De Sofonisba Anguissola a Clara Peeters, las pintoras del Museo del Prado

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Nacimiento de san Juan Bautista Artemisia Gentleschi Óleo sobre lienzo, 184 x 258 cm h. 1635 Madrid, Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 11 de abril de 2019.

El Museo del Prado y el Ayuntamiento de Madrid han puesto en marcha una campaña para conocer y dar visibilidad a las pintoras que forman parte de la de la colección del Museo del Prado. La acción, que se puede ver desde el mes de abril en diferentes soportes exteriores de la ciudad, se suma, en el Ayuntamiento de Madrid, al eje que busca visibilizar la obra y el papel de las mujeres a lo largo de la historia en los ámbitos de la cultura y la ciencia.

En este caso, y en homenaje al bicentenario del Museo del Prado, el Ayuntamiento de Madrid invita a conocer el trabajo de tres mujeres artistas cuyas obras están integradas en la colección del Museo del Prado y que, sin embargo, son aún desconocidas para el gran público. En gran formato y en diferentes puntos de la ciudad, se puede descubrir la obra de artistas como Artemisia Gentileschi, Sofonisba Anguissola y Clara Peeters.

Situadas en mupis digitales de toda la ciudad y en las grandes pantallas de Gran Vía y Callao, en total serán seis obras que por sí solas son ya exponentes de la más alta calidad pictórica del Renacimiento y el Barroco y que dan testimonio del papel secundario al que se vieron relegadas sus autoras.

En el caso de Artemisia Gentileschi podremos disfrutar de la obra Nacimiento de San Juan Bautista, firmadas por Sofonisba Anguissola, la campaña mostrará las piezas Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II, Felipe II y Retrato de la reina Ana de Austria. Las obras con las que contará la campaña pertenecientes a Clara Peeters serán Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre y Mesa con mantel, salero, taza dorada, pastel, jarra, plato de porcelana con aceitunas y aves asadas.

Esta acción, enmarcada en las líneas de trabajo visibilización de las mujeres relvantes en el arte y la ciencia, se une también a otros homenajes que el Ayuntamiento de Madrid ha querido llevar a cabo para celebrar el bicentenario de la institución cultural más importante de la ciudad y una de las más importantes del mundo como es el Museo del Prado. En las pasadas Navidades, el protagonismo fue para otros de los artistas con los que cuenta el museo como son Bartolomé Murillo y Juan Bautista Maíno. La Adoración de los Pastores de Murillo, y La Adoración de los Reyes Magos de Maíno se reprodujeron a gran tamaño en la Puerta de Alcalá como homenaje navideño al bicentenario.

La posibilidad de ver las obras de estas artistas en los soportes exteriores del Ayuntamiento de Madrid forma parte de la voluntad de dotar a este mobiliario urbano de contenido cultural, más allá del publicitario e informativo.

Tres grandes artistas Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1593 – Nápoles, hacia 1654) fue una pintora barroca italiana, representante del caravaggismo. En sus cuadros desarrolló temas históricos y religiosos. Fueron célebres sus pinturas de personajes femeninos como Lucrecia, Betsabé, Judith o Cleopatra, en los que subvierte los modelos de feminidad establecidos y perpetuados por pintores masculinos. Fue la primera mujer en hacerse miembro de la Accademia del Disegno de Florencia, donde trabajó bajo los auspicios de Cosme II de Médici y tuvo una clientela internacional. Vivió en varias ciudades italianas, como Venecia, donde conoció a Anthony Van Dyck y Sofonisba Anguissola, y Napolés, donde recibió por primera vez un pedido para la pintura al fresco de una iglesia en la ciudad de Pozzuoli, cerca de Nápoles. También trabajó en Londres con su padre bajo el patrocinio de Carlos I de Inglaterra.

Sofonisba Anguissola, nació en Cremona, en 1535 y murió en Palermo en 1625. Está considerada la primera mujer pintora de éxito del Renacimiento. Cultivó el retrato y el autorretrato, estableciendo nuevas reglas en el ámbito del retrato femenino. A los 27 años se estableció en España, en la corte del rey Felipe II. Para la Historia del Arte, juega un importante papel como eslabón entre el retrato italiano y el español en el siglo XVI, además de su notable influencia en el desarrollo posterior de este género en Italia. Su trayectoria resultó un precedente para varias mujeres artistas que habían sido excluidas de la enseñanza académica, de gremios y talleres y del mecenazgo papal, pero que sí encontraron respaldo en las cortes europeas entre los siglos XVI y XVIII.

Clara Peeters (Amberes, c., 1590 – después de 1621) fue una pintora flamenca considerada una de las iniciadoras del bodegón o naturaleza muerta en los Países Bajos. Se caracterizó por popularizar el uso del autorretrato escondido en objetos de las naturalezas muertas que muchos otros artistas emularían. En el mundo se conservan unas 30 obras atribuidas a esta pintora que fue una de las pocas mujeres artistas activa en Europa durante la primera mitad de siglo XVII. En 2016 Clara Peeters se convirtió en la primera mujer pintora protagonista de una exposición individual en el Museo del Prado.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

El Gabinete de Descanso de sus Majestades, en el Museo del Prado

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas 

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El infante Antonio Pascual de Borbón y Sajonia Lorenzo Tiepolo (1736-1776). Pastel sobre papel, 400 x 280 mm 1763. Madrid, Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 8 de abril de 2019.

Comisariada por Pedro J. Martínez Plaza, técnico del Área del Conservación de pintura del siglo XIX, “El Gabinete de Descanso de sus Majestades” recupera el sentido original de la sala 39 del edificio Villanueva para reflexionar sobre el origen mismo de la institución vinculada de forma inherente a la corona desde su apertura en 1819 y ofrece una mirada diferente sobre las propias colecciones del Museo para volver a contemplar las pinturas con los planteamientos propios de la museografía del siglo XIX, colgadas a diferentes alturas y cubriendo por completo los diferentes muros.

