entre tanto, volvamos a los conceptos

Al comienzo del presente ensayo hicimos referencia a la necesidad de utilizar el método histórico. Esta metodología no es privativa de las ciencias históricas; la secuencia temporal de hechos, fenómenos, procesos y cronología de la actividad sistémica humana es de uso corriente en numerosos campos de estudio; la “historia clínica” utilizada en medicina y que constituye la base del análisis de la evolución de un paciente es el ejemplo típico de estudio longitudinal.

La evolución de la economía cubana en casi sesenta años de ensayos sociales no puede ignorar que la variable Salario Real (resultante de la correlación de Salario Nominal y el Índice de Precios al Consumo) permite medir la verdadera capacidad adquisitiva de bienes y servicios mediante el principal instrumento; el salario y su poder adquisitivo real, de ahí el término que lo identifica.

Por otra parte, medir el Nivel de Vida de la Población requiere del análisis de otras numerosas variables que no son objeto de trabajo en este ensayo, aunque serán mencionadas.

Cuando se toma como base para el análisis del IPC un estado de cuentas correspondientes a un punto de la gráfica inmediatamente anterior a la enorme crisis conocida como Período Especial, se desconoce que el poder adquisitivo del salario real ya sufrió importantes recortes en los periodos anteriores a la fecha de inicio de la gráfica.

Ese es el caso del estudio anteriormente relatado, útil pero sesgado; desconocer que el Índice de Precios al Consumo requiere su corrección anual, tomando como base el Salario Mínimo interprofesional y NO el llamado Salario Medio, es ignorar el carácter histórico acumulativo de la categoría económica conocida por sus siglas IPC. Por cierto principal caballo de batalla de los sindicatos del mundo entero para evitar la depauperación del nivel de vida de los trabajadores.

La historia del contrato social impuesto por la dictadura cubana (que en sus propios documentos programáticos se define como tal); no es más que la historia de la degradación constante de la capacidad adquisitiva de los gastos de trabajo; de los beneficios sociales que supuestamente justificaban tal imposición y de la pérdida constante de los índices de libertad en todas sus facetas.

Durante el llamado Periodo Especial se permitió por segunda vez la actividad de trabajadores autónomos por cuenta propia (la primera comenzó en 1978 y terminó a inicios de los años 80’). Popularmente conocidos como “cuentapropistas” -desde el portazo que significó a la iniciativa privada el cierre de toda actividad mediante la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968- sólo que en esta ocasión se vio claramente hasta dónde podrían llegar las iniciativas de los emprendedores en las peores circunstancias.

Me permito una auto cita a manera de testimonio sobre el tema: ¿Cuba con Coca Cola?, que el lector podrá encontrar en la sección Crónicas Socio-Culturales del portal https://bibliocuba.net . En todos los casos las evaluaciones oficiales (ONEI) han efectuado escasos y esporádicos análisis del IPC y en todos los casos calculado sobre la base del Salario Medio.

No por ejemplo, de una segmentación por tramos salariales donde se pueda concluir claramente cuáles son los rangos de los salarios nominales devengados por los diferentes estratos de población activa.

Cabe la posibilidad que calculen el dato para consumo propio, pero dada la política de secretismo de indicadores y la falta de transparencia informativa no se encuentran disponibles de forma pública.

Aunque es de reconocer que en gran medida por las subvenciones soviéticas y por tímidas modificaciones de la economía interna en los años 80’, la situación real del consumo básico por parte de la población mejoró algo  con relación a la segunda mitad de los años sesenta del siglo XX y casi toda la década de los años setenta. Para sumergirse en las ignotas profundidades de la anti-economía desde los inicios del llamado “periodo especial” que digan lo que digan las cifras oficiales no ha terminado para la población trabajadora.

Los tiempos -breves- de alguna mejoría se enmarcan en la época en que algunos tecnócratas (Humberto Pérez como cabeza de equipo) intentaron desde la Junta Central de Planificación -JUCEPLAN- instalar el Cálculo Económico. Debate aparte sobre la factibilidad o no de la aplicación de este tipo de cálculo en el socialismo -desde que en 1920 el economista austriaco Ludwig von Mises publicara su artículo “El Cálculo Económico en la Comunidad Socialista”- y que ya fuera resuelto en la práctica socio-económica por el derrumbe de las economías comunistas donde quiera que han sido implantadas:

  • En el caso de la realidad cubana la sustitución del Cálculo Presupuestario por el Cálculo Económico se instrumentó mediante una variante “Restringida” pues en opinión de la más alta nomenclatura del Buró Político -léase Fidel Castro- el sistema de cálculo “impedía la libertad operativa de los dirigentes de la revolución”.
  • A esa “libertad operativa” se le nombró “la reserva del comandante” y según las propias expresiones de Fidel Castro en ocasión de la inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología el 1 de julio de 1986; la construcción de la instalación de presupuesto multimillonario consumió aproximadamente la mitad de la “reserva” en los dos años que demoró la construcción civil.

