Escala del Costa Victoria en la isla Nosy-Be, Madagascar

Cartas a Ofelia / Crónicas de Cruceros

nosybel

Foto:En el mercado de Hell Ville, Nosy-Be.

Cubamatinal / París, 4 de abril de 2019.

Querida Ofelia:

A las 8 a.m. del sábado 9 de marzo, con marejadilla, cielo parcialmente nuboso y +23°c., llegamos a Nosy -Be; una isla justo al lado de la costa noroeste de Madagascar. Pertenece a la provincia de Antsiranana, y cuenta con 60 000 habitantes. Es una isla volcánica, ubicada en la latitud sur 13° 21′ y longitud este 40° 21′, a unos 8 km de la costa de Madagascar, en el canal de Mozambique.

Antes de desembarcar, nos dieron a bordo una serie de recomendaciones, entre ellas:

“A fin de permitir una visita completamente satisfactoria, se pide a nuestros huéspedes de considerar que Madagascar es un país extraordinario y no desarrollado completamente, pero es rico en naturaleza y tradiciones, donde el standard de los transportes o de vida cotidiana no son aquellos a los que estamos acostumbrados. Por ello recomendamos una atención especial al agua potable. En los hermosos lugares que visite, nunca use agua del grifo, y mucho menos lo que se podría ofrecer en las aldeas, solo agua mineral embotellada y sin hielo. También les invitamos a prestar especial atención a las reglas de higiene esenciales, lavarse las manos antes de las comidas y evitar tomar verduras crudas y carne cruda.

Se aconseja, de manera particular a los huéspedes que deseen hacer una visita por las zonas forestales y reservas naturales, ponerse zapatos cerrados y cómodos y de utilizar un repelente de insectos.”

En cuanto a la seguridad, nos informaron:

En zonas concurridas, tales como calles comerciales, mercados y lugares históricos, así como en el transporte público, existe una amenaza constante de carteristas y delitos menores. Como medida de precaución, les rogamos que tengan en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad: lleven poco dinero en efectivo y dejen en la caja fuerte de su camarote sus joyas, relojes y gafas de sol de valor. Lo mejor es llevar las cámaras, los teléfonos y las tarjetas de crédito en un bolso o una mochila. Si es posible, lleven sólo copias de los documentos de identidad. Les recomendamos que retiren dinero sólo en cajeros automáticos situados en el interior de oficinas bancarias. Presten especial atención a posibles timadores. En caso de robo, no ofrezcan resistencia.”

Una increíble paleta de colores intensos, rincones impresionantes que se asoman al mar y barrios pintorescos: las bellezas de Nosy-Be conforman el fondo de un emocionante paseo en tuk tuk por la isla, que terminó con una larga pausa de relax en la playa de Ambatoloaka.

Dejamos el puerto a bordo de un tuk tuk, – había un centenar a disposición -, consiste en un pintoresco taxi de tres ruedas abierto por los lados pero con techo, desde el que pudimos admirar el impresionante espectáculo humano y de la naturaleza.

Mientras viajamos hacia el oeste, ante nuestros ojos discurren hermosos paisajes que representan el espíritu más auténtico de Nosy-Be, entre rincones naturales impresionantes, pueblos costeros encantadores e increíbles tonalidades que van desde el verde esmeralda al azul del mar y el cielo. No perdimos la ocasión de sacar fotografías.

A lo largo de la carretera de dos vías con tantos huecos, que parecía que había sido bombardeada, se podían observar aldeas de bohíos. En algunas zonas se podían ver a niños picando piedras junto a sus padres. Muchas familias caminan descalzos al borde de las carreteras.

Cuando nos detuvimos dos veces en mercados de artesanías, numerosos niños se nos acercaron, traían gajos de árboles sobre los cuales se paseaban camaleones, o monitos sobre los hombros, todos pedían que les sacaran fotos a cambio de una propina.

Tanto en los pueblos, como en la playa, se desplazan bueyes que tiran de carretas para recoger la basura. Los basureros son pobres hombres descalzos y de una delgadez extrema.        

En los pequeños y numerosos ríos, vimos a las mujeres que lavaban ropa, mientras los bebés dormían a la sombra de los cercanos árboles.

Llegamos a la aldea de Ambatoloaka, habitada antiguamente por pescadores y hoy en día, transformada en localidad balnearia asomada al espléndido mar.

Allí tuvimos a nuestra disposición tres horas de tiempo libre para disfrutar a nuestro gusto de la playa de suave arena dorada y sombreada por palmeras que susurran con el viento. Pudimos zambullirnos en el mar azul para darnos un buen baño, tumbarnos perezosamente al sol para broncearnos un poco y pasear siguiendo la orilla.

A lo largo de la playa surgen también numerosos restaurantes y tiendecitas donde se podían hacer compras o aprovechar la ocasión para probar un típico plato malgache. La moneda local es la Ariary malgache (MGA). 1 Euro = 4011 MGA.

Numerosas mujeres vendían pareos y formaban un “muro” de colores con los pareos que mostraban, entre las tumbonas de los turistas y el mar.

Nos ofrecieron un almuerzo de platos locales, pero como habíamos observado tanta falta de higiene, no tocamos ni el pan. No estaba mal hacer un poco de dieta.

Hay una zona donde reina la prostitución. Numerosos hombres procedentes de países occidentales practican allí el turismo sexual, con chicas que podrían tener la edad de sus nietas. Según me dijo el chófer de un tuk tuk, una noche con una chica en un hotel, le cuesta a un occidental nueve dólares. ¡Qué vergüenza!

Después retomamos el camino de vuelta y nos detuvimos en Hell Ville, capital de la isla, para una breve parada antes de embarcar.

Tuvimos una excelente guía joven llamada Wirisla, de la Kokoa Travel. Le pregunté de donde procedía el turismo que llenaba los hoteles y me respondió que eran principalmente italianos, que iban a pasar los meses del invierno allí.

Nuestra cena en el Ristorante Club Victoria fue siciliana.

Estamos ante damas y caballeros que pasean en un naranjal mientras et sol se filtra con discreción entre las hojas, en un lugar impregnado del aroma de la bergamota, el jazmín y et limón. El ritmo lento de una tierra antigua y llena de influencias que han

hecho que sea inmortal, inmutable, eterna.

Nuestra cena consistió en:

Carpaccio de ternera, con queso Grana Padano y pesto.

-Pasta pennette de patata con pez escorpión y carpaccio de pez espada.

-Pierna de conejo deshuesada servida con peras al azafrán y queso Braduro.

-Parfait de pistachos.

– Vino Cerasuolo di Vittoria Planeta

A las 7 p.m., con +27°c, zarpamos desde la Bahía de Diego Suárez (Antsiranana).

Fue una noche de diversiones, como todas las demás:

El Teatro Festival ofreció el espectáculo “Fiesta Fantasía”, un viaje a la diversión con los bailarines de la producción Afro Arimba y los cantantes Patrizio Nicoloso y Lisa Petersen.

En el Hall Central se produjo el baile “Glamour Night”, con los grandes éxitos de los años 80 & 90, con el DJ Andrea y el equipo de animación.

En el Atrium Concorde Plaza tuvo lugar “Bailes de Salón” con la Warning Band y el Latin Dance Group.

El Grand Bar Orpheus ofreció «Gin, Whisky & Soda” con el equipo de animación y el Dúo Hamilton.

Hace dos días publiqué en mi página de Facebook todas las fotos correspondientes a esta crónica. Hoy voy a publicar las del tercer día en Madagascar. En mi próxima carta te contaré sobre ese día.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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