Esta sala, ubicada en la primera planta del Museo, frente al Jardín Botánico, se creó en 1828 y estaba destinada al descanso del monarca Fernando VII y de sus familiares. La sala estaba decorada especialmente con retratos reales, e incorporaba también un pequeño lugar para el aseo y la higiene personal en una pequeña sala anexa. Su carácter privado, que se mantuvo hasta 1865, lo hizo invisible para el público, incluso para muchos especialistas, pues durante décadas careció propiamente de una clara finalidad expositiva. En definitiva, se trataba del espacio del museo donde de una forma más clara se hacía presente la vinculación del edificio con la Corona.

Sala 39 Este Gabinete fue concebido como una galería iconográfica de la dinastía de los Borbones –desde Felipe V (1683-1746) hasta Fernando VII (1784-1833)- así como de sus antecesores y parientes. Por ello, entre los 28 retratos figuraban dos efigies del rey de Francia Luis XIV y una de Felipe de Francia, I duque de Orleans, abuelo y tío abuelo de Felipe V respectivamente. Había también algunos retratos de grupo de gran tamaño, como la Familia de Felipe V de Louis-Michel van Loo, en el que el rey está acompañado por su segunda esposa –Isabel de Farnesio– y algunos de sus hijos. Entre ellos se encuentran los futuros Fernando VI (1713-1759) –del que no había ningún retrato individual en el Gabinete– y Carlos III (1716-1788) –efigiado además en otro cuadro que forma pareja con el de su esposa, María Amalia de Sajonia, ambos de Antón Rafael Mengs. Resultan interesantes por su número los retratos de infantes, muchos de los cuales se trajeron desde el Palacio Real de Madrid para figurar en el Gabinete. De entre ellos destaca el conjunto de pasteles de Lorenzo Tiepolo, que representa a los seis hijos de estos monarcas que les acompañaron a España desde Nápoles y que aparecen portando diferentes objetos como la escopeta, instrumento propio de la educación principesca. Dos de estos infantes, Antonio Pascual y Gabriel, se encuentran también representados en este Gabinete por Mengs. Junto a ellos destacan los dos pintados por Ramón Bayeu y, por su mayor tamaño, el del futuro Luis I (1707-1724), hijo de Felipe V, uno de los primeros lienzos realizado por Michel Ange Houasse en España.

La familia de Carlos IV (1748-1819) estaba representada a través del gran cuadro de Francisco de Goya (expuesto actualmente en la sala 32) y de los retratos individuales de algunos de sus miembros, como los del propio monarca y su esposa María Luisa de Parma. También lo estaban algunos de sus hijos, hermanos de Fernando VII, entre ellos Carlota Joaquina de Borbón -la única obra que posee el Prado del pintor italiano Giuseppe Trono– y María Luisa de Borbón. Esta aparece junto a sus hijos y su esposo –el efímero rey de Etruria Luis I– en un cuadro pintado por François-Xavier Fabre (Los reyes de Etruria y sus hijos). Aunque en la sala no había ningún retrato individual de Fernando VII, el monarca aparece en diferentes pinturas que recogen algunos asuntos de su vida. Es el caso de la Jura de Fernando VI como Príncipe de Asturias de Luis Paret –que colgaba en la misma pared que Las parejas reales, también de este autor y ambientada en Aranjuez– y de Embarque real en el estanque grande del Retiro de José Ribelles. Este lienzo ilustra también el impulso dado por Fernando VII al Buen Retiro, uno de sus lugares favoritos de la Corte.

Por su tamaño destacaba La reina María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado, un retrato encargado específicamente a Bernardo López Piquer para figurar en este Gabinete, en el que la segunda esposa de Fernando VII señala con su mano izquierda los alzados de las salas del Museo con la ubicación de las pinturas.

En conjunto, además de recrear el espacio dedicado al descanso de sus Majestades, estas obras –pintadas por autores de diferentes escuelas y estilos– permiten comprender la evolución del retrato cortesano en España desde principios del siglo XVIII y hasta el primer tercio del XIX. Junto al estilo de los pintores franceses llegados a la corte con Felipe V, destacan también las obras de Mengs, que consigue dotar a sus modelos de gran una sencillez y naturalidad, y de Tiepolo, que muestra una especial sensibilidad y un gran dominio de la técnica del pastel.

En la sala también se colocaron, con una intención principalmente decorativa, numerosos bodegones, tres de ellos flamencos del siglo XVII y el resto de artistas españoles. Entre estos últimos se encuentran los de Luis Meléndez –pintor fundamental en la evolución de este género en nuestro país–, así como los floreros de Luis Paret, Juan de Arellano –maestro indiscutible de la pintura floral– y Benito Espinós –artista vinculado a Valencia, donde esta especialidad tendría un gran desarrollo. Se dispusieron además diferentes paisajes del siglo XVIII, entre ellos tres de Mariano Ramón Sánchez pertenecientes a su serie de Vistas de puertos españoles, compuesta por 118 cuadros de puertos, bahías, islas y arsenales encargada por Carlos IV cuando aún era Príncipe de Asturias. También debieron tener una finalidad decorativa los dos bustos de personajes orientales pintados por Lorenzo Tiepolo, que convertían a este pintor italiano en el mejor representado en el Gabinete.