Esta fue -probablemente- la única vez que se mencionó de forma pública algo aproximado a la contabilidad de los fondos multimillonarios a disposición del Jefe de Estado y de Gobierno, Primer Ministro, Primer Secretario del PCC y un largo etcétera. Según el decir de un fallecido alto directivo de la Salud Pública cubana “todos los dirigentes tienen su pequeña reserva”.

Los años evaluados en la siguiente gráfica y tabla número 2 suman un incremento del IPC acumulado ascendente al 49,5% del sistema de precios de 1999, que si bien eran ligeramente menores a los puntos más altos de la degradación del poder adquisitivo (años 1993 y 1994) parten de la depauperación acumulada del valor de la moneda como instrumento para la adquisición de bienes y servicios y que hicieron depender a las economías familiares de las remesas familiares desde el extranjero y de la economía oculta (mercado negro).

Gráfica 1 / Tabla 2  Tasa de Inflación (precios del consumidor) (%)

IPC Graficas

(Continuará)

©Miguel A. Garcia

Ⓒ Cubamatinal (Libre descarga citando la fuente)

El timo del salario en Cuba (II Parte)

Economía/ Economía Política

cuba-economia1

 

Cubamatinal/ Un principio jurídico universalmente aceptado impide que cualquier ente social se constituya a la vez en juez y parte. Por eso cuando el estado cubano se auto designa como propietario, empleador, gerente de la actividad económica, pagador, financista-acreedor, a la vez que determina los montos salariales y los precios de las mercancías, los servicios, incluso las cantidades de productos básicos que se han de consumir (tal es el caso de la cartilla de racionamiento), cuando todos esos factores y más hacen acto de presencia; ninguna argumentación conciliatoria es suficiente para justificar la violación constante y sistemática de los derechos socio-económicos de la población.

Por Miguel A. Garcia

Fort Pierce, FL, Cómo se llegó en un país como Cuba, con larga trayectoria de economía mercantil a depender de un estado como único empleador-intermediario-expoliador del salario.

La respuesta se encuentra en las RELACIONES DE DOMINIO. Relaciones que comenzaron por el control de los recursos económicos del país junto a los fusilamientos masivos de los primeros y cruciales años de instauración de la actual dictadura.

En la mitología creada por el adoctrinamiento populista social-nacionalista temprano no se hicieron notar las primeras medidas para desbancar el poder adquisitivo de los trabajadores, todo lo contrario; simulaba ser un proceso “de los humildes, por los humildes y para los humildes” como repetía Fidel Castro machaconamente en sus discursos.

La propia puesta en escena para la toma real del poder sobre la nación, mediante el “desfile triunfal” de una tropa guerrillera que demoró una semana en cubrir la distancia
entre Santiago de Cuba y La Habana, de solo 874 Km por la Carretera Central; que llegó a la capital con un crecimiento exponencial de sus miembros, incluidos soldados del ejército regular que se unieron a la tropa y que más tarde fueron despedidos, juzgados y en todos los casos discriminados.

Relaciones de dominio encubiertas desde un inicio con medidas populistas teóricamente beneficiosas a la población que marcaron la “legitimación” de la expropiación forzosa y sin indemnización de numerosas propiedades industriales y agrícolas. Así como el carnaval de la creación de los llamados “salarios históricos”, de la “Reforma Agraria” y otros tantos cambios que apuntaban todos hacia un mismo sitio; la eliminación de la libertad económica para todos aquellos actores sociales que no integraran el núcleo duro del poder.

Los hechos transcurrieron de forma vertiginosa como en toda revolución violenta. Por eso pasó inadvertido el primer impuesto del gobierno en formación.