Sala 39 A La pequeña estancia anexa se habilitó como lugar destinado a la higiene personal. En ella se colocó el mueble del retrete, realizado en 1830 por Angel Maeso, uno de los principales ebanistas de los Talleres Reales. Es el único elemento del mobiliario original que se ha conservado, pues han desaparecido tanto las alfombras como la mampara que separaba ambos espacios y las diferentes banquetas tapizadas en color cereza, habitual en las decoraciones palatinas contemporáneas. El retrete se muestra ahora de nuevo en su localización original. Se trata de un mueble de especial importancia para el museo por muchas razones. Ha de tenerse en cuenta que se trata del único ejemplo de mobiliario que se ha conservado en el Prado de todo el conjunto original, no solo de esta sala, sino también del resto de estancias, con el que se fue dotando al Real Museo desde su fundación. Además de su gran calidad, sin apenas parangón con otros muebles similares conservados en otras instituciones, este fue el de mayor empeño y tamaño de todos los realizados en el siglo XIX para el servicio de la institución. Su diseño, específico y ajustado a un espacio determinado lo hacía difícilmente aprovechable en otro lugar, y quizá por eso se mantuvo a salvo de movimientos y traslados, lo cual aseguró su conservación.

Esta exposición ofrece la oportunidad irrepetible de devolver el mueble a su emplazamiento original y de dotarlo nuevamente de su contextualización natural, recuperando así, en gran medida, uno de los pocos espacios de este tipo que se conservan en los lugares y sitios reales y el único en este museo que puede reconstruirse de forma casi fidedigna. Junto al retrete se muestran los dos orinales (masculino y femenino) realizados en la Real Fábrica de la Moncloa y el estuche de aseo, que conserva todos sus componentes.

En 1834, un año después de la muerte de Fernando VII, Francisco Martínez Salamanca decoró el interior de este pequeño habitáculo con motivos ornamentales de arquitectura fingida similares a los que realizaron otros artistas en los palacios y sitios reales durante el periodo fernandino. A diferencia de las demás decoraciones murales hechas en las primeras décadas de andadura del Museo, estas se han conservado de forma íntegra y permiten comprender el primitivo carácter de este espacio, ahora recuperado con la reunión de los diferentes objetos y muebles conservados.

La Familia de Felipe V en Second Canvas Al tratarse la reconstrucción del Gabinete de un proyecto especial se han incorporado algunos recursos de mediación para el visitante.

Se han ubicado en la sala 39 dos tabletas, proporcionadas por Samsung como socio tecnológico del Museo del Pardo, con la aplicación Second Canvas ajustada a tal efecto. Esta app facilita, en este caso, la navegación sobre la imagen de la obra La familia de Felipe V de Van Loo desde distintos relatos: la identidad de los personajes, la indumentaria de época o la iconografía. Por otro lado, gracias a uso de la imagen en gigapixel se obtiene una visión de los detalles excepcional para el visitante que podrá confrontarlos frente a la propia obra.

Experiencia inmersiva de la sala 39 Una vez inaugurada la exposición se podrá trabajar sobre un proyecto museográfico real y se darán los últimos pasos para su reconstrucción virtual, lo que permitirá crear la primera experiencia inmersiva en una de las salas del Museo.

A través de una experiencia gamificada y partiendo de cuatro periodos históricos relevantes (primer tercio del siglo XIX; Mediados del siglo XIX; principios del XX y presente) el usuario se aproximará a la transformación de los usos y museografía de esta sala a lo largo de los últimos 200 años contada a través de personajes ilustres del Museo como, por ejemplo, Luis Eusebi, primer conserje del Prado, los cuales, invitarán a reflexionar sobre aspectos o temáticas como la conservación del Patrimonio, la historia del Museo o la propia historia de España.  

La realidad virtual desarrollada se alojará en el microsite de la exposición en el website del Museo del Prado y se podrá disfrutar a través de un navegador tanto en dispositivos móviles como en PC, pudiendo ser una experiencia del todo inmersiva si se dispone de gafas de realidad virtual.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

Las obras del Museo del Prado ilustran las emociones del EDP Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón & ½

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas 

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lustración: Km. 11 MOTIVACIÓN Vulcano forjando los rayos de Júpiter Rubens, Pedro Pablo 1636 – 1638. Óleo sobre lienzo Madrid, Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 4 de abril de 2019

Querida Ofelia

En el marco de la celebración de su Bicentenario, el Museo del Prado expondrá, a lo largo del recorrido de la 42ª edición del EDP Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón & ½, reproducciones de sus obras para poner imagen a cada kilómetro de esta carrera construyendo el relato de emociones y sentimientos que experimentan los participantes.

Velázquez, Rubens, El Greco, Tiziano, Goya, Madrazo y El Bosco son algunos de los grandes maestros del Museo del Prado que el 27 de abril compartirán zancadas con los participantes de la carrera más bonita de España a través de los puntos kilométricos de la carrera.

Obras como Vulcano forjando los rayos de Júpiter de Rubens, Sísifo de Tiziano, El caballero de la mano en el pecho del Greco o Baile a orillas del Manzanares de Goya ponen imagen a la motivación, el esfuerzo, la prudencia y el ritmo, sensaciones y emociones presentes durante la carrera.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

El Museo del Prado recibe a Alberto Giacometti

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Imagen una de las salas de exposición. © Alberto Giacometti Estate / VEGAP, Madrid, 2019 * Foto © Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 1 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

Uno de los fenómenos más llamativos en los doscientos años transcurridos desde la apertura del Museo del Prado ha sido su progresiva conversión en lugar de peregrinaje de los artistas de vanguardia. De Courbet a Bacon, pasando por Manet, Degas, Whistler o Picasso, su visita al Museo marcó un antes y un después en su trayectoria artística. Ha habido, no obstante, destacadas ausencias, y quizás ninguna tan notoria como la de Giacometti, a quien está dedicada esta singular exposición. Un artista que concebía el arte como un único y simultáneo lugar de confluencia del tiempo pasado y presente, y, sus creaciones avalan hoy aquí la atemporalidad de la figura humana como modelo de representación para el arte de todos los tiempos.

Hijo de un destacado autor postimpresionista suizo, Alberto Giacometti (Borgonovo, 1901-Chur, 1966) empezó a dibujar con avidez desde niño y a realizar, en la mayoría de los casos a partir de reproducciones, copias no solo de los maestros antiguos, sino del arte de todos los tiempos y culturas. Continuó esta labor durante su formación en París, ciudad a la que se trasladó en 1922, y a lo largo de toda su vida, como atestiguan sus cuadernos.

Alrededor de 1930, Giacometti se adhirió al movimiento surrealista, sustituyendo progresivamente en su obra «lo real por lo imaginario». No será hasta 1934 cuando vuelva a servirse de un modelo en sus composiciones, lo que desembocará en su ruptura con el surrealismo. Este empeño por “reflejar” lo real lo aisló en cierta forma del arte de su tiempo y lo vinculó inexorablemente al pasado.

Es fundamentalmente a partir de 1945 y hasta su muerte en 1966 – período representado en la exposición del Museo del Prado – cuando su práctica se centra en la representación de la figura humana, sobre todo de sus seres más cercanos, y se observa en su obra una búsqueda infatigable de lo real que pretende trascender la apariencia meramente superficial de sus modelos. Una obsesión que se hace más patente todavía en la radicalidad de sus retratos posteriores a la II Guerra Mundial, cuya terrible experiencia influyó definitivamente al artista, como demuestran las obras aquí reunidas.  

La exposición

Las 20 obras expuestas -18 esculturas y 2 óleos- proceden de colecciones de la Fondation Beyeler, Riehen/Basilea, Alberto Giacometti-Stiftung Zurich, Kunstmuseum Basilea, Louisiana Museum of Modern Art, Humlebaek, Dinamarca, Alicia Koplowitz, coleccionista y miembro del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, la Fondation Marguerite et Aimé Maeght de Saint-Paul-de-Vence, la Hamburger Kunsthalle, Hamburgo, y el Museum of Fine Arts de Houston.

El recorrido empieza en la sala de Las meninas de Velázquez, donde el conjunto de figuras que conforma La Piazza – Mujer alta III, Mujer alta IV, Cabeza grande y Hombre que camina- ideado inicialmente en 1958 como un proyecto de escultura monumental en Nueva York que no llegó a materializarse, prolongan, aún más si cabe, el juego de espejos propuesto por el pintor barroco.

Frente al Carlos V en la batalla de Mühlberg de Tiziano se sitúa El carro: una mujer, encaramada sobre dos ruedas gigantes, suspendida en equilibrio entre el movimiento y la quietud, el avance y la retirada; y dos pinturas entre las que encontramos Cabeza de hombre I (Diego), obra en la que capta en 1964 a su hermano Diego, quien posó para él a lo largo de toda su vida. Próximas al casi cinematográfico espacio del Lavatorio de Tintoretto, siete Mujeres de Venecia, pertenecientes a la serie de esculturas presentadas en la Bienal de Venecia de 1956 en el Pabellón francés y una de sus obras cumbre, dirigen su mirada hacia las salas de la obra del Greco, donde Mujer de pie manifiesta unos evidentes paralelismos formales en su verticalidad y alargamiento con la obra del pintor cretense. Ante los cuerpos colosales representados por Zurbarán en su serie de Hércules, contrasta La pierna, producto quizá de una realidad ya definitivamente fragmentada después de la Segunda Guerra Mundial.

La exposición nos recuerda que la obra de este artista único, gran dibujante, pintor y escultor, le debe tanto a la historia de la pintura como a la de la escultura y corrobora que los precedentes esenciales de su obra se encuentran también en la pintura barroca italiana y española.

Actividades complementarias

Claves  

El Museo ofrece charlas sobre la exposición para facilitar al público la visita autónoma a la misma, proporcionándole las claves esenciales para apreciar y comprender mejor las obras que forman parte de la muestra.

Abril, mayo y junio: Jueves a las 11.00 y 17.00 h

Auditorio. Acceso libre para los visitantes del Museo.

Conferencia

Con motivo de la exposición el Área de Educación incluirá en su ciclo habitual varias conferencias relacionadas con la muestra.

3 de abril a las 18.30 h Otro aspecto en la vida de Giacometti: su país de origen, Suiza Marco Giacometti. Centro Giacometti

25 de mayo a las 18.30 h Entender la percepción: lo que Giacometti nos transmite en el Museo del Prado Philippe Büttner. Kunsthaus Zürich

Auditorio. Actividad gratuita. Para asistir a las conferencias es necesario adquirir una entrada en las taquillas 1 y 2, desde 30 minutos antes del comienzo de la actividad.

Régimen de acceso

El acceso a la exposición “Alberto Giacometti en el Museo del Prado” está incluido en la visita a la colección permanente. La compra de entradas puede efectuarse anticipadamente por internet (www.museodelprado.es) o en las taquillas del Museo al precio de 15 euros (reducida o gratuita, conforme a las condiciones habituales ya establecidas).

De lunes a sábado de 18.00 a 20.00 horas, y domingos y festivos de 17.00 a 19.00 horas, el acceso a la colección permanente es gratuito previa retirada de la entrada en las taquillas del Museo.

El horario de visita a la exposición será de lunes a sábado, de 10.00 a 20.00h., y domingos o festivos, de 10.00 a 19.00h. Acceso al Museo hasta media hora antes del cierre. El desalojo de las salas comienza 10 minutos antes del cierre.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

Un oratorio desconocido de Juan de Juanes en el Museo del Prado

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Oratorio de san Jerónimo penitente Damián Forment, Juan de Juanes Alabastro del Valle del Ebro, 1510-1579. Museo Nacional del Prado.