Para poder entender la evolución de la expropiación salarial a los trabajadores, disfrazada de cambios beneficiosos para la clase expropiada-, es necesario marcar una periodización histórica de las medidas, toda vez que estamos analizando un proceso continuo donde el limitado y exclusivo grupo de los actores dominantes y por ende las relaciones de dominio son las mismas desde hace tres generaciones de cubanos.

Parafraseamos entonces el título de una conocida novela de Julio Verne; Las
tribulaciones del salario en Cuba.

Como el origen y consolidación del Sistema Complejo (Base Económica de un nuevo Sistema Social) que estamos analizando no data de ayer sino de 1960 -concretamente con la intervención de la banca el 13 de octubre de ese año- no podemos ignorar que las condiciones de la economía actual del país y por tanto la depauperación permanente del tratamiento salarial han evolucionado a partir de una CONSTANTE, que se explica por sí sola en el siguiente diagrama:

Imagen3 español

Para llegar a conocer a profundidad la situación actual, es necesario conocer desde los
primeros pasos -al margen de las expropiaciones y otras medidas de control social que
analizaremos en esta serie-; que se aprobaron las primeras medidas administrativas en
el orden tributario, en fecha tan temprana como julio de 1959, a saber:

1959: Ley 447. (14 de julio) Impuesto General sobre las Personas Naturales y Jurídicas, así como el Impuesto sobre Utilidades de las Empresas. Se suprimen los impuestos locales y sectoriales, en alegación de racionalización. Ley No. 448, que dispuso la constitución de la Comisión Administrativa Tributaria y el Departamento de Auditoria Fiscal. El 23 de septiembre de 1959, fue puesto en vigor el ‘Decreto 2038′, ‘Reglamento de la Ley Tributaria’. Otras disposiciones, tales como la ‘Ley No. 579 y la No. 580′, que dispusieron la creación del Registro General de Contribuyentes del Estado, y la creación de la Dirección General de Impuestos Internos en el Ministerio de Hacienda. Se dictaron además las Leyes 629 y 639, también sobre materia tributaria, la primera asignando recursos financieros para cubrir los gastos del Departamento de Auditoria Fiscal y la Comisión Administrativa Tributaria, y la segunda, que reguló aspectos relativos al Impuesto sobre las Ventas en los productos”.

Es importante constatar, que siempre y en toda época los impuestos a los productores (empresas, contratistas etc.) son repercutidos por estos en el valor final (precio) del producto o servicio ofertado al consumidor, es decir; el cliente final de la producción y servicios.

Esta repercusión de impuestos será más fácil de entender en otra parte de esta serie cuando analicemos la relación del Salario Nominal -en su expresión como Salario Real- y su incapacidad de asimilar las variaciones del Índice de Precios al Consumidor.

Por tanto es falsa la argumentación machaconamente repetida referente a la no exacción de impuestos por parte del estado revolucionario a los trabajadores. Por ejemplo, desde la llegada de Fidel Castro al poder en enero de 1959, los pasos fundamentales del nuevo régimen se dirigieron a la monopolización estatal del poder económico. De ahí que, junto a las expropiaciones a los ‘cómplices de la dictadura batistiana’ y la creación de los ‘centros de recuperación de bienes malversados’, se procediera, el 13 de octubre de 1960, a la intervención total de la banca, con el pretexto, -entre otros-, de ‘responder’ al embargo comercial norteamericano instaurado en febrero de ese año.

Algo más tarde, en agosto de 1961, se emite la Ley 963 sobre el cambio de la moneda,
que aparte de convertir la moneda nacional en papel mojado, despojó a todos los potenciales inversionistas nacionales —para que no ‘financiaran la contrarrevolución’— de toda su capacidad económica. Se mataron, así, dos pájaros de un tiro: primero, se disolvieron la totalidad de las relaciones mercantiles a partir del valor del dinero; y segundo, se privó no sólo a los opositores, sino a toda la sociedad civil de sus medios de financiamiento. Sin embargo, la mayor operación de disminución del salario real del trabajador cubano no llegó hasta 1962.

Con el recrudecimiento del embargo, la crisis de los misiles y el incremento paroxístico del bombardeo mediático, pasó, sin recibir apenas importancia, la creación de los impuestos para el desarrollo de la industrialización (4%), a los que verbalmente se les irían agregando los de seguridad social, salud pública, educación y defensa, hasta arribar al “impuesto sobre la circulación y ventas”.