 

Cubamatinal/ Madrid, 23 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

Considerado como el Rafael español cuando hace 200 años el Museo del Prado abrió sus puertas, Juan de Juanes (h. 1510-1579) tiene desde hoy su espacio propio, equiparándose con el Bosco, el Greco, Velázquez o Goya, en la sala 51 del edificio Villanueva, no en vano en la testamentaria de Fernando VII su Santa Cena superaba con creces la valoración de los Grecos, por ejemplo. 

 En ese nuevo espacio se presenta también una extraordinaria donación, gracias a la generosidad de la Fundación Amigos del Museo del Prado, el Oratorio de san Jerónimo. Este oratorio portátil es una pieza pensada para el ámbito devocional privado. El tema principal, san Jerónimo, fue realizado por Damián Forment (Ca. 1480 – 1540), uno de los grandes escultores valencianos activo en la Corona de Aragón. Utilizó para ello alabastro del Valle del Ebro, que estuvo en origen dorado y policromado. Con posterioridad, Juan de Juanes diseñó una excepcional estructura “a la romana” para proteger y realzar la placa, la cual amplió en la parte superior y pintó parcialmente. En el exterior de las puertas representó a san José con el Niño y a san Lucas, y en el interior, bajo dos arcos, a san Vicente Ferrer y a san Pedro Mártir.

Además, esta nueva ubicación del maestro valenciano permitirá la reordenación de las salas 52 B y C, en las que se exhibirá una importante obra religiosa de Sánchez Coello, Alegoría mística con san Sebastián, san Bernardo y san Francisco.

 Pintura española del siglo XVI La Valencia de los Masip: Juan Vicente Masip y Juan de Juanes Buena parte de la pintura valenciana del siglo XVI estuvo protagonizada por un grupo de sagas familiares entre las que destaca la de los Masip. Las producciones de Juan Vicente Masip (h. 1475-1550), y sobre todo de su hijo Vicente Juan Masip, más conocido como Juan de Juanes (o Joan de Joanes; h. 1510-1579), dominaron el panorama pictórico del Reino de Valencia durante más de medio siglo.

 La actividad artística de Juan Vicente Masip trascurrió en un periodo de tránsito entre las fórmulas del gótico final y las novedades renacentistas. Su versátil personalidad fue asimilando las influencias de diversos pintores que por la situación estratégica de Valencia provenían sobre todo de la esfera italiana. A partir de la década de los treinta su hijo Juan de Juanes participó de manera activa en el taller, convirtiéndose pronto en elemento fundamental del mismo. Padre e hijo colaboraron en el retablo mayor de la catedral de Segorbe, Castellón (1529-32) y en el de San Eloy, encargo del gremio de plateros para su capilla en la iglesia valenciana de Santa Catalina (1536-38), donde se aprecia ya la influencia del severo romanismo de Sebastiano del Piombo (h. 1485-1547). La presencia en Valencia de cuatro obras de este pintor italiano traídas por el embajador Jerónimo Vich transformó el devenir de la pintura valenciana.

 Aún hay controversia en lo que se refiere a la intervención de cada maestro en esas décadas de trabajo compartido. Por su juventud y por la evolución de su pintura, parece razonable pensar en Juan de Juanes como el más receptivo a las novedades del momento, a las composiciones de Rafael y a la monumentalidad figurativa de Piombo, a quien debe también el color y la iluminación. Juanes fue un excelente dibujante, un notable retratista y hombre de probada cultura que frecuentó a importantes humanistas.

 Además de numerosos retablos en la ciudad y otras villas, los Masip fueron los creadores de imágenes devocionales muy difundidas del Ecce Homo, el Salvador Eucarístico, la Sagrada Familia o la Inmaculada Concepción, vinculadas a la espiritualidad católica del momento.

El estilo de Juanes fue el referente de la pintura de Valencia en la segunda mitad del XVI y principios del XVII, continuada por su hijo Vicente Juan Masip Comes y por un nutrido grupo de seguidores. Algunas de sus composiciones fueron copiadas por relevantes pintores de esa escuela hasta entrado el siglo XIX.

Con gran cariño desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

 

Lang Lang en el Museo del Prado

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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Lang Lang durante su actuación frente a Las Meninas. Foto © Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 22 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

Más de 48.000 personas han disfrutado del homenaje de Lang Lang al Bicentenario del Museo del Prado a través de las redes sociales.

Con motivo de la celebración de su Bicentenario, el Museo del Prado recibió ayer la visita única y excepcional de uno de los pianistas clásicos más reconocidos y aclamados a nivel internacional, Lang Lang. 

Ayer, jueves, 21 de marzo, el afamado pianista chino recorrió algunas de las salas de la colección permanente del Museo del Prado para brindar su personal homenaje a los 200 años de historia de la institución y a la capacidad inspiradora de las obras que atesora.

En la sala 12, frente a Las Meninas, obra maestra de Velázquez, considerado por los españoles participantes en un estudio como el mejor pintor de todos los tiempos, Lang Lang interpretó diversas obras. Entre ellas, ‘Para Elisa’ de Beethoven y ‘Gota de Lluvia’ de Chopin. También realizó una recreación de ‘La Maja y el Ruiseñor’ de Granados.

Este homenaje extraordinario, que fue seguido por 13.000 personas en directo a través de las cuentas oficiales del Prado en Instagram y Twitter, se ha reproducido ya en más de 48.000 ocasiones y se podrá seguir disfrutando en: 

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

 

El Museo del Prado visto por los españoles

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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El 3 de mayo en Madrid o ”Los fusilamientos” Goya 1814. Óleo sobre lienzo. 268 x 347 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

 

Cubamatinal / Madrid, 19 de marzo de 2019.

Querida Ofelia:

Con motivo de la celebración del Bicentenario del Museo del Prado, el Instituto Sondea ha elaborado un informe con la información obtenida a través de un cuestionario que se ha diseñado específicamente para proporcionar información estadística sobre la percepción que los españoles tienen del Museo del Prado, así como otras cuestiones como preferencia de autores, obras o hábitos de visita.

La  encuesta se ha dirigido a individuos de 18 a 65 años residentes en España seleccionados de forma intencional y proporcional a las cuotas de población española en función de sexo, grupos de edad y Comunidad Autónoma, obteniendo una respuesta final de 3.321 individuos, representativa del conjunto de los españoles.   Las conclusiones más destacadas del estudio son:

  1. El Museo del Prado es el museo que tienen más presente casi 9 de cada 10 españoles (86,51%), seguido del Reina Sofía y el Thyssen. El Louvre es el museo extranjero más recordado con un 32,36%.
  1. Más de 7 de cada 10 españoles se sienten muy orgullosos o bastante orgullosos del museo del Prado (71,54%).
  1. Los adjetivos con los que los españoles más relacionan al Museo del Prado son ‘Español’ (48,47%), seguido de ‘Público’ (40,98%) y ‘Universal’ (40,88%).
  1. Los calificativos que mejor definen el contenido de la colección del Prado son: “Clásico” (40,21%), “Enriquecedor” (39,53 %) y “Maravilloso” (31,31 %).
  1. De los pintores del Prado, Velázquez está considerado el mejor de todos los tiempos (37,14%) y el que mejor representa a España (40,25%), seguido en segundo puesto por Goya.
  1. Las Meninas de Velázquez es el cuadro favorito de los españoles (60,10%), siendo el elegido por 6 de cada 10. A 22 p.p. de diferencia está La maja desnuda de Goya (38,31%), seguida de cerca en el tercer puesto por el cuadro, también de Goya, El 3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos (33,78%) y el tríptico del Jardín de las delicias del Bosco (30,05%).
  1. El cuadro que los españoles pondrían en el salón de su casa es Las Meninas de Velázquez (31,34%), seguido por un 25,44% que pondría El Jardín de las delicias del Bosco y un 23,03% que pondría Chicos en la playa de Sorolla.
  1. Para la mayoría de los encuestados la compañía ideal para visitar el Museo del Prado es su pareja (70,74%). 2 de cada 3 españoles preferirían visitar el Museo del Prado y ver los cuadros es de forma espontánea (64,40%).
  1. Rafael Nadal (17,78%), Dani Rovira (15,24%) y Alaska (14,73%) son los españoles célebres con los que un mayor porcentaje de los encuestados visitarían el Museo del Prado. Will Smith (17,43%) y el Papa Francisco (10,87) son las personalidades internacionales más mencionadas.
  1. El 94,88% de los españoles afirma que el Museo del Prado es una de las grandes aportaciones de España a la cultura universal.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix  José Hernández.

 

El Museo del Prado llega a Pontevedra

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

 

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Retrato de médico El Greco 1582 – 1585 Madrid, Museo Nacional del Prado

Cubamatinal / Madrid, 18 de marzo de 2019

Cuando se cumple el Bicentenario del Museo Nacional del Prado, cuya apertura tuvo lugar el 19 de noviembre de 1819, el museo conmemora su fundación “reflexionando sobre su historia pero con la vista puesta en el futuro”; y lo hace con un programa muy amplio y diverso. 

Entre las múltiples actividades proyectadas se encuentra la exposición “De gira por España”: durante un mes algunas pinturas de especial relevancia de la colección del Museo del Prado dejarán su espacio habitual y podrán verse en diferentes museos del territorio español, uno por cada comunidad y ciudad autónoma (excepto Madrid). 

Dentro de la Comunidad Autónoma de Galicia, en el Museo de Pontevedra se podrá contemplar, hasta el próximo 21 de abril, Retrato de médico, una obra que enlaza con las efigies de intelectuales realizadas en Venecia en el siglo XVI.

Este lienzo, que se cita en el inventario de 1686 del Alcázar de Madrid, lugar en el que permaneció hasta el incendio de 1734, cuando se trasladó al Palacio del Buen Retiro de Madrid, representa a un hombre anciano de cabellos cortos y canos, barba puntiaguda y largos bigotes, vestido de seda negra de reflejos verdosos, con puños y gorguera de hilo blanco, que se ha identificado con un médico por llevar en el dedo pulgar un anillo, distintivo en la época de los galenos.

Con gran cariño y simpatía desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

 

Más de 400 archivos audiovisuales que recorren un siglo de su historia, han sido recuperados por el Museo del Prado

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas

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“La Primera Dama Argentina visita el Museo del Prado”, noticia extraída de NODO, 1947. Imágenes cedidas por Filmoteca Española.

 

Cubamatinal / Madrid, 13 de febrero de 2019.

Querida Ofelia:

El Museo del Prado, en colaboración con Filmoteca Española y Radio Televisión Española ha creado este nuevo fondo documental  gracias también a la participación desinteresada de entidades privadas y personas físicas tales como Video Mercury Films,  Fundación Basilio Martín Patino, ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) – Archivo Histórico Audiovisual, SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), Beda Docampo Feijóo, Ángel Durández, Ana Núñez y Juan Díaz Goy.   

Gracias a esta colaboración institucional para la preservación y difusión del patrimonio audiovisual en torno al Museo del Prado, se han recuperado más de 400 títulos a través de una exhaustiva labor de catalogación, digitalización, gestión online e incluso en algunos casos restauración fotoquímica. Así ha salido a la luz,  el documental inédito titulado “Introducción al Museo del Prado” (1987) de Basilio Martín Patino bajo la dirección de fotografía de Juan Mariné,  y se ha abordado la restauración de cinco cortometrajes que necesitaban una intervención inmediata: “Velázquez” (1937) de Ramón Barreiro,  “La mitología en el Prado: Rubens” (1948) de José María Elorrieta, “Il Paradiso Perduto” (1948) de Luciano Emmer y Enrico Gras (pioneros en la producción de documentales de arte), “Goya en el Museo del Prado” de José A. Sobrino y “El Greco. Un pintor, un río, una ciudad” (1960) de Jesús Fernández Santos. 