Con relación al referido “impuesto sobre circulación y ventas”, en 2010 totalizó la cantidad de 13.462 millones de pesos, alrededor del 31% de todos los ingresos de la población, con la característica de no estar contenido en la por entonces vigente ley tributaria (ley 73 de agosto de 1994).

No hay que olvidar que ya en 1958 -aún sin alcanzar el poder político nacional- , Raúl
Castro diseña un sistema de impuestos por medio de la Orden Nº 39 (14 de julio) y se establece la obligación de pagar un impuesto sobre la producción agrícola, forestal, ganadera y minera, ascendente al 10 % del total de lo producido (bruto). Se aplica en las áreas bajo control del Ejército Rebelde.

Una vez monopolizada la fuerza de trabajo nacional a través del estado (único empleador), se establecen salarios fijos según calificadores de cargos controlados por el Ministerio del Trabajo y se suprime siquiera remotamente la posibilidad de que los trabajadores negocien el monto de sus salarios a partir de las condiciones del mercado, porque de hecho el estado cubano suprime el mercado convirtiéndolo en una caricatura que vale para entregar el equivalente de fichas de play money con las que canjear los productos y servicios bajo cartilla de racionamiento, atando al trabajador como consumidor a determinadas dependencias, donde en esas y solo esas podría efectuar el intercambio.

El dinero perdió así su poder real liberatorio de obligaciones económicas y el consumo
dejó de ser un factor para el crecimiento de la economía.

No bastaba que la población comenzara a ser “estandarizada” a partir de patrones predeterminados, que irían cambiando según la evolución de la dictadura y los planes del dictador en jefe. En la primera parte de esta serie proporcionamos al lector el vinculo a un documental de archivos de época para tener acceso a una serie de disparatados y contradictorios discursos de Fidel Castro (“Fiel” Castro) .

Hoy facilitamos el enlace a un paquete informativo cuyo título “El discurso oral y uso
de los medios de difusión masiva, para la manipulación política de la población
cubana” se explica por si mismo.

Era necesario pues borrar la memoria sobre la estructura del salario, para ello en 1967
se promulga la Ley 1213. Acorde con el Sistema de Cálculo Presupuestario vigente desde 1964, se suprimen los impuestos al sector estatal y supuestamente a las personas naturales que trabajan para este tipo de empresa (la inmensa mayoría de la población), pero se establece el Salario Nominal que dejando vigente el “Impuesto sobre Ingresos Personales”, el “Impuesto sobre Ingresos Brutos”, el “Impuesto sobre Transmisión de Bienes Inmuebles”, y el “Impuesto sobre Utilidades” eterniza la exacción -junto a la congelación de salarios- a varias generaciones de trabajadores y hasta la actualidad, creando la imagen idílica, según la cual “los trabajadores cubanos no pagan impuestos”.

Por supuesto muy pocas personas recuerdan que era el Cálculo Presupuestario. Con unas autoridades conscientes de que la función de empresario total de la economía nacional debía ser asumida por el Estado (si como era el caso, se pretendía controlar de forma absoluta la nación) incluidas sus relaciones económicas.

La clásica fórmula Dinero-Mercancía-Dinero incrementado [D-M-D’] a la que se refiere Marx en el tomo I de El Capital es aplicada en el caso cubano no por un empresario capitalista ‘sediento de ganancias’; sino por la única empresa del país, es decir, el Estado.

Se procedió entonces a suprimir las relaciones monetario-mercantiles entre empresas estatales. Comenzó la etapa de las ‘órdenes de servicios’ entre las diferentes empresas de la ‘economía socialista’. Empresas que por demás pretendían funcionar en una economía pseudo-mercantil al margen de la Ley del Valor.

A esto habría que añadirle, por otra parte, que muchos incrementos de los hoy astronómicos precios del “mercado libre” comenzaron nada más y nada menos que por ser contribuciones ‘temporales’, como por ejemplo el aporte para los damnificados del ciclón Flora, allá por el lejano 1964, cuando se subieron los precios de los cigarrillos y la cerveza. ¿Habrá terminado ya medio siglo después de ayudar a los susodichos damnificados?  (Continuará)


Nota: Si se desea profundizar más de lo que se abordará en la presente serie se puede
acceder al ensayo del mismo autor: Las retenciones y los impuestos al salario en Cuba. 1959-2016 Análisis crítico

Ⓒ Miguel A. Garcia

Ⓒ Cubamatinal (Libre descarga citando la fuente)