Entre los materiales que dotan el fondo hay producciones españolas e internacionales (EE.UU, Reino Unido, Italia y Dinamarca), dirigidas por nombres clave de la cinematografía como Orson Welles, George Marshall, Basilio Martín Patino, Carlos Saura, Pilar Miró, Antonio Mercero, Jesús Fernández Santos, José López Clemente o Ramón Masats, entre otros. 

Entre las ficciones hay que destacar la presencia de actores y actrices tan populares como Rita Hayworth, Rex Harrison, Tony Leblanc, Aurora Bautista, Concha Velasco, Imperio Argentina, Francisco Rabal, Gabino Diego, Leonor Watling, Eduard Fernández o José Coronado;  así como algunos documentales con locución de Fernando Rey o María Dolores Pradera. 

Las dos líneas de trabajo que han estructurado el fondo documental son “El Museo como escenario” y “El Museo como inspiración”. 

  1. El Museo como escenario Las imágenes recopiladas bajo esta línea de trabajo dan cuenta tanto de la historia material del edificio y del entorno urbanístico con las diversas obras y remodelaciones,como de la historia misma del país a través de los diversos retratos del público y las visitas oficiales. En ese sentido, el rodaje de exteriores del Museo, los noticiarios y reportajes del NODO filmados dentro de las salas o programas emblemáticos como “Informe Semanal”, ofrecen una perspectiva excepcional de nuestra historia reciente.  

En  “¡Viva Madrid, que es mi pueblo!” (1928), de Fernando Delgado, podemos ver cómo era la Puerta de Velázquez cuando el monumento con la escultura del artista, obra de Aniceto Marinas García, se encontraba rodeado de césped. El título “Madrid” (1942) de Ángel Negra nos muestra cómo era  la Puerta de Goya antes de existir el acceso directo por la  planta baja (en el que actualmente se ubican las taquillas del Museo); y en el mismo título se muestran imágenes de “La Inmaculada Concepción de los Venerables” de Murillo y la “Dama de Elche”, cuando acababan de regresar del Louvre de París tras las negociaciones en 1941 entre el Gobierno español y el francés.  

Mención especial en este apartado merece “Tierra y cielo” (1941) de Eusebio Fernández Ardavín, protagonizada por una copista de Murillo (Maruchi Fresno), pues buena parte de la cinta transcurre en el interior del Museo. Se trata de una película vinculada a la corriente historicista y patriotista del cine  español de los años 40, pero en este caso ensalzando los valores de la nación a través de las obras del Museo del Prado. Uno de los principales atractivos de este título es la secuencia final en la que aparece la sala de “Las meninas” con la instalación de un espejo en el que se reflejaba la obra, creando un juego visual.  

La iglesia de los Jerónimos y el claustro también aparecen reflejados en varios títulos, en su estado previo a la ampliación de Rafael Moneo; destacando una secuencia de “Las chicas de la Cruz Roja” (1958) de Rafael J. Salvia, en la que las protagonistas contemplan la salida de unos recién casados en la escalinata de la iglesia.  

Algunos de estos elementos se repiten en otros títulos, así como las reformas en el entorno del Museo. “El pobre García” (1961) dirigida por Tony Leblanc, nos muestra el “Monumento a Eugenio d´Ors” del Paseo del Prado cuando estaba en proceso de construcción, y cuya inauguración podemos ver en un NODO de 1963.   En  el año 2008, el cineasta Beda Docampo Feijóo retrataría la recién inaugurada ampliación de Moneo, al utilizarla como fondo para varias secuencias de su película “Amores locos”, protagonizada por una vigilante de sala del Museo del Prado, interpretada por la actriz Irene Visedo.  

En cuanto a la historia del Museo, cabe destacar la presencia de reportajes relacionados con la Guerra Civil española, el trabajo de la Junta de Protección del Tesoro Artístico y el exilio de las obras del Museo del Prado durante el conflicto bélico. Son abundantes los reportajes sobre visitas oficiales de altos cargos representativos como Eva Perón, el presidente Quirino o los reyes de Jordania y de nombre famosos como James Stewart y Orson Welles. 

En cuanto a reportajes y documentales sobre exposiciones históricas del Museo del Prado, hay que destacar el que Pilar Miró dedicó a la exposición de “Velázquez” en 1990, con hora y media de duración, en cuyo prólogo vemos a un joven príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, dando sus impresiones sobre la obra velazqueña. 

  1. El Museo como inspiración Los materiales recopilados bajo esta premisa abarcan desde el género documental a cintas de ficción y reportajes divulgativos. Ejemplos de documentales emblemáticos serían “Prado Vivo” (1965), de Ramón Masats, en donde el realizador fija su atención en lo más humano: los visitantes del museo y“Tres horas en el Museo del Prado”, (1968) película basada en el clásico del escritor catalán Eugenio d´Ors, bajo la dirección de Jesús Fernández Santos, cineasta que llegó a rodar más de una docena de documentales en el Museo, la mayoría de ellos producidos por NO-DO, siendo por tanto el director cinematográfico que más veces ha trabajado en la Institución. 

Especial atención merece la serie de RTVE “Mirar un cuadro” dirigida por Alfredo Castellón, en la que cada semana un reconocido personaje intelectual de la época (entre poetas, escritores, pintores, escultores, arquitectos, periodistas, etc.) comentaba una pintura, confrontando su disertación con la opinión vertida por el público que contempla la obra en las salas del Museo. La serie contó con dos temporadas y se emitió desde 1982 hasta 1988, habiendo recopilado para el proyecto “Memoria audiovisual” un total de 84 capítulos que fueron grabados en el Museo Nacional del Prado, contando con figuras como Rafael Alberti, Carmen Martín Gaite, Camilo José Cela, María Zambrano, Rafael Canogar, Antonio Saura, Maruja Mallo, Peridis, Manuela Mena, Miguel Fisac o Francisco Umbral, entre muchos otros. 

Entre las películas de ficción, son frecuentes las alusiones cinematográficas a algunas de las obras maestras, a través de lo que se conoce como “tableau vivant”. Ejemplo de este recurso son las dos versiones de “Locura de amor”, de 1909 y 1948, que representan  la pintura histórica  “Doña Juana de Castilla siguiendo el féretro de Felipe el Hermoso” de Francisco Pradilla. Podemos encontrar la recreación de “Los fusilamientos” en “Goya en Burdeos” (1998) de Carlos Saura o “Agustina de Aragón” (1950) de Juan de Orduña. También, alusiones a varias escenas de los cartones para tapices de Goya en títulos como: “La maja del capote” (1943) de Fernando Delgado, “Goyescas” (1942) de Benito Perojo o “La Tirana” (1958) de Orduña. Incluso tenemos una recreación de la estancia del Alcázar de Madrid en la que Velázquez realizó “Las meninas”, en “El duende y el Rey” (1948) de Alejandro Perla. 

Hay que hacer referencia a otro texto clásico inspirado igualmente por las colecciones del Prado, que es “Las meninas” de Antonio Buero Vallejo. El programa de RTVE “Noche de Teatro” adaptó esta obra teatral en 1974, bajo la dirección de José Osuna y Manuel Ripoll. Buero Vallejo sería además uno de los intelectuales anteriormente referidos que participarían en la serie “Mirar un cuadro” en el año 1982, comentando la obra de Velázquez “El bufón llamado don Juan de Austria”. 

En cuanto a monográficos dedicados a la divulgación de los grandes maestros de la pintura del Museo Nacional del Prado, dos ejemplos que han sido tratados de un modo temático, son: “Fiesta aldeana” (1955) de José María Hernández Sanjuan, con la obra de David Teniers, o “La vida de María” (1952), narrada a través de pequeños detalles de “La Anunciación” de Fra Angelico.  

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

 

El Museo del Prado traslada el reto #10yearchallenge al mundo del arte

Cartas a Ofelia / Crónicas hispanas 

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El príncipe Baltasar Carlos, a caballo, Velázquez, 1634-1635. El príncipe Baltasar Carlos, Juan Bautista Martínez del Mazo, 1645 Madrid, Museo Nacional del Prado.

 

Cubamatinal / Madrid, 24 de enero de 2019.

Querida Ofelia.

 El Museo del Prado participa del reto viral #10yearchallenge mostrando a populares personajes retratados en las obras de su colección con un intervalo de diez años. Además, la institución anima a sus seguidores a sumarse a la iniciativa con la búsqueda de nuevos protagonistas, gracias a las posibilidades que ofrece su página web por medio de su buscador de colección, en donde es posible consultar fechas, tipos de retrato, personajes ilustres, etc.  

Las Meninas, Velázquez, 1656 Doña Margarita de Austria, Juan Bautista Martínez del Mazo, 1665-1666

Margarita de Austria (1651-1673) era hija de Felipe IV y Mariana de Austria. A sus 5 años se convierte en la protagonista de “Las meninas” de Velázquez y diez años más tarde la retrataría Martínez del Mazo poco antes de que se casara con su tío, el emperador Leopoldo I, a finales de 1666. Fallecería a los 21 años por las secuelas de su cuarto parto.

El príncipe Baltasar Carlos, a caballo, Velázquez, 1634-1635 El príncipe Baltasar Carlos, Juan Bautista Martínez del Mazo, 1645 

El príncipe Baltasar Carlos (1629-1646) era hijo de Felipe IV e Isabel de Francia. Velázquez lo retrata a caballo con 6 años en su papel de heredero de la Corona. Inteligente y dispuesto, era la única faceta positiva del difícil momento que atravesaba la monarquía española. Nadie podía adivinar que el retrato de Martínez del Mazo, a los 16 años, sería el último, pues moriría al año siguiente por viruela.                                                                                                                                                                   

Carlos II niño, Sebastián de Herrera Barnuevo, hacia 1670 Carlos II, Juan Carreño de Miranda, hacia 1680 

Carlos II (1661-1700) fue el último rey de la dinastía Habsburgo española. Hijo de Felipe IV y de Mariana de Austria, Herrera Barnuevo lo retrata a los 9 años de edad, cuando se temía que no llegara a la edad adulta por su carácter frágil y enfermizo. 

Fernando VII, Luis de la Cruz y Ríos, hacia 1825 Fernando VII con manto real, Goya, 1814-1815 

El rey Fernando VII (1784-1833) era hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma. El retrato de Goya coincide con el inicio del periodo absolutista del monarca que gobernaría hasta su muerte en 1833, exceptuando el breve intervalo en 1823 en que fue destituido por el Consejo de Regencia. Murió a los 48 años de edad, sin herederos varones, lo que daría lugar a las Guerras Carlistas entre su hija Isabel II y su hermano el infante don Carlos   

El rey Alfonso XIII, Román Navarro García de Vinuesa, 1912 Alfonso XIII, Juan Antonio Benlliure y Gil, 1902 

Alfonso XIII (1886-1941) fue hijo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo. Rey de España desde su nacimiento, su madre ejerció como regente hasta que Alfonso XIII, a la edad de 16 años, fue declarado mayor de edad y asumió las funciones de Jefe del Estado, momento en el que es retratado por Juan Benlliure. Su reinado duró hasta 1931 con la proclamación de la Segunda República. Alfonso XIII viviría el resto de su vida en el exilio.  

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.